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Reportaje:Supercopa de Europa

"Leo me dejó solo"

Pedro dice que el pase de Messi fue decisivo para conseguir un gol que hace leyenda

Pedro puso la pelota camino de la gloria como hacía Kubala y canta Joan Manuel Serrat en honor al equipo del Barça que en 1952 ganó cinco copas, las mismas que ayer sumó el Barcelona de Guardiola gracias al remate de un jugador al que hace tres años el Barcelona dudó en darle la baja, tras un mal año en el tercer equipo de la entidad.

Pedro estaba en Premià el día que Guardiola debutó en un banquillo, en tercera, hace ya dos años. Le llamaban Pedrito. Sus compañeros le siguen llamando Pedrito, por mucho que el departamento de mercadotecnia del club decidiera cambiarle el nombre cuando llegó al primer equipo.

Pedro apareció ayer como apareció en el Olímpico de Roma. Jugó un minuto contra el United y no tocó la pelota, por lo que suele bromear al decir que es el único futbolista del mundo que ha ganado una final de la Copa de Europa sin necesidad de tocar el balón. Ayer, como canta Serrat y hacía Kubala, Pedro, Pedrito, le pegó al balón en el minuto 114 y puso la pelota camino de la gloria.

Pedro, canario, llegó a Barcelona con 15 años y es uno de los ocho jugadores de la cantera que ayer usó Guardiola durante el partido. Sustituyó a Ibrahimovic en el minuto 80. Su chut le dio al Barcelona la quinta copa de la temporada 2008-2009. Pedro, que estuvo en Numancia hace tanto tiempo que casi nadie recuerda ya aquella primera derrota del Barcelona en la Liga pasada apareció ayer cuando el partido agonizaba, en el minuto 114 y buscó la pared con Messi. "Me dejó solo, la asistencia era medio gol, yo sólo la tuve que poner abajo". Como hacía Kubala y canta Serrat. Le pegó cayendo, con la derecha. El Barcelona había rematado 20 veces sobre la portería rival. El del menudo extremo sumaba el chut número 21. Hace sólo unos días Pedro firmó su primer contrato profesional y ayer se convirtió en héroe para una afición que empezó celebrando la Copa del Rey y lleva cinco fiestas seguidas.

Pedro dijo antes de subir al palco que no eran ningún héroe, que el mérito es de todo el equipo. Siempre humilde -no puede ser de otra manera, su padre trabaja en la construcción; su madre, en la hostelería- Pedro, pegó a la pelota y la puso camino de la gloria, como hacía Kubala y canta Joan Manuel Serrat en honor a una generación, la de 1950, que hizo pequeño el campo de Les Corts. Para Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón. Y para Ramallets, Vila, Seguer, Martín y Calvet, para un Barça de leyenda se construyó un campo nuevo.

"A Pedro no me lo he inventado yo", dijo Guardiola que tiene una devoción especial por el chaval, como futbolista y como persona: "El año pasado, cada vez que le dejaba fuera de la convocatoria, ayudaba al B y en vez de quejarse, metía un gol", ha dicho de él. Siempre con la sonrisa a cuestas, ayer Pedro se hizo leyenda porque puso la pelota camino de la gloria. Como hacía Kubala y canta Serrat.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de agosto de 2009