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Reportaje:

La tranquilidad de Los Dalton

El grupo de San Fernando regresa a los escenarios tras ocho años de silencio

Hay dos maneras de viajar. A toda prisa, con el cuentakilómetros en rojo, dejándose llevar por la emoción de la velocidad. El trayecto también se puede hacer calmado, disfrutando del paisaje, con pausas para saborear cada momento. Los Hermanos Dalton ya han probado ambas. Sintieron la intensidad de las semanas de conciertos diarios, de las giras en furgoneta, de los ritmos de los ochenta y noventa. Ahora, tras ocho años apartados de los escenarios, han vuelto. Pero lo hacen con tranquilidad. La tranquilidad que otorgan los años y las responsabilidades que trae el paso del tiempo.

Terminaban los movidos ochenta cuando Josema y Carlos Gómez, dos hermanos de San Fernando (Cádiz), ganaron un certamen de pop-rock en su ciudad. Entonces todavía se llamaban Los Invitados. Lo cambiaron por el de Los Dalton, animados por la herencia juvenil de los cómics de Lucky Luke, y sumaron a otro hermano más, Jesús, como batería. Aunque lo cierto es que el grupo ha ido variando en número como el movimiento de los acordeones que utilizan en algunas de sus canciones. Han sido trío, cuarteto o quinteto. Su regreso lo han hecho como quinteto porque han ganado la capacidad para tocar varios instrumentos de Benjamín Montoya y el ritmo de las percusiones de Octavio Perondi.

La banda tiene programados varios conciertos en Andalucía y Madrid

Los Hermanos Dalton se despidieron de su público casi sin avisar en el nuevo milenio. Dejaron atrás algo más de una década de música independiente, alimentada con numerosas influencias pero con una voz propia que les hizo ganarse una apreciada colección de aficionados que les seguían. En 2002 grabaron Esperando una señal. Pero nunca llegó a salir al mercado. "Era una época difícil", resume Josema Gómez. Era la etapa en la que las listas de ventas estaban copadas por concursantes de Operación Triunfo.

Los hermanos disolvieron el grupo, buscaron trabajo y encaminaron sus vidas por otros lados, aunque siempre con la música como referente común. El año pasado decidieron retomar el proyecto y autoproducirse ese disco que quedó pendiente y que ahora en 2010 ha salido a la luz. "No se ha quedado anticuado. Sigue vigente después de tantos años. No se escucha ni antiguo ni pasado de moda". Es un trabajo desde la libertad.

Se enfrentan a un nuevo mercado, donde las redes sociales de Internet son fundamentales. Ellos ya lo saben y, de hecho, es ahí donde muchas veces se les ha reclamado. Ya tienen programados varios conciertos en Andalucía y Madrid.

La vuelta de los Dalton ha sido tímida. Es una calma voluntaria. Las obligaciones familiares y laborales de cada uno les han impuesto el ritmo pausado de su regreso. "Actuaremos los fines de semana, sin agobios", explica Josema. También se notará en cada una de sus actuaciones. "A la hora de ponerlo en directo nos apetece hacer algo más acústico. En el disco había guitarras eléctricas pero ahora en los conciertos necesitamos la ayuda de la guitarra acústica, de la mandolina o del acordeón", detalla. "Hemos bajado la velocidad pero hemos ganado en calidad y en instrumentación". Es su nueva forma de viajar. Relajados, a bajas revoluciones, disfrutando de lo que va pasando tras las ventanillas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de junio de 2010