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Entrevista:CINE

Estrellato en 3D

En Terminator salvation se comió a Christian Bale. Ahora, Sam Worthington invade (literalmente) las plateas con Avatar, la odisea estereoscópica de James Cameron.

De no ser por su chulería, Sam Worthington nunca habría llegado a ningún lado. Fue su agente quien insistió para que hiciera una prueba para Proyecto nueve. "Sólo sabía que transcurría en otro planeta y en otro cuerpo", gruñe. No le dieron ni el guión ni el nombre del director. Ni siquiera el título real, porque se trataba de Avatar. Y ese don nadie con cara de albañil se enfadó y soltó toda su mala leche en el casting. Cameron, el director autoproclamado "rey del mundo", se peleó contra los que criticaban la falta de experiencia de Worthington o su acentazo australiano y le fichó como protagonista de su primera película desde Titanic. Ahora Sam besa por donde pisa Cameron y se va con él de cervezas mientras su carrera le lleva de Terminator salvation al remake de Furia de titanes. Es la estrella más famosa que nadie conoce. Todavía.

"Los australianos llevamos la masculinidad en la sangre"

EP3. ¿Se le pasó la mala leche durante el rodaje?

Sam Worthington. Fueron 14 meses intensos. Incluso antes de empezar, cuando James quería saber si sería capaz de sobrevivir a su lado. Tuvimos peleas creativas, de las que surgen entre dos personas apasionadas dispuestas a dar lo mejor de sí mismos.

EP3. ¿Qué le gustó del proyecto?

S. W. Todo. Cameron eleva el juego. Incluso cuando el papel no era mío le di a James todo, mis ideas, mi energía. Aunque fuera con otro, quería ver esa película.

EP3. Y una vez vista… ¿qué?

S. W. Mejor que la veas. El 3D es tan increíble que se siente como el sueño más extraño de tu vida. Te olvidas de que estás sentado junto a un extraño en un cine y te pierdes en el planeta Pandora.

EP3. ¿El chulo se ha ablandado?

S. W. Ya sé que doy una imagen un tanto bruta, de chulo según algunos, pero lo que me gusta aportar a las películas de acción es un toque más suave, más humano. No todo es brutalidad y agresión.

EP3. ¿Por eso no le importa ponerse falditas para Furia de titanes?

S. W. ¡Cómo dejar pasar la oportunidad de enseñar estos jamones navideños que tengo por piernas!

EP3. ¿De dónde sale su vena blandita?

S. W. Mis amigos, que me ponen los pies en el suelo. Y mi chica (Natalie Mark), que me recuerda las cosas importantes en la vida.

EP3. ¿Como cuáles?

S. W. Sacar la basura, limpiar la casa, cocinar. Me toca las pelotas y es lo que me gusta de ella.

EP3. ¿Qué tiene el agua en Australia, que es capaz de darle a Hollywood hombres de verdad?

S. W. Lo llevamos en la sangre. Hay una masculinidad innata. Quizá sea nuestro temperamento. Y que crecimos a 15 horas de Hollywood, que siempre ayuda. Russell Crowe, Mel Gibson, Cate Blanchett, Nicole Kidman, Hugh Jackman, Heath Ledger… han abierto muchas puertas para jugar en la liga de los grandes pero también han puesto el listón muy alto.

EP3. ¿Quedan a tomar cervezas?

S. W. Eso lo hago con mis amigos. Russell me ha dado muchos consejos pero es del equipo de fútbol rival. ¡Ya sabes lo que eso significa!

EP3. Que no es el ídolo que quiso emular cuando se metió a actor.

S. W. Si buscas un actor ejemplar, ahí tienes a mi sobrino de nueve años. Es el mejor barómetro de lo que es un buen actor. No tienes más que verle el día de Navidad vestido de robot con una caja de cartón y manteniendo el personaje las 24 horas del día. ¡Eso es método!

EP3. Ha pasado de albañil a estrella.

S. W. Tengo 33 años y llevo haciendo cine desde los 21. Tengo la suerte de haberme ganado la vida como actor todo este tiempo en Australia. Lo que pasa es que he entrado en otra liga. En el hiperespacio. Es cierto que con la cabeza de cangrejo vapuleado que tengo nunca pensé en ser actor. Era albañil y eso era lo que quería ser. Pero Harrison Ford era carpintero, ¿no?

EP3. Cierto, y la fama estuvo a punto de llamar a su puerta como el nuevo James Bond.

S. W. Nunca me vi como Bond. Martin Campbell [el director de Casino Royale] insistió y me leí todos los libros y vi las películas. Me reuní con él. Le di todo. Fui Bond durante tres días. Vestuario, accesorios, todo. Pero no era lo que buscaban. Y no pasa nada, hice lo que pude. Si la gente prefiere la autoadulación y no reconoce estas cosas es su problema. Yo no soy de esos.

EP3. ¿Le ha cambiado la fama?

S. W. Es difícil de decir cuando me paso la vida corriendo para pillar el autobús. La vida no me ha cambiado tanto. Si buscara fama me habría apuntado a Gran Hermano.

EP3. ¿Y los coches de lujo, la adulación, la ropa de marca?

S. W. Gente como Sam Neill o Toni Collette me han enseñado que esto es trabajo y el resto es humo. Vale, hay que vender la película. Y es divertido que te regalen ropa. Pero yo estoy aprendiendo a actuar. He pasado de recién nacido a dar mis primeros pasos. Los trajes de diseño que se los metan por donde puedan, que si no me los dieron cuando los necesitaba ahora lo llevan de culo. n

Avatar se estrena el 18 de diciembre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de diciembre de 2009