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Reaparece el rastro de Sean Flynn

Una prueba de ADN determinará si murió en Camboya

Sean Flynn llegó a tantear la idea de seguir los pasos de su padre Errol, un actor australiano que se convirtió en estrella hollywoodiense gracias a películas como El capitán Blood, La carga de la Brigada Ligera o Murieron con las botas puestas. Pero el joven acabó decantándose hacia el reporterismo gráfico y la cobertura de las intervenciones americanas en el sudeste asiático, hasta que su rastro se perdió en la selva de Camboya junto al de otro periodista. Tenía 28 años y había colaborado con medios como Paris Match y la agencia United Press International.

En vísperas de cumplirse cuatro décadas de su desaparición, un equipo de voluntarios cree haber localizado finalmente sus restos mortales. Las pruebas de ADN que está practicando un laboratorio estadounidense sobre los huesos, ropa y cuatro dientes hallados cerca de la frontera vietnamita determinarán si el misterio en torno al primogénito de Errol Flynn ha sido finalmente resuelto.

El fotoperiodista, hijo de Errol Flynn, desapareció en 1970 camino de Saigón

Sean Flynn era colaborador de la revista Time cuando desapareció junto al periodista de la cadena CBS Dana Stone el 6 de abril de 1970. Ambos se desplazaban en sendas motocicletas por la llamada Ruta Uno, que conducía a la antigua Saigón (hoy Ho Chi Minh City) y, según concluyeron las investigaciones de la época, fueron capturados en un control de la guerrilla comunista. Esa versión sostiene que, después de catorce meses como rehenes, fueron asesinados por los jemeres rojos camboyanos. El hijo que tuvo Errol Flynn (1909-1959) con la primera de sus tres esposas, la actriz francesa Lili Damita, fue declarado oficialmente muerto en 1984. La madre siguió financiando sucesivas expediciones en búsqueda de los restos de Sean pero sólo ahora, 16 años después del fallecimiento de Damita, las excavaciones realizadas en la selva noroeste de Camboya parecen conducir al epílogo del caso. Brindó las pistas un aldeano que asegura haber sido testigo de la ejecución de un occidental alto y rubio (descripción que coincide con la de Flynn), obligado a excavar su propia tumba y asesinado a golpes al fallar la pistola con la que el verdugo quiso descerrajarle un tiro en la nuca.

A finales de este mes, un grupo de corresponsales que cubrieron la guerra civil camboyana (1970-75) se reunirán en Phnom Penh para rendir homenaje a los 36 periodistas extranjeros y locales que fueron asesinados o desaparecieron durante el conflicto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de abril de 2010