Primeras grietas en la CEOE

Los escándalos del líder de la patronal causan malestar en algunos miembros de la organización, pero nadie pide aún su dimisión

Once miembros de la CEOE se reunieron a cenar el pasado martes en Madrid. Como telón de fondo, la decisión de la fiscalía de pedir a la Audiencia Nacional que investigase a Air Comet por presunta estafa y el rechazo del tribunal a la causa. Los comensales, todos representantes de organizaciones sectoriales, trataron de las afrentas que les plantea la crisis, de la dificultad de cuadrar las cuentas, del empleo... No hubo ni una sola referencia a las dificultades del presidente de CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y su impacto en la organización. "Se habló de lo importante", zanja un asistente.

La anécdota, inimaginable si los asistentes hubieran sido miembros de un partido político, sindicato o asociación profesional, es indicativa de los usos y costumbres de la CEOE. Salvo excepciones, nadie disiente en público y pocos muestran sus cartas en presencia de otros compañeros de organización. El silencio y la discreción se consideran la mejor estrategia para avanzar.

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Algo se mueve, sin embargo, dentro de este magma homogéneo. Con la exigencia de anonimato, varios vicepresidentes de la patronal y otros dirigentes de organizaciones sectoriales muestran su malestar con la imagen exterior que está proyectando la CEOE, cuyo presidente gestiona una aerolínea que ha dejado tiradas estas navidades a 7.000 personas y un gigante turístico, Marsans, investigado en Argentina por emitir cheques sin fondos. A estos fiascos se suma la deuda millonaria que mantiene con los trabajadores de Air Comet y con la Seguridad Social.

En ese contexto, hay quienes demandan un paso adelante de Díaz Ferrán para poner fin a esta situación. "Nadie lo va a presionar para que se vaya, pero si lo hace no se oirán voces apasionadas en su defensa, como hubo hace unas semanas". Es la opinión del líder de una organización sectorial representativa de la mayoría de las recabadas por este periódico.

El jefe de los empresarios tendrá la oportunidad de sondear los ánimos de la organización el próximo miércoles, cuando se reúnan los órganos directivos. Un portavoz de CEOE asegura que el presidente no rehuirá el asunto, sino que explicará sus problemas a la audiencia. En esas circunstancias, todas las fuentes coinciden en que es difícil que alguien le plante cara o le sugiera la posibilidad de irse. Incluso algún entusiasta vaticina que recibirá una cerrada ovación: "Lo que va a haber es casi una manifestación, se le sacará de allí en volandas", enfatiza. Tanto esta fuente como otras de su entorno más cercano aseguran que el movimiento del fiscal general para llevarlo a la Audiencia Nacional se ha percibido como un acoso que ha reforzado su figura en la organización.

Aunque nadie va a invitarlo a salir ni él va a dimitir-el pasado viernes negó tajantemente esa posibilidad- la sensación de que los problemas del presidente empañan la imagen de la CEOE es casi unánime: "Cuando has llegado a los tribunales tienes que marcharte. Hay que dejar el puesto porque el desastre está siendo ahora. La CEOE está anulada", concluye un alto directivo de una organización sectorial.

"Si se sigue mucho más tiempo tirando de la manta, la situación será cada vez más incómoda. La pelota está en el tejado de Gerardo", asegura uno de la veintena de vicepresidentes de la organización. Otro cree que sería "un disparate hacerlo justo ahora", en pleno arranque del diálogo social. Varias fuentes más coinciden en este diagnóstico: ahora es el momento de demostrar unidad -lo contrario "supondría casi la destrucción de la CEOE", en palabras de un líder sectorial- pero más adelante se impone un relevo.

La visión de los consultados resulta más crítica cuanto más se aleja de la órbita madrileña. En el empresariado andaluz, capitaneado por Santiago Herrero, que en su momento movió ficha para suceder al omnipresente José María Cuevas, creen que Díaz Ferrán "no se va a mover porque fuera llueve más fuerte y lo único que lo mantiene a flote es su cargo en la CEOE". Andalucía ve a Díaz Ferrán "enrocado", "sin apoyos pero también sin oposición" y "con su imagen destrozada y perjudicando la de la CEOE". Esta organización es más partidaria del perfil profesional que encarnó José María Cuevas, sin actividad empresarial, frente al modelo de hombre de negocios que representa su sucesor.

El empresario de a pie en distintas comunidades pregunta a la directiva de su correspondiente patronal qué está ocurriendo, qué va a ocurrir en la CEOE. "Cuanto más lejos de las estructuras patronales, más preguntan. Eso da idea de la inquietud que existe sobre cómo los problemas de Díaz Ferrán afectan a la imagen de la patronal", confiesa otro de los vicepresidentes. Uno de los más cercanos al líder de la patronal resume: "En un país donde la simpatía social al empresario no es alta, esto no ayuda". Otro más crítico añade: "Parece que estemos ahí [en la cúpula] los que no pagamos".

Con esa distancia que permite la presidencia de una organización territorial, el líder de los empresarios navarros, José Manuel Ayesa, ha expresado esta semana su convicción de que "sería prudente que [Díaz Ferrán] presentase su dimisión". Es la única voz, junto con la del responsable de Cepyme, imagen de la vieja guardia y enfrentado a Díaz Ferrán antes de que estallaran sus problemas, que se ha atrevido a recomendar la dimisión.

Una de las opiniones más duras sostiene que el presidente de la patronal "utiliza a la organización como escudo" frente a sus problemas. Uno de los miembros más leales opone: "El sillón presidencial le está costando la ruina al presidente. Si en julio hubiera firmado el papel del diálogo social con Zapatero, otro gallo le hubiera cantado".

Más allá de la suerte que corran las empresas del patrón de patrones, su imagen se ha visto seriamente deteriorada por la incendiaria confesión que realizó en medio del fiasco de Air Comet, con los viajeros vagando en los aeropuertos: "Yo mismo no hubiera elegido Air Comet para volar a ningún sitio", disparó. "Me consta que está arrepentido", asegura un vicepresidente.

En cuanto a la oportunidad de todo este conflicto, surgido poco antes de reanudarse el diálogo social que quedó fracturado en julio precisamente por los desacuerdos con la patronal, las fuentes consultadas descartan que entorpezca las negociaciones, que se desarrollan más en grupos técnicos. Los interlocutores, eso sí, "preguntan cada día cuánto va a durar esta situación".

Díaz Ferrán ha cedido estos días el protagonismo del diálogo social a dos de los candidatos que más han sonado para sucederle: el andaluz Santiago Herrero y el catalán Joan Rosell. Ninguno de ellos está dispuesto, de momento, a postularse. Según el análisis maledicente de uno de los consultados, "Herrero y Rosell lo están dejando que se queme en su salsa".

Con información de: Ariadna Trillas, Juan Méndez, Íñigo de Barrón y Luis Doncel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 17 de enero de 2010.

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