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Entrevista:RAFAEL NADAL

"Siempre he ido al límite, pero ahora me conozco más"

Alrededor de Rafael Nadal (Manacor, Mallorca; 1986) se acumulan maletas y bolsas. El cinco veces campeón de Roland Garros, siete de torneos del Grand Slam del tenis, se marcha de viaje. En el caluroso mediodía parisiense de ayer, se desplazó en helicóptero a Disneylandia para fotografiarse allí con el trofeo, por la tarde viajó en tren a Londres y acabó el día entrenándose ya sobre hierba, ni un minuto de descanso, porque quizás hoy, en dobles y junto a su amigo Marc López, debute en Queen's con Wimbledon a dos semanas vista. Antes se sienta en un sofá, pide un zumo de naranja como todo desayuno y reflexiona.

Pregunta. El ruso Marat Safin reconoció que algún cachete se llevó de su madre, que era su entrenadora. ¿Se puede marcar así, de pequeño, la dureza mental?

"Federer es mejor que yo casi en todo menos en la movilidad y en el orden táctico"

"El mejor deportista español es Gasol. Por pionero. Serlo tiene un valor extra"

"Mi ilusión, aparte de ganar, es superar situaciones difíciles. Me da algo especial"

"El talento no es solo pegar bonito a la pelota. El talento son muchas cosas"

Respuesta. A mí me la han marcado. Ahora, menos, como es normal, porque soy mayor, pero, de niño, mi tío [Toni] siempre era muy estricto conmigo. Los entrenamientos tenían alta tensión muchas veces. Gracias a eso soy fuerte de cabeza. No es porque naciera así. Nací preparado para aguantar todo eso, pero lo que me ha hecho fuerte de cabeza son todos esos entrenamientos, toda esa presión. Supone que después puedas asimilar las situaciones difíciles con más facilidad. Es la tensión de ir a entrenarte y saber que tienes que hacerlo bien porque, si no, hay problemas. Mi tío era un tipo con el que me era complicado entrenarme. Me costaba hacerlo solo con él, mano a mano, porque llegaba asustado, con mucha tensión. Todo eso que entonces me parecía exagerado, y que por momentos me lo puede seguir pareciendo, me hizo fuerte.

P. ¿Hay algún libro, algún personaje, que le ayudara a superarse cuando estuvo lesionado?

R. Lo que te hace tirar adelante es querer hacerlo. Es lo principal. Hay momentos que son complicados y, si uno no tiene una base fuerte adquirida de pequeño, de haber aprendido a aguantarte y a superarlos, es más fácil que te vengas abajo. Siempre me ha ayudado querer hacerlo. El día que mi cabeza me diga que no me dedicaré a otra cosa. Mi ilusión, aparte de ganar, ha sido superar situaciones difíciles. Eso me aporta algo especial. El año pasado, las cosas venían rodadas: gané en Montecarlo, Barcelona y Roma, pero estaba haciendo un desastre [de juego]. Esos títulos no me aportaban felicidad. En este, sí. No es ganar en Montecarlo, Roma o Madrid, que es mucho para mí, sino saber que para volver a hacerlo he hecho un trabajo de muchos meses. Eso me aporta muchísimo más.

P. Ha cambiado su calendario. ¿Escucha ahora más a su cuerpo?

R. Siempre he ido al límite. Siempre he querido hacer más, más y más. Los años te ayudan a ver las cosas, a darte cuenta de que hay veces que lo que ganas por un lado lo pierdes por otro. Para mí, lo más importante es mantenerme bien el máximo tiempo posible, estar bien físicamente, porque eso te ayuda a estar bien mentalmente. Todo eso hace que juegue bien. Si no, es imposible. Claro que estoy abierto a cambios. Claro que escucho al cuerpo un pelín más que antes y que me conozco un pelín más. Es difícil planear un calendario cuando no sé si en Wimbledon voy a llegar a las semifinales o a perder en la segunda ronda.

P. ¿Entonces?

R. Mi objetivo es jugar bien en Wimbledon. El siguiente es llegar bien preparado mental, física y tenísticamente al Abierto de Estados Unidos. Al menos, para llegar ahí y perder, pero perder con todo como toca, no como el año pasado, que llegué con el abdominal roto [cayó por un triple 6-2 ante el argentino Juan Martín del Potro, su peor derrota en un grande]. Ese tiene que ser mi objetivo ahora mismo. Veremos cómo se apaña el calendario para llegar ahí lo mejor posible.

