Reportaje:ENCADENA2 | TOUR 2009 | 16ª etapa

Contra el viento

Muchos corredores prefieren las etapas de montaña a las etapas contra el viento. En la montaña, donde las referencias son inamovibles, se puede medir el sufrimiento: cuántos kilómetros de ascensión faltan para coronar la cumbre, qué altitud habrá que superar, en qué tramos se empina el desnivel o hay un descanso. Pero contra el viento el ciclista no ve al enemigo, no sabe durante cuánto tiempo seguirá soplando, ni en qué zonas, ni si mantendrá siempre la misma dirección. Puede aparecer en cualquier sitio de montaña: el viento descuernacabras del Cantábrico que embiste contra el pelotón como un carnero, o el de los Pirineos, que incrementa la dureza de las rampas de Hautacam o del Tourmalet, donde el frío acuchilla el rostro de los corredores con las astillas de hielo que ha recogido en las umbrías de La Mongie. Pero también en Valladolid o en Albacete el cielo hincha los carrillos y sopla con fuerza el viento cereal de las llanuras castellanas. O en las rías gallegas, donde el mistral descabeza las flores de las hortensias y arranca lágrimas de los ojos de los bueyes.

Es un enemigo imprevisible, que ataca la moral con las armas más dañinas

Es un enemigo imprevisible, insidioso y disolvente, que ataca la moral con las armas más dañinas. El ciclista ve ante él la carretera llana, sin obstáculos, con buen piso, y sin embargo comprueba que no avanza, que sus fuerzas se agotan sin apenas moverse y siente que está pedaleando sobre una bicicleta estática. Bajo su empuje, el pelotón se desgarra y va perdiendo harapos por la carretera: en una etapa contra el levante en los alcores de Tarifa los corredores caían a las cunetas como piezas de dominó.

Para combatirlo sólo valen los abanicos. El abanico surge cuando un grupo de corredores adaptan su fuerza a una estrategia militar: avance en cuña con relevos muy rápidos. Y como en la guerra, para sobrevivir hay que estar muy atento a no quedarse solo, rodeado de enemigos.

Cuando por fin llega la noche y el ciclista duerme, agotado tras una etapa de viento, a menudo sueña que ha estado peleando con fantasmas.

Eugenio Fuentes es escritor y Timm Kölln fotógrafo.

Dos corredores durante una  etapa
Dos corredores durante una etapaTIMM KÖLLN

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 22 de julio de 2009.

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