"Una voz me decía que tenía que conducir en sentido contrario"

El conductor kamikaze que mató a dos personas aduce un brote psicótico

"Sufrí un brote psicótico. Me sentía el protagonista de una película, en la que una voz me decía que tenía que conducir en dirección contraria". Esta fue la explicación que ayer ofreció al tribunal Pedro Davó, de 46 años y afectado por trastorno bipolar, sobre su iniciativa de circular con su turismo durante 13 kilómetros por la A-70, a la altura del término de Alicante. La loca carrera de Davó acabó cuando su turismo chocó con otro coche en el que viajaba el matrimonio formado por Esteban y Rafaela, ambos de 54 años. Los dos murieron en el acto. El kamikaze sufrió heridas graves.

La vista oral por estos hechos, que ocurrieron sobre las 14 horas del 10 de febrero de 2008, comenzó ayer en la sección primera de la Audiencia de Alicante. El fiscal imputa al coductor kamikaze dos delitos de homicidio, lesiones y contra la seguridad en el tráfico y le pide un total de 16 años y seis meses de cárcel.

El kamikaze era consciente, según señala un primer informe forense

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En su declaración ante el tribunal, el procesado asumió los hechos, pero se escudó en que sufrió un brote esquizofrénico. El acusado subrayó que no se trató de un "delirio" repentino, sino que el "brote comenzó días antes del accidente y se prolongó después".

Para apuntalar su argumentación sobre su supuesta pérdida de conciencia, Davó relató a la sala una serie de fantasías relacionadas con el sexo que, según él, mermaron su lucidez durante esos días. Los informes forenses que se presentarán hoy ante la sala determinarán el grado de verosimilitud o, en cambio, de fabulación de su relato. No obstante, el primer reconocimiento sobre sus facultades mentales que se le realizó cuando se encontraba en el hospital recuperándose de las heridas sufridas en el accidente, determinó que Davó no sufría ningún brote esquizofrénico y, por tanto, que no tenía mermadas sus facultades mentales ni la consciencia.

El fiscal, en su relato de los hechos, considera que el procesado se introdujo en la autopista en dirección contraria de manera consciente y que, antes del fatídico choque con el vehículo del matrimonio, tuvo varias oportunidades para poner fin a la arriesgada carrera. "Al principio tuvo un primer raspado con un vehículo en que viajaban dos personas, pero logró evitar el accidente y sólo sufrió la rotura del espejo retrovisor", señala el acusador público. "Pese a ello siguió en sentido contrario por el arcén y su carril izquierdo durante otros 12,8 kilómetros", añade. El fiscal asegura que en ese trayecto, sólo la habilidad de los conductores que circulaban correctamente evitó más accidentes. "El procesado tuvo ocasión de evitar tales situaciones de peligro, como detener el vehículo sobre el arcén derecho de la calzada señalizándolo, así como desde el inicio del trayecto dispuso de tres enlaces de salida de la autovía", concluye el fiscal. Además de la pena de cárcel, el fiscal pide al procesado que indemnice a la familia de las dos víctimas mortales con 160.000 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 28 de enero de 2010.

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