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Crónica:REAL MADRID 74 - CAJA LABORAL 80 | ACB

No hay quien entienda al Madrid

El Caja Laboral vence al equipo de Messina y le arrebata el segundo puesto

Hay veces que el mejor hacer se ve recompensado. No ocurre siempre, pues el deporte suele resultar caprichoso y termina premiando de vez en cuando al que menos se lo merece. Ante una versión correcta del Caja Laboral y un ejercicio errático del Madrid, el resultado terminó haciendo justicia y premió al único equipo que resultó reconocible. Si se exceptúa a Walter Hermann, que sigue pareciendo un cuerpo extraño, el vitoriano se mostró como un equipo compacto, solidario y en el que todos parecen conocer su papel con exactitud. El Madrid, en cambio, sigue siendo inexplicable. El rendimiento de alguno de sus jugadores a lo largo de la temporada parece el perfil de una etapa de alta montaña del Tour, lo que no les señala como gente fiable. La desconfianza parece haberse instalado en la mente de Messina, cuya rotación de jugadores sigue sin encontrar un mínimo de estabilidad. El último fichaje para tapar agujeros, Almond, naufragó estrepitosamente en su primer partido de exigencia y, al final, sólo le quedó encomendarse otra vez, y van demasiadas, a su pareja de bases.

REAL MADRID 74 - CAJA LABORAL 80

Real Madrid: Prigioni (22), Llull (23), Almond (0), Garbajosa (0) y Tomic (2) -equipo inicial-; Reyes (12), Bullock (0), Jaric (3), Velickovic (12) y Lavrinovic (0).

Caja Laboral: Ribas (1), Oleson (6), San Emeterio (9), Splitter (15) y Teletovic (9) -equipo inicial-; Golubovic (8), Huertas (17), English (13) y Hermann (2).

Árbitros: Hierrezuelo, Perea y Munar. Eliminaron por personales a Oleson (m. 35) y Lavrinovic (m. 31).

Palacio Vistalegre: 9.200 espectadores.

El Caja Laboral respondió de forma adecuada a todos los problemas que le planteó el partido, como las faltas personales de Splitter, la mala puntería de Teletovic o una versión de San Emeterio no tan lúcida como acostumbra. Su defensa tapó casi todos los agujeros posibles. Su dominio en números y sensaciones fue incuestionable durante buena parte del partido (43-58, mitad del tercer cuarto) hasta que Prigioni y Llull se dieron cuenta de que la mayoría de sus compañeros no estaban para nada. El argentino tomó la responsabilidad y llegó a lanzar hasta en 16 ocasiones, algo inusual. Apoyado por la explosividad natural de Llull, el Madrid llevó el partido hacia el descontrol, con lo que consiguió alterar al Caja Laboral (66-68 a siete minutos del final). El encuentro estaba donde quería el Madrid, muy loco. Pero seguían siendo dos contra el mundo. Sin prácticamente ningún apoyo, su esfuerzo titánico resultó baldío. El Caja Laboral recuperó la calma y dejó que el Madrid se autoinmolara con demasiados errores en los dos minutos finales. El segundo puesto voló a Vitoria. A este Madrid no hay quien le entienda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de mayo de 2010