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Reportaje:La salida de la crisis

Algo se mueve, pero aún demasiado poco

La economía da síntomas de mejora, aunque el dato fundamental, el paro, alcanza nuevos récords

"La recuperación continúa y los datos apuntan que la actividad del segundo trimestre será superior a la del primero". "La tasa de paro es inasumiblemente alta y la creación de empleo entre abril y junio supone solo una gota de agua". Estas dos frases, pronunciadas el viernes por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero , resumen el drama de la economía española: los fríos indicadores macroeconómicos mejoran, aunque sea tímidamente; los mercados han dejado de mirar a España como la próxima víctima sobre la que abalanzarse; tras dos años de caídas, los beneficios de las grandes empresas vuelven a subir... Síntomas positivos, pero que no ocultan que la variable más importante sigue bajo mínimos. El número de parados no encuentra techo -ya hay más de 4,6 millones -; y seguirá en niveles insoportables durante mucho tiempo.

Remontan turismo, comercio, demanda eléctrica y se revisan las previsiones

Laborda: "No creo que esto sea el inicio de una recuperación de verdad"

Y sin embargo, algo se mueve. Hace ya más de un año que la vicepresidenta Elena Salgado mencionó por primera vez los famosos brotes verdes que veía en la economía española. Desde entonces, 600.000 personas se han quedado sin trabajo y el Gobierno se ha visto forzado por el acoso de los mercados a rebajar el sueldo de funcionarios y congelar la paga de pensionistas, entre otras medidas dolorosas y sin precedentes.

Pero la publicación de los exámenes a la banca europea hace ya una semana ha tenido un efecto sorprendentemente positivo para España. De repente, las entidades financieras nacionales -inmersas aún en un proceso de reestructuración que dará al traste con el modelo de cajas de ahorros vigente hasta ahora- emergen como las que más y mejor se han desnudado de toda Europa. Y los inversores han premiado esta muestra de transparencia. "La confianza está retornando. Los mercados ya no consideran a España particularmente vulnerable", señala Ángel Ubide, del Peterson Institute.

La prima de riesgo -el diferencial que España tiene que pagar para financiarse respecto a Alemania, considerado como el país más fiable- ha caído desde los máximos que tocó a mediados de junio, por encima de los 230 puntos básicos, hasta los 154 actuales. Es decir, el Tesoro español tiene que ofrecer a sus compradores de bonos a 10 años una rentabilidad del 4,2%, mientras que Berlín se puede permitir solo un 2,6%. La Bolsa también ha reaccionado esta semana al alza y ha cerrado el mejor julio de la historia. Además, el Tesoro ha cerrado la boca a los agoreros que le pronosticaban un julio aciago. España afrontaba este mes el mayor volumen de vencimientos de deuda (casi 25.000 millones de euros). Y no solo ha habido más demanda de la esperada, sino que en las dos últimas subastas el Tesoro ha logrado reducir el tipo de interés que ofrece a los inversores.

Pero conviene poner en sordina esta tranquilidad que reina en los mercados. Como siempre desde que a principios de año empezaron las turbulencias griegas, las medicinas que la UE, los Gobiernos europeos, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Central Europeo empleaban para sanar al enfermo europeo surtían efecto, pero solo durante unos días. La mejora tras la publicación de las pruebas de resistencia a la banca se dejó sentir el lunes y martes. El riesgo país de España crecía ligeramente el jueves y viernes; y el Ibex, tras varios días en verde, cayó el viernes un 1,5%. Así que será conveniente estar atentos a la semana que mañana empieza para ver si en agosto se consolida la mejoría o no.

"Lo peor ha quedado atrás", ha asegurado Zapatero en repetidas ocasiones, casi tantas como las que la realidad se ha empeñado en desmentirle. Pero los síntomas de que esta vez puede ser verdad no se encuentran solo en los mercados. Esta semana ha dejado un reguero de datos que inducen a un moderado optimismo. Las cuentas públicas se han recuperado en el primer semestre, sobre todo por la mayor recaudación del IVA y, en menor medida, del IRPF. Estos ingresos han permitido reducir el abultadísimo déficit público un 25% respecto al mismo periodo del año anterior, hasta rozar los 30.000 millones de euros.

