Necrológica:
Perfil
Texto con interpretación sobre una persona, que incluye declaraciones

Moshe Hirsch, el ministro judío de Yasir Arafat

Como ultraortodoxo quería que Israel fuera fundado por el Mesías

El judaísmo ultraortodoxo ha mantenido históricamente malas relaciones con el Estado de Israel. Primero, porque veía el sionismo como una corriente judía laica y enemiga del tradicionalismo religioso; luego, porque consideraba que Israel debía ser refundado por el Mesías, no por personas corrientes. Con el tiempo, la mayoría de los grupos ultraortodoxos se habituaron a vivir en Israel y a cobrar subvenciones estatales. Natorei Karta (Guardianes de la Ciudad, en arameo) no redujo su rechazo en lo más mínimo; al contrario, sus miembros prefieren aliarse con cualquier enemigo de Israel. Uno de sus más destacados rabinos, Moshe Hirsch, murió el 2 de mayo en Jerusalén a los 86 años. Fue ministro de Asuntos Judíos en el Gobierno de la Autoridad Palestina, a las órdenes de Yasir Arafat.

Nació en Nueva York y escaló rápidamente posiciones en Natorei Karta, quizá ayudado por su matrimonio con la hija del fundador y dirigente, el rabino Aaron Katzenellenbogen. Tras estudiar en una yeshiva (escuela religiosa) de Nueva Jersey y alcanzar el rabinato, trasladó su residencia a Jerusalén, ciudad por la que los miembros de Natorei Karta sienten una intensísima devoción, pero no aceptó la ciudadanía israelí.

Hirsch y el pequeño grupo de miembros de Natorei Karta (los afiliados se estiman en unos 5.000 en Jerusalén y otros 5.000 en el resto del mundo, básicamente en Nueva York y Londres) alcanzaron una relativa notoriedad a finales de los años setenta por su apoyo al ayatolá Jomeini. Hirsch sostenía que los judíos habían provocado el Holocausto por sus pecados y su respaldo al sionismo. Incluso participó en una conferencia en Teherán, patrocinada por el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, en la que se concluyó que el Holocausto no existió. También afirmaba que Israel organizaba atentados contra los judíos en todo el mundo para favorecer la inmigración hacia el Estado sionista.

Mostraba un gran afecto hacia Arafat. En 1998, después de una votación en la que la Autoridad Palestina se pronunció por la coexistencia con Israel y decidió no seguir proclamando la necesidad de destruirlo, Hirsch se mantuvo firme: "En mi opinión, hay que arrojarlos al mar", dijo, refiriéndose a los israelíes. Tenía un ojo de cristal y apenas veía con el otro ojo, porque un atacante desconocido le arrojó ácido a la cara.

Vivió sus últimos años retirado en Mea Sharim, el barrio ultraortodoxo de Jerusalén. El domingo fue enterrado en el cementerio del Monte de los Olivos, en una ceremonia a la que asistieron representantes de la Autoridad Palestina. Un grupo de activistas de la derecha israelí intentó interrumpir el entierro y profirió gritos contra el difunto y sus seguidores.

Moshe Hirsch (derecha) con Yasir Arafat, en 1994.
Moshe Hirsch (derecha) con Yasir Arafat, en 1994.AP

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