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Reportaje:MUNDIAL DE SUDÁFRICA | Faltan dos días

Kaká y el sentido de la oportunidad

El brasileño llega a punto al Mundial tras una temporada llena de lesiones

Apenas un leve gesto con el pulgar hacia arriba, apenas un protocolario saludo con un par de compañeros. Kaká celebró su gol ante Tanzania con el desdén que nace de la extrema superioridad. Con la apatía funcionarial que reserva efusividades para momentos más relevantes. Con la tranquilidad de que todo rueda según lo previsto. Brasil goleó el pasado lunes a Tanzania por 5-1 en Dar es Salaam en el último partido amistoso antes de su estreno en el Mundial. "No sentí dolores, voy ganando confianza y llegaré bien al torneo", explicó Kaká. Los pentacampeones debutarán el próximo martes día 15, ante Corea del Norte, en Johanesburgo y Kaká llegará a punto para la cita. El mediapunta del Madrid completó los 90 minutos de un partido por primera vez desde febrero, dio el pase del primer gol y metió el cuarto con un remate de pecho.

El madridista se perdió 13 partidos de la Liga y solo jugó siete completos

Hace justamente un año, Ricardo Izecson dos Santos Leite, Kaká, hasta entonces en el Milan, se convirtió en madridista a cambio de 65 millones de euros. Venía de conquistar la Copa Confederaciones con Brasil, de la que fue proclamado el mejor jugador. Firmó por 10 millones netos anuales y se presentó en el Bernabéu ante más de 50.000 espectadores como la segunda joya del nuevo florentinato, tras Cristiano Ronaldo. Sin embargo, después de una errática temporada, los hechos y las cifras han desmentido tal expectación.

Primero, las sospechas de inadaptación; después, la coartada de las rotaciones, y finalmente, su idilio con la enfermería le han llevado a perderse hasta 13 partidos de la Liga, competición en la que solo completó los 90 minutos en siete. El último de ellos, hasta el amistoso del lunes, lo disputó el 27 de febrero en Tenerife. Fue una solvente victoria madridista (1-5) y marcó un gol.

Barnizado por una pátina de lánguido misticismo, sobre Kaká siempre sobrevoló la sombra de la dosificación ante su prioridad mundialista. Entre diciembre y enero permaneció un mes y medio de baja con un tratamiento conservador para que su pubalgia crónica no desembocara en el quirófano. En febrero pareció retomar el pulso. Pero la eliminatoria de la Champions ante el Lyon, perdida, y los pitidos que recibió tras ser sustituido en el encuentro de vuelta dispararon su sensibilidad y rebajaron su umbral de resistencia al dolor. Tras la noche de aquel 10 de marzo se convirtió en fijo en los partes médicos; una contractura en el abductor del muslo izquierdo, la reaparición de la pubalgia, otra contractura muscular... Así, hasta completar 45 días sin salir a los campos de entrenamiento de Valdebebas, sin apenas correr ni tocar el balón, metido en el gimnasio y en las salas de masaje. Una meticulosa rehabilitación que apenas le permitió sumarse a la persecución madridista de la Liga, pero que le permite llegar en plenitud de facultades al Mundial.

En sus piernas se contabilizan 2.598 minutos de competición entre la Liga, la Copa y la Champions por los 3.749 de su compañero Xabi Alonso o los 4.098 del barcelonista Xavi.

Otro de los pilares de la canarinha, el sevillista Luis Fabiano, también ha protagonizado una temporada plagada de lesiones recurrentes. La última, un desgarro muscular que le impidió disputar la final de la Copa, ganada al Atlético, pero que agilizó su incorporación a la concentración premundialista de su selección.

El 9 de Brasil, bota de oro de la pasada Copa Confederaciones, ha jugado 34 partidos esta temporada, anotando 14 goles en la Liga, cuatro en la Copa y dos en la Champions para un total de 2.499 minutos. Jesús Navas, compañero de equipo e internacional español, llega a Sudáfrica con 1.930 minutos más en su cronómetro. Con un sentido de la dosificación menos acusado, el sevillano ha disputado 50 partidos y un total de 4.429 minutos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de junio de 2010