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Los espíritus condenaron a los Lee

Ignoraron las llamadas de la policía a la puerta de su casa porque creían que eran malas personas - Los investigadores buscan a un supuesto curandero

SAN MARTÍN DE VALDEIGLESIAS

¿Qué hubo detrás de las muertes de tres miembros de una misma familia de taiwaneses en San Martín de Valdeiglesias? Ésa es la gran incógnita que tratan de responder los investigadores de la Guardia Civil. Las primeras pesquisas descartan que se hallen ante un caso de muertes violentas. Los agentes se han centrado en un supuesto brujo o líder espiritual que pudo haber conducido a la familia a un grado de abandono y de creencias que les llevó a vivir durante días con tres cadáveres en el mismo colchón y en un salón rodeado de inmundicia y suciedad.

La hija mayor, Yun J. L., ha proporcionado las principales claves para desenmascarar el misterio que hay tras la muerte de tres miembros de esta familia taiwanesa. La chica, de 14 años, fue atendida el pasado viernes junto a sus otros dos hermanos por psicólogos de la Guardia Civil. De los cuatro miembros vivos de la familia, era la única que sabía que su padre había muerto; sin embargo, no tenía conciencia del fallecimiento de sus dos hermanos menores.

Los policías locales de San Martín acudieron hasta en cuatro ocasiones al domicilio de la familia, situado en el número 35 de la calle de Benavides de Órbigo. Pero nadie les abrió la puerta. Los Lee preguntaron a los santos de su religión y éstos les dijeron que no los dejaran pasar porque eran malos espíritus, según relató la niña a los psicólogos.

La actitud de la familia cambió el pasado jueves por la tarde cuando accedieron a que la Guardia Civil entrara en su casa. Ellos eran espíritus buenos. Los psicólogos del cuerpo armado han tardado bastante en ganarse la confianza de la niña.

Los taiwaneses salían de casa de vez en cuando, aunque los vecinos notaron que se dejaban ver cada vez menos. El aislamiento llegó en noviembre, cuando no salían de la vivienda (excepto en un par de ocasiones que la madre y la hija mayor fueron vistas por el vecindario) y los niños dejaron de asistir al colegio desde el 12 de noviembre.

¿Qué provocó la muerte de los tres integrantes de la familia? La autopsia no ha revelado la causa exacta, según fuentes judiciales. En principio, se ha apuntado a una intoxicación alimentaria, pero el resultado no es definitivo. Faltan los análisis de las muestras de tejido. Algunas fuentes del caso no descartan un shock anafiláctico (reacción alérgica mortal) motivada por alguna sustancia. Ayer por la mañana, la policía judicial sacaba bolsas y cajas de la vivienda que contenían, entre otras cosas, envases de comida.

La familia comenzó a acopiar alimentos, en especial vegetarianos, a partir de octubre, según fuentes de la investigación. Vecinos y compañeros de clase de los hijos aseguran que los Lee sólo comían vegetales, siguiendo una dieta vegana (no comen ni productos animales ni sus derivados). "Mi prima cenó en una ocasión en su casa y me lo confirmó: eran vegetarianos y profundamente religiosos", cuenta el alcalde del municipio, Pablo Martín. "Yo he visto incluso como rechazaban jamón y hasta unos aperitivos de queso", relata otra vecina. La versión de las cajeras del supermercado donde los Lee compraban cada dos semanas hasta que dejaron de acudir hacía dos meses es otra. "Cuando venían se gastaban siempre alrededor de 200 euros, y compraban de todo, carne incluida", dice una de las dependientas.

El médico forense que lleva el caso no ha querido pronunciarse sobre las eventuales causas de los fallecimientos, según fuentes judiciales. Tampoco los investigadores han informado de la existencia de algún producto en concreto que haya podido provocar la intoxicación.

La Guardia Civil está intentando localizar a un supuesto brujo o líder espiritual que les prescribió el consumo de algunas infusiones, que tomaban desde hacía varios meses. Fuentes del instituto armado destacan la dificultad para localizar a esta persona.Un detalle que no encaja con la hipótesis de que los Lee hubieran ingerido una sustancia nociva a través de las infusiones que supuestamente les recomendó un curandero, es que los análisis de los supervivientes han descartado que hubieran ingerido alguna sustancia tóxica. La madre y los tres hermanos se encuentran bien de salud, según las pruebas médicas, aunque débiles y algo famélicos por haberse alimentado mal en las últimas semanas. "Han debido pasar mucho frío porque hace tiempo que les cortaron la luz, el agua y el gas. Eso ha hecho que estén tan delgados y como si estuvieran enfermos", destacaron fuentes de la investigación.

Un guardia civil que participó en el rescate quedó impresionado cuando vio a la familia en el interior de la casa: "Sólo te puedo decir que esa noche no pude dormir". Los funcionarios encontraron una escena macabra al entrar en la vivienda el pasado jueves. En el salón del inmueble tan sólo había un hornillo, lamparillas de aceite, una mesa con una tarta mohosa y un colchón tirado en el suelo en el que descansaban los cuatro supervivientes de los Lee junto a los cadáveres de sus familiares. "Cuidado con mi padre, que está malito", balbuceó la niña mayor cuando la policía levantaba el cadáver de Pi Kun Lee, de 46 años.

Laura, la cajera del centro comercial que atendió a la madre y la hija mayor pocas horas antes de que la policía descubriese el suceso, recuerda la conversación que mantuvo con una de sus compañeras poco después de cobrar a las mujeres:

-¿Qué te pasa, tía? ¿Estás bien?

-No. Es que no podía aguantar el olor. Necesito ir al baño.

-¿Qué dices? ¿A qué olían?

-Olían a muerto. Te lo juro.

La dependienta no olvidará la imagen de las Lee, a las que no se veía hacía dos meses. "La niña llevaba el pelo sobre el rostro. Sólo se le veía un ojo. La cara la tenía sucia, como si la hubiera metido en carbón. Y no sabría decirte si estaba triste o ida", recuerda la dependienta. Y prosigue: "La que sí estaba ida era la madre".

¿Qué pasó para que la familia Lee empezase a comportarse de un modo tan extraño? Vecinos, profesores y amigos de los Lee aseguran que eran "una gente normal, amable, educada y muy agradecida". Aunque los niños, con expedientes académicos brillantes, tenían un carácter introvertido, su relación con los habitantes de San Martín era buena. "Nunca dieron problemas. Es inexplicable", dicen los vecinos de la puerta contigua.

El alcalde asegura que eran una familia muy religiosa, pero nadie acierta a determinar cuál era la creencia que profesaba esta familia que vivía anteriormente en Vigo y cuyos hijos habían nacido en España.

La madre permanece ingresada en la Unidad de Psiquiatría del Hospital de Alcorcón. Sufre un brote psicótico muy grave, lo que le impide darse cuenta de lo que ha ocurrido, según fuentes judiciales. De hecho, la mujer mantiene que su marido y sus hijos aún están vivos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de enero de 2010