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Necrológica:'IN MEMÓRIAM'

Antonio Fontán, periodista, político y profesor ejemplar

Primero fue catedrático de Filología Latina, luego periodista de ilustre ejercicio y fecundo magisterio. Atraído por la política, figuró entre los grandes de la Transición y, de vuelta a la vida privada, continuó sirviendo a la sociedad mediante el consejo, la ayuda generosa a quien se la pedía y el testimonio, nunca desmentido, de cómo se puede ser fiel a un credo -era miembro numerario del Opus Dei- y al mismo tiempo tener abiertos los poros del alma a todas las comprensiones; a saber, la conducta de un verdadero liberal, que es el que sabe ponerse en el lugar del otro. Fue liberal como decía Marañón que había que serlo, "sin darse cuenta, como se es limpio o, como por instinto, nos negamos a mentir".

El paso de Antonio Fontán por la Universidad ha dejado la huella del hombre sabio que transmite con rigor y con amor los conocimientos que a sus alumnos convienen, justamente lo que éstos pueden aprender. Copiosa es su obra, principalmente en el campo de su especialidad, la filología latina y la historia del humanismo, innumerables son sus alumnos y fervorosos sus discípulos. Fue un profesor querido y de buen dejo.

Su afición al periodismo se plasmó en la fundación del Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra, en la dirección de la Actualidad Española, el impulso a Nuestro Tiempo, la participación societaria y de gestión en la SER, pero fue en calidad de director del diario Madrid como Antonio Fontán entró en la historia del periodismo español y dio la vuelta al mundo, junto a la fotografía de la voladura del edificio del periódico, víctimas, el periódico y su director, de la intolerancia y la censura del franquismo.

En efecto, Antonio Fontán transformó, entre los años 1967 y 1971, el periódico fundado por Juan Pujol, ligero, simpático y muy madrileño, con las plumas bien cortadas de Francisco de Cossío, Serrano Anguita, Antonio de Obregón... lo transformó, digo, rodeado de una espléndida redacción, en un vespertino vibrante que pedía la apertura del régimen a la democracia y a la Monarquía. Sufrió por ello amenazas, sanciones administrativas y, finalmente, el cierre de la publicación. En la última edición del Madrid, Antonio Fontán decía Adiós a sus lectores con sereno razonar y ánimo socrático para entrar en el martirologio y en la leyenda de la prensa. Años más tarde, el Instituto Internacional de Prensa le distinguió con el título de Héroe de la Libertad de Prensa.

Las buenas cualidades de Antonio Fontán, bien conocidas por el rey Juan Carlos, de quien fue profesor, y por Adolfo Suárez, como militante de UCD, ocuparon lugar idóneo en la Transición, a la que Fontán sirvió como presidente del Senado, como ministro de Administración Territorial en el segundo Gobierno de Suárez y como diputado por Madrid. En estos cargos quedó bien acreditado su equilibrio, serenidad, altura de miras y buenas maneras. El último tramo de su vida, entre los 68 años y los 86 que tenía al morir, permite apreciar su gran talla moral, desprendido de los prestigios que prestan los cargos públicos, él solo con su saber y su carácter y su indeclinable interés de periodista por todas las cosas.

Alfonso XIII hizo marqués de Luca de Tena al fundador de Abc, Torcuato Luca de Tena, y conde de Godó a Ramón Godó (hijo del fundador de La Vanguardia). A su vez, don Juan Carlos otorgó el título de marqués del Valle de Tena con Grandeza de España a Guillermo Luca de Tena, en el centenario de Abc, y el pasado año premió el mérito de Antonio Fontán con el título de marqués de Guadalcanal. Ya son cuatro los periodistas españoles ennoblecidos por sus virtudes, émulos de la fama de los lores británicos de la prensa: Northclife, Rothermere, Beaverbrook, Tompson....

Antonio Fontán felicitaba la Navidad con un opúsculo, bellamente editado, que contenía un trabajo suyo, de gran calidad literaria, que llamaba "estrenas navideñas" (del latín strena: presente que se da en demostración de gusto, felicidad o beneficio recibido). La de 2009 se titula La familia real. La operación histórica del rey Juan Carlos. Dice "que don Juan Carlos es seguramente el español que ha tratado y conoce personalmente a un mayor número de compatriotas, de todos los sectores profesionales, políticos y sociales del país, con los que ha tenido oportunidad de conversar y recibir información sobre toda clase de problemas políticos". Antonio Fontán fue una joya de nuestro tiempo. Le vamos a echar mucho de menos.

Pedro Crespo de Lara es abogado y profesor emérito de Periodismo en la Universidad Complutense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de enero de 2010