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Análisis:Mundiales de atletismo en Berlín

4,35 pasos de 2,8m por segundo

Ésta ha sido una carrera más cercana a los límites de Bolt. Se equivocaban, como ha demostrado el jamaicano, aquéllos, incluso científicos reconocidos, que criticaron el trabajo de los físicos noruegos por considerarlo demasiado optimista sobre lo que Bolt podía hacer (Los límites del 100, en EL PAÍS del domingo 15). Las series previas sirvieron para ajustar los motores, como sucede en los entrenamientos cronometrados de carreras de coches y motos. Bolt, en la final, al aumentar la velocidad, redujo algo la amplitud media del paso (aun así, con algún paso superior a 2,8 metros; brutal) y aumentó las revoluciones (frecuencia de pasos). Sorprende que alguien de su estatura (1,96m) consiga una frecuencia media de 4,35 pasos en cada segundo (descontando el tiempo de reacción de la salida).

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Respecto a Pekín, mejoró el tiempo de reacción, pero fueron algo peores los primeros metros. De hecho, hasta los 40 metros fue mejor la carrera de Pekín que la de Berlín. Después, hasta los 80 metros, fue mejor la noche berlinesa y la punta de velocidad que probablemente haya presentado en torno a los 70 metros habrá mejorado la de Pekín. En los últimos 20 metros, aunque perdió velocidad como es habitual en el hectómetro, redujo bastante tiempo respecto a Pekín al estar centrado en la carrera y no en celebrar precipitadamente la victoria.

Xavier Aguado Jódar es biomecánico del deporte. Catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha (xavier.aguado@uclm.es)

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de agosto de 2009