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Reportaje:

Del tiro libre al penalti

Fran Crujeiras, antiguo pívot del Ourense, asume ahora la dirección general del histórico equipo de fútbol de Pontevedra

Fran Crujeiras era un fajador del parqué, un honesto pívot de limitados movimientos en ataque que supo ganarse un lugar en el baloncesto ACB. Formó parte del mejor Ourense de la historia. Conocía sus limitaciones y a partir de ellas se hizo fuerte porque todos sabían lo que era capaz de aportar. "En mi mejor temporada promedié un solo tiro a canasta por partido y jugaba 30 minutos", recuerda.

Trabajaba para que otros la metieran. Darrell Armstrong, un base que acabó luego en Orlando como mejor sexto hombre de la NBA, y Chandler Thompson, un alero orondo y saltarín, que hizo carrera después en el Estudiantes, se beneficiaron de los bloqueos de Crujeiras, de los espacios que les abría para armar el tiro o penetrar a canasta.

"Es difícil trasladar experiencias empresariales a un equipo de fútbol"

Pretende copiar el modelo del Barça, porque "implica el club en la sociedad"

Aquello fue hace 13 años. Ahora Ourense es un erial deportivo, pero Fran Crujeiras ha sabido reinventarse sin salir del deporte. Entró en el campo de las aseguradoras, pero se enfocó a profesionales de primer nivel o a la valoración de derechos de retransmisiones por televisión. Después trabajó para un grupo inversor con el que se sumergió en la gestión del Real Jaén.

Lo habitual es que la gente de la canasta sea refractaria al verde, pero a Crujeiras le empezaron a bullir ideas en la cabeza. Conoció el fútbol: "Es un vehículo de comunicación brutal que puede dar resultados muy gratificantes a la ciudadanía, con un potencial que no tiene el baloncesto".

En Jaén le faltó tiempo y le sobraron vaivenes, pero allí tuvo la oportunidad de enfrentarse en una negociación a Nino Mirón, dueño y mecenas del Pontevedra. Le sedujo y meses después, el constructor le planteó la opción de regresar a Galicia para asumir la dirección general del Pontevedra. Con Mirón alejado de los focos, Crujeiras es la nueva cara de un equipo que se ha acostumbrado a estar un peldaño por debajo de su lugar natural y al que quiere dar un nuevo aire.

Habla de marketing, de código ético, de implicación social para transmitir valores e incluso de abrirse al mercado americano, un lenguaje nada común en las catacumbas de Segunda B, una categoría maldita que amenaza con desplomarse. "Me consta que en la Federación están muy preocupados porque, de 80 clubes, más de 50 están a punto de quebrar y hay unas 700 denuncias por impagos", detalla.

En ese contexto desolador, Crujeiras quiere sentar unas bases sólidas. "Necesitamos un plan de negocio, una línea a seguir. En ese sentido, salvando las distancias, nuestra idea es copiar modelos como el del Barcelona en cuanto a la implicación del club en la sociedad". Cuenta, al menos, con dos factores que le ayudarán. El Pontevedra es una de las entidades de Segunda B que mayor apoyo suscita en su entorno, pero además Crujeiras, con su bagaje de deportista de elite, semeja un enlace adecuado entre campo y despachos.

Tiene marcada a fuego una sentencia de Florentino Pérez, que tras su primera experiencia futbolera dijo que le daban más problemas 22 jugadores que 5.000 empleados de ACS. Y reflexiona sobre ello para extraer enseñanzas. "Es complicado trasladar experiencias empresariales a un equipo de fútbol porque un deportista no es un ejecutivo. Hay tensiones y presiones muy diferentes y elevadas a la enésima potencia, porque de fútbol todo el mundo opina y hay una exposición mediática brutal".

Al final, la pelota entrará o pegará en el palo y se irá fuera. El fútbol, al que ni siquiera Florentino puede someter, devorará o encumbrará a Crujeiras, pero este hombretón de Ribeira parece querer controlar incluso lo aleatorio. "Hay conceptos de investigación deportiva o de marketing que se llevan aplicando desde hace 15 años en el baloncesto por medio de equipos como el Tau o el Unicaja y que tienen un gran valor para los patrocinadores, al margen de los resultados".

Dice que vive en "alta tensión", que lleva un mes volcado en el proyecto del Pontevedra, que ya ha empezado a tejer contactos para trazar una asociación de clubes gallegos de fútbol. Ignora los avisos de que por aquí, hasta ahora, cada uno va a lo suyo. "Seremos más fuertes si trabajamos colectivamente para buscar recursos o generar partners de grandes marcas", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de julio de 2009