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El 'torreiro das estrelas' de Cans inmortaliza a Luís Tosar y Ernesto Chao

'Rodilla', de Juanjo Jiménez, premio al mejor cortometraje de ficción

Después de que en las dos ediciones anteriores la lluvia hiciese acto de presencia, en Cans 2010 un sitio a la sombra fue tan codiciado como un hueco en el palmarés. Mientras esa mezcla de celebridades televisivas y del celuloide, público general y vecinos de la pequeña aldea porriñesa de Cans que conforman el grueso de espectadores, y que el festival ha convertido, llegados a su séptima edición, en un rasgo de identidad ya no tan atípico, se buscaban la vida para sofocar unas temperaturas superiores a lo 30 grados centígrados, el jurado se guarecía al fresco para no recalentar sus deliberaciones.

Finalmente, a entender del escritor Suso de Toro, la directora Patricia Ferreira, la presentadora de televisión Araceli Gonda y los actores Sara Casasnovas, María Tasende y Carlos Blanco, los galardonados fuero Rodilla, de Juanjo Jiménez, como mejor cortometraje de ficción; A nena que tiña unha soa orella, de Álvaro León, en corto de animación; Nuestra fe en el veneno, trabajo de Javi Camino para el grupo Franc3s y Grelo 66, de Gaspar Broullón para Kastoä, en videoclips y Fernando Cayo y Javier Gutiérrez como mejores actores, por sus papeles en El vendedor del año. Además, la mejor actriz fue Nuncy Valcárcel, protagonista de Coser e cantar, aunque el jurado hizo constar "la grave carencia de papeles relevantes para mujeres en los cortos recibidos, lo que evidencia una profunda desigualdad en la representación cinematográfica". El tribunal de los vecinos de Cans, por su parte, otorgó su distinción al mejor cortometraje de ficción a Padre Modelo, de Alejandro Marzoa.

El jurado lamenta la carencia de papeles relevantes para actrices

"Nunca hice esto en Hollywood, pero aquí es más divertido", afirmó Luís Tosar

Ellos resultaron ser los elegidos para figurar en un cuadro que no sólo es honorífico, sino que significa 8.100 euros en premios y la posibilidad de que estos realizadores gallegos compitan en la carrera por los Goya. Además de entrar en el circuito de festivales alternativos europeos, desde esta edición, los ganadores del Festival de Cortometrajes de Cans tienen acceso a la preselección de los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.

Esta novedad es significativa porque remarca la esencia cinematográfica de un festival acostumbrado a que sus actividades paralelas a menudo roben protagonismo a las proyecciones. Para los profesionales del sector, Cans constituye un valioso punto de encuentro en el que fraguar proyectos. Para muestra, los filmes de Dani de la Torre, Mar Libre, y Luis Avilés, Retratos, presentados en la sección Fillos de Cans, en reconocimiento "a que estos directores crecieron con el festival", indica el director del certamen, Alfonso Pato, quien destaca la competencia del encuentro a la hora de descubrir nuevos talentos. Con su asistencia masiva, el público no sólo respaldó las proyecciones de pago diseminadas por los galpones de la aldea, sino también los estrenos absolutos del primer grelos-western de la historia, Naipe de Sangue, y del documental O mono Paco, sobre un macaco del Zoo de Vigo que se hizo famoso en los 80 por su afición desmedida al sexo.

Si el calor y la acostumbrada concentración de celebridades acercaron esta edición de Cans aún más a su homónimo de la Costa Azul, con la inauguración de un paseo de la fama propio, el festival gallego hizo un guiño a la Meca del cine. Pasaban unos minutos de la una de la tarde de ayer cuando el actor Ernesto Chao hizo un divertido gesto para colocar las puntas de sus dedos como si fuesen pezuñas de perro e imprimirlas, acto seguido, en el cemento fresco que acababa de preparar Silvino, un albañil de Cans, sobre la loseta de granito que ya para siempre recordará en el Torreiro das Estrelas su condición de Premio Pedigree 2010. En su discurso, Chao dedicó el reconocimiento al fallecido Tuto Vázquez y, en su condición de presidente de la asociación de empresas de artes escénicas, utilizó la retranca para pedir la dimisión del conselleiro de Cultura por rebajar las subvenciones a los cortos y videoclips en 190.000 euros por la vía de la corrección en el Diario Oficial de Galicia un día antes de que se agotase el plazo: "Espero que la Consellería utilice el mismo recurso de rectificación para enmendar el nombramiento de Roberto Varela".

Soltando un ladrido, grabó su huella Luís Tosar entre una gran concentración de personas y flashes. Tuvo que repetir el gesto varias veces, antes la insistencia de lo gráficos, espontáneos y profesionales. "Estamos en Cans, todos somos cadelos e cadelas", dijo entre aplausos. "Nunca hice esto en Hollywood, pero seguro que aquí es más divertido", comentó el actor, quien cerró el festival con una actuación de su banda The Ellas

No faltó nadie en el quién es quién y la gente volvió a abarrotar una aldea que habitan 400 personas el resto del año. Otros macroeventos previstos en los alrededores (en la noche del sábado actuaron Alejandro Sanz en Vigo y Paulina Rubio en una discoteca de Mos) y en los televisores (la final de la Champions) no robaron público. "Lo siento por ellos, pero Cans será un éxito", vaticinó Pato días antes. Acertó. Para sombra, la de los árboles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de mayo de 2010