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Enroque y apertura de Díaz Ferrán

Tras recibir el apoyo de la patronal, el líder empresarial se fue a comer con los sindicatos

El pasado miércoles, justo después de someter su cargo a consideración de la cúpula de la patronal y recibir el apoyo unánime, Gerardo Díaz Ferrán se fue a comer a un lugar próximo en el madrileño barrio de Salamanca con líderes de los sindicatos. El presidente de los empresarios cumplía, a pesar de las vicisitudes personales y profesionales que atraviesa, con el compromiso adquirido con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y los secretarios generales de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo, y UGT, Cándido Méndez, de retomar los contactos para potenciar la negociación colectiva y el diálogo social.

El encuentro estaba fijado de antemano, lo que demuestra que la sorpresa de poner su cargo a disposición respondía más a una estrategia de confirmarse como líder empresarial que a una actitud clara de dimitir. Sabía que le iban a respaldar; pero Díaz Ferrán necesitaba hacer ese enroque para luego poder salir al contraataque ante las acometidas que ha recibido por la crisis de su grupo empresarial (deuda de Aerolíneas Argentinas, huelga en Air Comet por reclamación de nóminas y el expediente abierto por Caja Madrid por impago de un crédito de 26,5 millones de euros, entre otros temas) desde distintos flancos.

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La gravedad del asunto con la caja de ahorros, sobre todo por ser consejero de la entidad, es una andanada en toda la línea de flotación de Díaz Ferrán. El todavía presidente, Miguel Blesa, dijo el viernes que se había burlado de la caja. Algunos observadores se preguntan si alguien desde la derecha ha querido darle un aviso ante su nueva actitud negociadora. El dilema que se abre es si queda en condiciones de seguir adelante en la patronal. La marcha supondría un nuevo revés para las intenciones de impulsar el diálogo social. Él, por si acaso, ha querido distanciarse de esos problemas y asegurar su responsabilidad en la patronal.

Es una cuestión clave. Precisamente, en la comida del miércoles Díaz Ferrán confirmó que está dispuesto a aceptar las nuevas reglas del juego, que dejan al margen el nuevo contrato con despido más barato y otros temás polémicos. Admitió el pacto a tres años para la negociación colectiva que proponen los sindicatos y, como le pidió Zapatero, intensificará el diálogo social para cerrarlo el primer trimestre. Sindicatos y patronal continuarán ahora un calendiario de reuniones a las que se incorporarán representantes del Gobierno cuando sea menester.

El líder empresarial quiere alcanzar un acuerdo social importante que todavía no ha logrado en sus dos años de presidente. Por eso, aunque quizá la procesión iba por dentro, acudió reforzado a la comida con Joan Rossell, presidente de la patronal catalana Fomento del Trabajo y vicepresidente de la CEOE nombrado por él. Rossell se ha convertido en uno de los pesos pesados de la patronal, de los que tiene mucho que decir en el caso de que ahonde la crisis bajo los pies de Díaz Ferrán. En igual tesitura está Santiago Herrero, presidente de la patronal andaluza, que pugnó para presidir la CEOE con Díaz Ferrán tras la sucesión de José María Cuevas. Herrero fue nombrado, después, presidente de la Comisión de Relaciones Laborales.

Hay quien sostiene, en este sentido, que el apoyo solicitado a la cúpula no deja de ser una baza gastada cara al futuro dentro de la patronal. Pero, de momento, la pelea está centrada en la crisis abierta con CEPYME, por la falta de sintonía entre su presidente, Jesús Bárcenas, y Díaz Ferrán. El enfrentamiento ha derivado en la presión a Bárcenas para que abandone la lucha (es decir, guarde silencio) o se vaya, como se demostró en la tarde del mismo miércoles durante la asamblea de CEPYME, en la que estuvieron especialmente activos Joan Rossell y Jesús Terciado en los ataques a Bárcenas. Terciado, presidente de la patronal de Castilla y León, es el principal candidato para suceder a Bárcenas, por delante de Rossell, al que Díaz Ferrán quiere tener cerca.

Sin embargo y por mucho que le presionen, Bárcenas no tiene previsto dejar el cargo hasta mayo, que es cuando termina su mandato. En el entorno de la patronal, además, se comenta que hasta entonces pueden suceder muchas cosas sin descartar una nueva crisis en la cúpula de la CEOE. -

Gerardo Díaz Ferrán, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, en la Conferencia de Presidentes del pasado lunes.
Gerardo Díaz Ferrán, Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, en la Conferencia de Presidentes del pasado lunes.CRISTÓBAL MANUEL

Esperanza Aguirre: "Gerardo, seguro que tú si me entiendes"

La nueva sintonía entre Gobierno y patronal quedó patente en la Conferencia de Presidentes del lunes. La reconstruida relación de Gerardo Díaz Ferrán con Rodríguez Zapatero no ha sentado muy bien en el PP. Tal vez para reprochárselo, la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, aprovechó su discurso para reprochárselo y recordarle otras sintonías: "No sé si me entenderá; pero, Gerardo, seguro que tú si me entiendes". Y todas la entendieron. Díaz Ferrán estaba junto a Jesús Bárcenas, olvidando problemas personales, y Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo, que dos días antes habían sentado sus reivindicaciones con una gran manifestación en Madrid, mientras los presidentes mantenían las distancias. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 20 de diciembre de 2009.

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