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Reportaje:HABITACIONES

Hoteles de diseño tranquilo

Menos espectáculo, más calidad. Tapicerías agradables al tacto, ventanas a la naturaleza, mesas de madera maciza... La nueva apuesta por la comodidad

Han volado. Los años en los que para atraer turistas a un hotel parecía obligatorio convertir las habitaciones en parques temáticos de diseño de vanguardia podrían estar tocando a su fin. ¿Por qué? Tal vez con la crisis la vida haya vuelto a adquirir emoción propia, y ahora, de nuevo, cuando llegamos a un hotel lo que queremos es descansar. Se acabó el cursillo acelerado para aprender a ponerlo todo en marcha.

Puede que sea el hartazgo. O cuestión de madurez. Pero lo que ha permitido esa nueva tranquilidad tiene un nombre. Se llama digestión del diseño. Y son muchos los hoteleros que, pasado el temporal, han visto el momento de mostrar su idea de una hostelería de comodidad menos visible, pero más perceptible: una ubicación céntrica, una tapicería de lana, una decoración relajante o una mesa de madera maciza. Para ellos importa menos la firma de los autores que la finura del resultado.

01 Emulando a Jacobsen

Que un heredero del mítico Hotel SAS de Copenhague (hoy Radisson SAS), uno de los establecimientos señeros de la historia de la hostelería, y de la del diseño, haya desembarcado frente al Museo del Prado de Madrid es significativo. Y lo es más que esa cadena haya buscado a dos de las más prestigiosas diseñadoras españolas para que remodelen aquí lo que Arne Jacobsen ideó frente a los jardines de Tivoli. El estilo limpio, y sin embargo cálido, del nuevo Radisson Blu (www.radissonblu.com/pradohotel-madrid; 915 24 26 26) actualiza el mejor diseño. Como hizo Jacobsen con sus sillas Huevo y Cisne (Egg y Swan): el hotel madrileño demuestra que la comodidad no consiste en despeinarse.

"Hoy todos los hoteles van a ver quién llama más la atención. Y yo estoy en contra de eso porque es vacío, banal y contaminante". Habla Isabel López. La interiorista catalana es autora, junto a Sandra Tarruella, del interiorismo sobrio y chic de ese primer Radisson Blu abierto en España. López tenía claro que su ambiente no era el del mundo del espectáculo y el servicio desenfadado. Aquí, un gran mural fotográfico -con edificios históricos- sirve de cabecero y camufla el armario y el mueble bar. Las ventanas dan al Prado. El resto del diseño no se ve. Pero se toca: las tapicerías invitan al tacto. El nuevo diseño aspira más a un bienestar sigiloso que a un exceso de lujo. La idea de estos nuevos hoteles es trabajar el resto de los sentidos y relajar la sobresaturada vista.

De la misma manera que media España sucumbió ante la modernidad del flan de polvos antes de aplaudir la recuperación del flan de huevo, el diseño sutil ha desenmascarado una situación irreal. Igual que aprendimos que los modelos de pasarela de los grandes modistos sirven para mirar, pero difícilmente para usar, ahora hemos comprendido que la buena calidad no tiene por qué mostrar el nombre de su autor: no le hace falta. Superada la fase hipnótica ante los espectáculos hoteleros y gastronómicos, llega el tiempo de tranquilidad. Y de la calidad.

02 Nada convencional

En esa línea de confort poco ruidoso, las arquitectas Estela Camprubí y Eugènia Santacana han reinventado el hotel pequeño con un establecimiento de 12 habitaciones en Teruel. El paisaje agreste de la comarca de Matarraña envuelve unos cubículos chapados en pino cuperizado que no son ni rurales ni con encanto, aunque anden sobrados de ambos. Siendo de lujo, el hotel Consolación (www.consolacion.com.es; 978 85 67 55 ) es de un lujo poco convencional. La idea de Daniel Delgado y sus dos socios era poner un techo a la naturaleza para poder disfrutarla cómodamente. Así, en las habitaciones, con chimenea colgante, la idea del diseño es una bañera excavada en un suelo de pizarra, una pared que es ventana y las lámparas de Miguel Milá. A veces es necesario recordar que un chester de piel gastada también es diseño. Y actual. Y que escuchar el crujir de los troncos puede ser una experiencia más lujosa que pulsar una grifería último modelo.

A tono con el resto del hotel, la piscina del Consolación es un agujero en una piedra caliza. Hay senderos de romero y tomillo para perderse en bosques de pinos y encinas truferas. ¿Diseño o calidad? En el nuevo diseño hotelero tiene tanta mano el propietario como el arquitecto. Los dueños de este hotel turolense dejan la nevera abierta cuando la cocinera no está cerca. Pero que nadie se confunda. El trato es profesional. La comodidad, familiar.

03 El lujo de la sencillez

Además de calzar a medio mundo, la empresa mallorquina Camper está convirtiéndose a zancadas en embajadora del diseño español en el planeta. Y lo hace construyendo hoteles. La filosofía de su cómodo caminar -el lujo de la sencillez- sirve para acercar el baño a la luz natural (no la cama), para reciclar el agua de la ducha (reutilizándola en las cisternas) y para no tener que lidiar con una colcha estampada. Además de ser funcional, urbano y sostenible, el nuevo Casa Camper Berlín (www.casacamper.com/berlin; 0049 30 20 00 34 10), ideado por el dueño de la tienda Vinçon, Fernando Amat, y el arquitecto Toni Tió, demuestra que es posible tener un estilo propio y codearse con otros.

Casa Camper es un hotel de diseño que apuesta por lo sociable y no quiere ser altivo. En el céntrico barrio de Mitte, junto a la isla de los museos berlinesa, el nuevo establecimiento convive con el diseño que los hermanos Bouroullec han ideado para su restaurante Dos Palillos, en los bajos del hotel. Madera, blanco y neutralidad. En una inmensa mesa-barra, el chef sienta a comer a todos los comensales. Un único gesto. No hay más diseño. Esa es su apuesta de futuro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de abril de 2010