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EXPOSICIONES | La semana por delante

Un (cómico) hombre de familia

En medio de la cocina hay una isla de tierra con su palmera. Ahí vive como un náugrafo de cuento Guy Ben-Ner. Se lamenta de su soledad y los pesares habituales en su situación, pero se estira hasta encender un cigarrillo en el hornillo, se ilumina con la luz de la nevera y su pequeña hija hace agujeros en la arena. Es Berkeley's island (1999), uno de los vídeos del artista israelí Guy Ben-Ner que se exhiben en el Centro de Arte 2 de Mayo (CA2M), de Móstoles (Avenida Constitución, 23). En Stealing beauty (2007), otro de sus trabajos, él, su mujer y sus hijos hacen vida familiar en los escenarios de una tienda de Ikea, entre los sorprendidos compradores. En otro, el artista se encuentra angustiosamente enjaulado entre las rejas de la cuna de su hija. Situaciones absurdas que no son gratuitas, ni siquiera de humor blanco. El artista hace de su pene un actor más en sus historias, con ironía también, pero con persistencia.

Su decisión de quedarse en casa, dedicado a sus labores y a sus hijos, supuso para el artista la opción de encuadrar en ese ámbito su trabajo creativo. Involucró a su familia en muchos de ellos, pero lejos de acercarse a lo documental o a las mieles de la tranquilidad hogareña, Ben-Ner pergeñó historias entre lo cómico, lo fabuloso y lo amargo que le han valido el reconocimiento internacional. Sus relatos delirantes no suelen salir del ámbito doméstico y, sin embargo, son capaces de crear situaciones insólitas que dejan un pozo de reflexión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de enero de 2010