Y si los ingresos fiscales mejoran, es porque la economía real empieza a despertar del letargo. El repunte del consumo fue la llave que permitió a España salir de la recesión en el primer trimestre, tras dos años de caídas consecutivas del producto interior bruto (PIB). E indicadores como la demanda de energía eléctrica, la entrada de turistas o las ventas del comercio minorista han dado señales de robustez. Los primeros datos de los que dispone el Gobierno sugieren que la subida del IVA que entró en vigor hace un mes está teniendo un efecto mínimo en el consumo.

Además, varios institutos de opinión coinciden en vislumbrar un futuro un poco menos malo. "Las previsiones de crecimiento mejoran ligeramente en el último mes gracias a un cierto dinamismo en el sector servicios y en la demanda exterior", señala un informe del Instituto Flores de Lemus hecho público el pasado viernes. Este organismo estima que España cerrará 2010 con una caída del PIB del 0,5%, en lugar del 0,6% previsto hasta ahora.

Funcas, la fundación de las cajas de ahorros, mantiene su pronóstico para este año (-0,6%), pero acaba de aumentar una décima el del próximo, hasta el 0,6%. Los analistas creen que el Banco de España adelantará la próxima semana el dato de crecimiento del PIB durante el segundo trimestre; y esperan un 0,2%, superior al 0,1% registrado entre enero y marzo.

"Hay que analizar estos indicadores en un contexto más amplio. Llevamos tres años de crisis financiera internacional, que no acaba de resolverse. Cuando parece que se soluciona un problema, aparece otro. Y tanto España, Europa, como Estados Unidos arrastran aún el problema de fondo: que los agentes económicos están muy endeudados y el crédito a las empresas no fluye. No creo que esto sea el inicio de una recuperación de verdad", señala Ángel Laborda, director de Coyuntura de Funcas.

Aparte de que el problema básico no se haya solucionado aún, en el horizonte aparecen algunos nubarrones de nuevo cuño. El recorte inversor de 6.400 millones en infraestructuras que ha decidido el Gobierno pondrá en aprietos a más de una constructora. Las cinco patronales del sector se reunían esta semana para denunciar que el tijeretazo de Fomento destruirá de un plumazo 115.000 puestos de trabajo y obligará a algunas empresas a echar el cierre. Para evitarlo reclamaban un plan de rescate que tiene pocos visos de convertirse en realidad. Y está por ver el efecto en el consumo que tendrán medidas como el recorte de sueldo a los funcionarios.

"El contexto financiero europeo sigue siendo preocupante. Suponiendo que nos creemos los tests de estrés, el problema de liquidez está aún ahí y por esto la encuesta del BCE sobre condiciones crediticias dice que en el tercer trimestre serán más severas para las empresas. Es verdad que hay motivos para la esperanza, pero siempre contenida, porque existen muchos riesgos. Los brotes verdes no levantan ni dos dedos del suelo", señala el catedrático de la Pompeu Fabra José García Montalvo.

"Asistimos a una mejora, pero aún muy frágil. Lo importante ahora es no confiarse y seguir con las reformas. La de las pensiones es fundamental y se debe acometer lo antes posible. Esta es la oportunidad de oro de reformar España y crear las bases para varias décadas de crecimiento", añade Ubide.

Sean más o menos robustos estos brotes, todo apunta a que España, pese a haber salido de la recesión, afronta, unos años de crecimiento anémico. Y que una recuperación tan débil será incapaz de generar empleo con la fuerza necesaria como para reducir las tasas actuales. Ramón Forcada, director de análisis de Bankinter, pospone este escenario, con crecimientos en torno al 2% del PIB, hasta finales de 2012. Y este parece un horizonte demasiado lejano para una sociedad que tiene al 20,09% de su población activa sin un motivo por el que salir pronto de casa cada mañana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de agosto de 2010