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EN PORTADA | Reportaje

Cómo se construye la vivienda del futuro

La arquitectura vive con incertidumbre la resaca de quince años de excesos. Algunos profesionales ven este momento como una oportunidad para acceder a nuevos mercados

La crisis de la vivienda en España afecta de forma diferente según sea privada o pública. En el primero de los casos, el sector está "muy deprimido", según reflejan los arquitectos. Hay un stock de un millón de viviendas, el mismo que suman Francia, Alemania y Reino Unido. Y los precios apenas bajan. Pero la crisis no se manifiesta con la misma intensidad en la vivienda social, lo cual no quiere decir que no plantee problemas. Algunos muy importantes, como los derivados de una normativa poco adecuada a las nuevas realidades sociales, que no responde a los nuevos modelos de familia, las diferentes culturales (la inmigración) o la búsqueda de nuevos espacios para que la gente se relacione. Los profesionales viven con incertidumbre esta etapa inédita de la arquitectura que sufre la resaca de quince años de excesos, que algunos perciben como una oportunidad para abrirse a nuevos mercados.

"El alquiler es un sistema más justo y social, la clave del futuro", asegura la profesora Blanca Lleó

Néstor Montenegro tiene 35 años y un estudio (dosmasuno) preocupado por investigar sistemas constructivos que abaraten costes sin rebajar la calidad. Su trayectoria representa los vaivenes por los que discurre hoy la vivienda, particularmente la de protección oficial: firmó 102 viviendas en Carabanchel (construidas), 17 en Vallecas (paralizadas) y 70 en Colmenar (en ejecución). Así cuenta cómo le va la feria: "Las administraciones responden de manera dispar. El Ayuntamiento de Madrid ha dado nuevas indicaciones en las que prima la economía por lo que se han parado muchas obras. Nosotros dejamos la dirección de Vallecas porque no queríamos desdibujar el proyecto. En cambio, la Comunidad apuesta ahora por cierta innovación recogiendo el testigo del Ayuntamiento que dio ese paso hace 10 años".

Los grandes momentos de la vivienda en España coincidieron en los años sesenta con el desarrollo de las ciudades y la costa. Los ochenta fueron años de apogeo para las de promoción pública, pero a mediados de los noventa fue postergada y la especulación encontró el terreno abonado. Blanca Lleó, profesora de la Escuela Politécnica de Madrid, lamenta que "el gran reconocimiento que tienen los arquitectos en el exterior no esté ahora en juego". Pero en ese terreno donde floreció la arquitectura representativa y mediática surgen excepciones muy valiosas. Lleó es autora de unos apartamentos de iniciativa pública en Montjuïc (Barcelona), muy innovadores, no sólo desde el punto de vista espacial (crea lugares intermedios entre lo público y lo privado para que la gente se relacione y evite esa "soledad dramática") como por su destino: alquiler y para jóvenes. Lo que llama sostenibilidad social. "El alquiler es un sistema más justo y social, la clave del futuro. Y para los jóvenes es determinante, sólo emancipadas pueden desarrollar sus facultades. Debemos hacer una arquitectura más allá de los solitarios y los consumidores".

Pero a menudo, la normativa se convierte en un enemigo. "Es muy rígida, predomina la casa de tres habitaciones para tres hijos, cuando más del 60% de las unidades familiares son de otro tipo", explica Carlos Ferrater. "La vivienda debe atender a otras culturas, la inmigración absorbe gran parte de las viviendas sociales y es un error ofrecerle casas estereotipadas. Además deberían mezclarse las promociones públicas y privadas para evitar guetos, así como abrir el abanico de protección". Para Ferrater es un problema de "construir la ciudad" y remite al barrio industrial barcelonés 22@, en Poblenou, donde firma la torre Almeda. "Ahora se plantea otra forma de expansión con usos dedicados a I+D, a universidad, comunicación, pero no permite viviendas. Eso significa un barrio desértico por la noche, más inseguro y sin vida. En momentos de crisis las administraciones deberían ponerse a la tarea".

Javier Mozas propone un gran compromiso entre el sector público y privado para que el precio de las casas sea el menor posible. El responsable de la editorial A+T dirige el foco hacia el urbanismo. "Entre los problemas más graves está la escasez de suelo público y me preocupa la densidad. Cuando se amplían las ciudades, el número de viviendas viene regulado. Al arquitecto le llega una parcela definida: el número, las alturas, equipamientos..., y el espacio habitable se reduce a costa de otros usos". Mozas esboza unas pautas para la vivienda: neutra, flexible y adaptable a usos de vida diferentes; que acoja unidades de convivencia distintas; que consuma el terreno justo; vivienda-hotel con usos comunes abiertos 24 horas; sin coches; con espacios de reunión; asistidas para personas mayores y seguras. Diez poderosas razones que perfilan nuestra forma de vivir en el futuro. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de octubre de 2009