Farjas: "El ateísmo deja a la gente sin fuerza moral"

Liberada durante unos días de sus responsabilidades como conselleira de Sanidade, Pilar Farjas dedicó sus vacaciones a releer Caritas in Veritate -la tercera encíclica del Papa- y halló argumentos no sólo para reforzar su fe, sino para reafirmar su oposición a proyectos que centrarán la vida política a la vuelta del verano, como la reforma del aborto o el proyecto de ley que prepara el Ejecutivo central para garantizar las libertades religiosas. "Hay decisiones del Gobierno profundamente injustas, como aquellas que limitan la defensa de la vida", aseguró Farjas, que animó a los cristianos a reflexionar sobre "las repercusiones morales" de las acciones de los gobernantes y a tenerlas en cuenta a la hora de afiliarse a un partido, participar "en la vida pública" o acudir a las urnas.

Invitada a participar en la Semana de Teología y Pastoral que organiza cada año la Fundación Hogar Santa Margarita, su parroquia en A Coruña, Pilar Farjas dedicó a "la defensa de la vida" parte de su conferencia titulada El compromiso político vivido desde la fe. En ningún momento pronunció la palabra aborto o interrupción del embarazo. Pero, recogiendo una argumentación cercana a la de los antiabortistas, la responsable de Sanidade equiparó "la defensa de la vida" a la conquista que supuso reconocer la igualdad de sexos o la abolición de la esclavitud, "esa aberración que suponía negar al negro su humanidad".

Defender "la vida" es un logro "del avance científico". "Quien quiera enfrentar conocimiento científico con la fe tergiversa la defensa de la vida que hacemos los cristianos, porque la ciencia nos permite ver la grandeza de quien fue capaz de crear la vida", remarcó Farjas. Añadió que defiende libertades como la de "organizarse" o la lingüística. "Es pecado limitar el uso de un elemento de comunicación como la lengua", consideró, y añadió que su partido es defensor "de la vida" y opuesto a "justificar la vida de una persona en objetivos colectivos".

Fuerza moral

Farjas se valió de la "importancia de la acción social" que la encíclica recomienda ejercer activamente a todo buen cristiano para criticar el proyecto de ley de libertades religiosas que prepara el Gobierno. "No existe posibilidad de fe sin praxis social", aseveró al tiempo que descalificó el ateísmo "porque deja los ciudadanos sin fuerza moral de desarrollarse".

Aunque insistió en situar la conferencia de ayer fuera de su agenda pública y en negar que acudiese a hablar "como conselleira o miembro del Gobierno", Farjas reivindicó su compromiso político y su responsabilidad en la Xunta como "un valor intrínseco" de su fe. Y aparte de la satisfacción que para una médica como ella supone ser ahora responsable de la sanidad pública, atribuyó su carrera política sobre todo a seguir a pies juntillas el Concilio Vaticano II. "Somos la presencia viva de Jesús en la sociedad", proclamó Farjas, que descalificó "el engaño, la perversión, la falacia y la mentira de quienes dicen que la fe se debe expresar sólo en el ámbito privado". No obstante, entre las cargas "y sacrificios" que implica su cargo, una de las que "peor" lleva es que se mencione su "compromiso cristiano".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 29 de agosto de 2009.

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