P. ¿Cree en el destino?

R. No. Hay cosas que no se pueden controlar, pero uno se marca su propio destino.

P. ¿Quién es más fuerte mentalmente que usted?

R. Hay mucha gente fuerte de cabeza porque sin serlo no se puede estar arriba. Lo que yo tengo mejor, más que ser muy fuerte de cabeza, es la entrega en cada entrenamiento, en cada partido.

P. Se lo diré de otra forma. ¿Cuánta gente hay en el circuito que iría a entrenarse al día siguiente de ganar un grande?

R. Los que realmente aspiran a ganar. Los que están preparados para ganar. Los que ven más allá. Aquellos cuya ambición no se termina ahí. Esos son los que lo hacen. Yo creo que si Roger Federer gana Roland Garros y decide jugar a la otra semana se está entrenando al día siguiente.

P. ¿Por qué no celebró a lo loco su quinto Roland Garros con 24 años?

R. Salgo muchas veces.

P. Tras el título...

R. Sí que salí un rato. Hasta tarde, pero sin beber o bebiendo muy poquito, dos copitas de champán y ya está. No soy un maniático del orden. No creo mucho en irse a dormir pronto, comer bien, hacer todas las cosas bien. No he creído mucho en eso. Seguro que ayuda, pero se puede llevar una vida normal siempre que estés dispuesto a trabajar en la pista. Claro que no te vas a emborrachar e irte a entrenarte a las 10 de la mañana. Claro que no. Un día pasa, pero, habitualmente, no se puede hacer.

P. Así que...

R. En Mallorca, muchas veces salgo por la noche y al día siguiente voy a entrenarme. Lo malo es cuando sales y lo antepones a entrenarte. Si tengo tres días en Mallorca tras un mes sin salir, el viernes voy a cenar con los amigos. Salgo hasta las tres y media o las cuatro de la madrugada y a las 10 estoy en la pista. Cada uno tiene sus prioridades. Quién no hace eso... Tengo 24 años, soy muy feliz con lo que hago y no quiero vivir apartado. Quiero vivir en el mundo real. Mis amigos salen y yo soy uno más.

P. "Mi mejor tiro es que siempre quiero mejorar". ¿A qué se refiere?

R. Mi ilusión siempre ha sido ser mejor, pero no que los demás, sino de lo que yo era. Cuando voy a entrenarme, me levanto con la ilusión de mejorar algo, no con la de entrenarme por entrenarme; con la de pegar mejor el drive, el revés, el saque, la volea... Al final, eso es lo que te mantiene con vida. Con los años, como es lógico, los rivales te conocen más. Uno u otro te pilla tu juego. Por eso es importantísimo mejorar siempre y tener algo nuevo.

P. De su juego entran por los ojos la potencia, el físico, la fuerza. ¿Se olvida su talento? Viviendo en la época de Federer...

R. Los que se olvidan de eso no saben mucho de tenis. El talento no es solo pegar bonito a la pelota o tener un revés cortado precioso y una volea perfecta. El talento son muchas cosas. Correr es talento. Devolver la pelota en situaciones difíciles, dentro y larga, difícil para el contrario, es talento. No voy a entrar en comparaciones con Federer. Él es mejor prácticamente en todo menos en la movilidad y el orden táctico. Pero yo tengo un talento especial para muchas cosas.

P. ¿Para cuáles?

R. El drive no será tan bonito, pero tampoco es feo. Y sin talento no se puede tener este drive.

P. ¿Da vértigo saber que ha ganado tantos grandes como el estadounidense John McEnroe?

R. No me planteo esas cosas. De momento, no me comparo con mitos como él. El tiempo dirá. Veremos, cuando termine mi carrera, dónde estoy en la historia. Voy por buen camino, pero me falta mucho para llegar a ese nivel.

P. ¿Quién es el mejor deportista español del momento?

R. Pau [Gasol]. Por pionero, por ser el primero en triunfar en la NBA y ganar el anillo. Siempre el pionero tiene un valor extra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de junio de 2010

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