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Reportaje:

El arte contempóraneo del dolor

De Tàpies a Warhol, A Coruña reúne creaciones relacionadas con la enfermedad

Pequeña aunque edificante e incluso impactante es la última producción de la Fundación Luís Seoane en A Coruña, una exposición inédita sobre el arte y la enfermedad. A través de las obras de 13 artistas contemporáneos de nacionalidades y trayectorias muy diferentes, algunos de ellos tan consagrados como Antoni Tàpies, Juan Muñoz, Francisco Leiro o Andy Warhol, y de un reducido fondo de documentos antiguos así como expositores de huesos del departamento de Ciencias Morfológicas de la Universidad de Santiago, los tres comisarios de Muestra tu herida lograron un proyecto mucho más ambicioso: abrir una mirada actual sobre la ancestral aunque poco explorada relación entre arte, medicina y dolencia.

Los gallegos Leiro y Perianes comparten muestra con el fallecido Juan Muñoz "En el arte, la enfermedad se centra en el hecho personal y autobiográfico"

En una esquina de la sala principal del museo coruñés, se erige el espectacular Don Quijote se despierta en Conxo de Leiro, una escultura en la que la figura del personaje de Cervantes aparece sentada en una grande cama hospitalaria de hierro con aire tan alelado como asombrado, como si acabase de darse cuenta de su locura. En la pared lateral cuelgan la serie de cuatro retratos coloristas que Warhol dedicó a Santa Apolonia, la patrona de los dentistas.

Y es que el punto de humor también tiene cabida en esta muestra artística sobre el dolor. Como la ironía que desprenden las tres piezas que el gallego Jorge Perianes realizó exclusivamente para esta exposición, con un esqueleto acróbata, colgando de una cuerda en el vacío, o la imagen de otro que esconde un hombre del que sólo se ven los pies. "Me basé en la idea de la enfermedad desde un punto de vista fragmentario y más cerca de la muerte", explica el autor.

Tan ecléctica y personal es la interpretación artística sobre la dolencia como lo son los formatos de las obras de la exposición que se inaugura esta noche: vídeos, como el de 30 minutos en el que la feminista norteamericana Barbara Hammer relata su dura lucha contra un cáncer de ovario, pinturas, esculturas, serigrafías o fotografías, a menudo realizadas por los creadores con material u objetos hospitalarios reciclados. Como Tàpies, que utilizó sus propias radiografías calcinadas para un tríptico de 1977. O la estantería de hospital, con un innumerable botiquín, que presenta Eulàlia Valldosera.

Estrechos y constantes son los lazos entre arte y medicina desde los principios de los tiempos. La tesis la recuerda el pequeño apartado documental que reúne desde una monografía del siglo XVIII sobre las enfermedades en el rural o un facsímil de un extracto sobre anatomía de Leonardo da Vinci. Sobrecogedor resultan los alucinantes expositores de huesos casi centenarios que prestó para esta exposición la Universidad de Santiago, como el esqueleto de un niño de unos cinco años aunque de talla mucho menor. E impresionante resulta el cuadro que agrupa, diseccionado, el diminuto esqueleto completo y real de un feto de cinco meses y medio. Expuesto con delicadeza y con cierto lirismo, bajo la protección de un cristal, la pieza forma parte de los fondos de la universidad compostelana y se calcula que fue realizada en los años 20, cuando Francisco Asorey era dibujante anatómico, explica la doctora y profesora universitaria Sofía Santos. Apasionada por el arte, es una de los tres comisarios de esta muestra que se complementará, hasta su cierre el 21 de marzo, con un ciclo de conferencias. Y es sólo la primera parte de un proyecto ideado por Santos, el director de la Seoane, Alberto Ruiz de Samaniego, y el crítico de arte David Barro, cuya culminación será la publicación, por primera vez en España, de un exhaustivo estudio sobre la relación entre arte y medicina a lo largo de la historia.

Pero para esta primera exposición se limitaron a reunir obras contemporáneas con el afán de "reflexionar sobre los que significa la enfermedad en el siglo XXI", cuenta Samaniego, ya que a diferencia de épocas pasadas y tras la difusión de los antibióticos que contribuyó a considerar curables otrora grandes pandemias, "las sociedades industrializadas rechazan asumir la dolencia como algo intrínseco a la existencia humana". El sida fue excluido a propósito de esta primera exposición por considerar sus productores que merece ser abordado en una muestra aparte y única.

"En las manifestaciones artísticas la enfermedad se centra más en el hecho personal y autobiográfico que en el tratamiento de la misma como aspecto fundamental de la existencia humana", destaca el director de la Seoane. Casos extremos como el de Van Gogh o Paul Klee, se reproducen hoy como los estremecedores autoretratos -hay dos en A Coruña- del madrileño David Nebreda, encerrado en su piso sin medicación desde que le diagnosticaron esquizofrenia a los 19 años.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de enero de 2010