La Xunta tardó dos años en parar una obra sobre un castro

Patrimonio conocía la existencia del yacimiento pero no lo catalogó

La Dirección Xeral de Patrimonio tardó dos años en catalogar el Castro da Atalaia, en San Cibrao (Cervo), según un informe firmado por los arqueólogos de la Delegación Provincial de Cultura Gonzalo Meijide Cameselle y Xosé Ignacio Vilaseco Vázquez. El documento reconoce que los arquitectos constataron restos en el año 2005, pero no los incluyeron en el Inventario de Xacementos Arqueolóxicos de la Xunta hasta noviembre de 2007. El escrito subraya las "grandes dimensiones" de este yacimiento que posee un "importante cuncheiro".

El documento revela que durante una visita realizada a la península da Atalaia en 2005, se realizaron hallazgos de material arqueológico, fundamentalmente molinos circulares de tipología castrexa o romana. Los restos se localizaron en diversas parcelas al suroeste de A Atalaia, según recoge el informe. A pesar de conocer los vestigios, la Consellería de Cultura no emitió una orden de paralización hasta el 18 de junio de 2007, cuando el arqueólogo Gonzalo Meijide ejecutó la orden para detener la construcción de 100 viviendas de la empresa Promociones San Cibrao. Los arquitectos destacan que se halló "abundantísimo material arqueológico" y "concentraciones de piedras que podrían corresponderse con los muros" de las fortificaciones.

El informe dice que al alcalde de Cervo conocía los restos al dar la licencia

Con todo, el informe culpa al Ayuntamiento y declara que el alcalde de Cervo, Alfonso Villares, era "plenamente consciente" de la presencia de este yacimiento cuando concedió las licencias de obra para edificar en tres parcelas sobre este castro, entre 2006 y 2007. De este modo, el documento de Patrimonio asegura que A Atalaia aparece incluida como yacimiento arqueológico bajo el nombre de Península de San Cibrao en el catálogo del Plan Xeral de Ordenación Municipal del Ayuntamiento.

Otra pista de que el consistorio de Cervo tenía conocimiento de este castro está en el material localizado en el extremo norte, asociado a restos de fauna, fundamentalmente conchas. A consecuencia de este hallazgo el propio Ayuntamiento promovió una intervención arqueológica en el lugar. Esta investigación permitió documentar un importante cuncheiro de época galaico-romana asociado a un poblado indígena que se estima que puede pertenecer a los siglos I a III después de Cristo.

El escrito avalado por los arquitectos provinciales confirma que los hallazgos arqueológicos estarían constatados también por vía bibliográfica en la obra de Barro Quelle San Ciprián: parroquia de Lieiro. Este libro explica que se encontraron muros circulares en la parte Sur de la isla, en Barrincoba, cuando recogieron arena para la construcción del puerto en los primeros años de la década de 1940, o cuando se construyó la carretera al faro.

El propio informe avala que "la utilización de esta referencia bibliográfica no puede considerarse una arbitrariedad". El documento acredita la necesidad de realizar intervenciones arqueológicas previas a cualquier obra que se pretenda ejecutar dentro del ámbito delimitado, con el fin de documentar los restos que puedan existir en la zona.

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