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Dos largos años de crisis económica

Este verano se van a cumplir dos años desde el comienzo de la presente crisis económica. La crisis tuvo un origen acusadamente financiero y provocó en poco tiempo una restricción notable de la oferta de crédito. Se advirtió en principio una pérdida de valor en activos importantes de los balances bancarios. Después, el perfil bajista se fue extendiendo desde la construcción residencial a todas las actividades productivas. La inflación cedió a la baja de forma contundente en el segundo semestre de 2008. El cuarto trimestre de ese año y el primero de 2009 han podido ser los momentos de mayor descenso de la actividad productiva y del empleo. Pero la fase más delicada de la crisis tuvo lugar en septiembre-octubre de 2008, cuando quebró el banco Lehman Brothers y fue necesaria la intervención pública de la aseguradora AIG.

La política económica debe mucho a lo aprendido de los errores en la crisis de 1929
Se está atacando la "madre de todas las burbujas" con actuaciones proclives a otra nueva burbuja

Desde el otoño de 2008, la política económica frente a la crisis, más definida en los casos de EE UU y Reino Unido que en la UE, parece haber frenado el deterioro de la actividad productiva y de la demanda en el segundo trimestre de 2009. Sin embargo, las expectativas globales distan de estar despejadas y nada puede asegurarse sobre el comportamiento futuro de la economía mundial. Según el FMI, el PIB mundial descenderá en 2009 un -1,4% interanual y lo hará con más intensidad en los países desarrollados (-2,8%). En 2010 puede tener lugar un crecimiento positivo, que todo indica será muy moderado, lo que apunta a una reducción del producto potencial de numerosas economías.

La política económica seguida desde el pasado otoño debe mucho a lo aprendido de los errores cometidos en la crisis mundial de 1929. Se han adoptado actuaciones de acusado perfil keynesiano y otras inspiradas en la interpretación de la crisis de Milton Friedman y Anna Schwarz. Destaca la realidad de una política monetaria absolutamente expansiva: unos tipos de interés próximos al 0%, unos aumentos intensos del balance de los bancos centrales (alivio cuantitativo), que han dado fuerte liquidez a bancos y a empresas no financieras.

Se han realizado, asimismo, por los bancos centrales adquisiciones de volúmenes importantes de deuda pública, así como de activos del sector no financiero en algunos casos. Lo anterior ha conducido a fuertes aumentos de la circulación fiduciaria, lo que hubiese parecido imposible hace poco tiempo. A pesar de todo, no se ha recuperado un flujo normal de la actividad crediticia, aunque también es evidente la debilidad de la demanda de crédito.

Junto a la política monetaria expansiva, la política fiscal ha superado el impulso de los estabilizadores automáticos. El fuerte aumento de los déficits públicos en 2008 y 2009 sirvió, entre otros objetivos, para salvar a numerosas entidades financieras. En 2009 serán frecuentes déficits públicos próximos al 10% del PIB, lo que provocará volúmenes importantes de emisiones de deuda pública en 2010. Para evitar mayores déficits, habrá que elevar algunos impuestos el próximo año o realizar reducciones drásticas del gasto público.

Se ha advertido la conexión entre las importantes subidas de las cotizaciones de los valores bursátiles en el segundo trimestre de 2009 y la política monetaria desarrollada. La mejoría de los resultados de las encuestas sobre expectativas empresariales y de los hogares pareció favorecer un clima proclive a la recuperación. Sin embargo, ésta no se ha dejado sentir en los indicadores de demanda y de actividad. Las expectativas sobre la evolución de la economía en los próximos meses dependerán, sobre todo, de los resultados empresariales en el segundo trimestre de 2009.

En el verano de 2009 persiste un débil crecimiento del crédito, las quiebras empresariales se han hecho frecuentes y ha crecido la morosidad de las carteras de crédito de las entidades financieras. La mayor prudencia de empresas y hogares, visible en el rápido proceso de desapalancamiento financiero, ha contribuido a deprimir seriamente la demanda efectiva, con lo que se han reducido los desequilibrios de balanza de pagos en algunas economías.

El negativo comportamiento del mercado de trabajo en EE UU en junio ha supuesto un fuerte contratiempo al contexto derivado de la evolución alcista de la Bolsa desde marzo. La tasa de desempleo llegó al 9,5% en junio, cuando se esperaba cerrar el año con un 8%. Es posible que la recuperación de 2010, que el FMI atribuye sobre todo al dinamismo de los países emergentes, está siendo precedida por una coyuntura incierta antes de que se fortalezca la actividad productiva.

Resulta imprescindible la normalización de los sistemas bancarios, de forma que lo resultante mejore y elimine algunas prácticas del mundo anterior a la quiebra de Lehman Brothers. La política económica oscilará entre las presiones procedentes de los temerosos de la deflación, por una parte, y de los que evocan el potencial inflacionario que encierra el núcleo duro de la política económica desarrollada. De hecho, se están atacando las consecuencias de la "madre de todas las burbujas inmobiliarias" con actuaciones proclives a nuevas y próximas burbujas a corto plazo.

En las recientes previsiones del FMI para la economía española (descenso del PIB en un 4% en 2009 y de un -0,8% en 2010) destaca el que sitúe el comportamiento de dicha economía por debajo de la eurozona en 2010 (-0,3%). Entre 2008 y 2009, el descenso de la obra terminada en la construcción residencial ha quitado casi 3 puntos al crecimiento del PIB, algo sólo equivalente en el caso de Irlanda. El elevado stock de viviendas no vendidas ha incidido de forma muy negativa sobre la nueva construcción residencial. Al cierre previsible de la cuestión de la financiación autonómica y al logro de una mayor fluidez de los ritmos crediticios debe suceder un cierre positivo de la negociación social, así como un intento serio de diversificación de la actividad productiva desde el Gobierno, lo que obliga a modificar la financiación local. -JULIO

RODRÍGUEZ LÓPEZ

Julio Rodríguez López es economista y ex presidente del BHE y de Caja Granada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 26 de julio de 2009.