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Costas deja mil chalés fuera de ordenación en Xàbia

Revolución en los acantilados de Xàbia. El Ministerio de Medio Ambiente ha anunciado a través de su área de Costas un deslinde de dominio público marítimo-terrestre que afecta a 15 kilómetros del litoral sur de la población para ordenar el caos urbanístico provocado por miles de viviendas y urbanizaciones de lujo colgadas de los riscos del litoral e impedir más edificaciones en primera línea. El deslinde deja fuera de ordenación un millar de chalés entre la Cala Blanca y La Granadella, en el límite entre Xàbia y Benitatxell, y prevé el derrumbe de parte de un centenar de propiedades, por lo que piscinas, jardines, terrazas, vallados y parte de algunas viviendas acabarán convertidas en escombros.

Decenas de vecinos afectados protestaron ayer en el Ayuntamiento por esta decisión y preparan alegaciones. Recibieron el apoyo del alcalde, el nacionalista Eduardo Monfort, quien ya ha emitido un recurso contra el deslinde porque "supone un atentado contra el derecho constitucional a la propiedad privada" y afecta a construcciones autorizadas por el Plan General de 1990, informado favorablemente por Costas.

Este último organismo esgrime en cambio la necesidad de preservar un paraje de gran valor ecológico muy castigado por la presión urbanística, hasta el punto de que se han producido ya varios desprendimientos de rocas. El deslinde diferenciará tres zonas: en la más cercana al mar, la de dominio público, se efectuarán las demoliciones, excepto en aquellos inmuebles previos a 1988, que se respetarán pero cuyos dueños perderán la condición de propietarios y sólo disfrutarán de sus casas en régimen de concesión de 30 años.

A partir de la línea de dominio público se habilitarán seis metros de servidumbre de tránsito donde tampoco podrá haber edificaciones, si bien por ahora Costas no prevé allí usar la piqueta. Y una tercera línea de 20 metros de servidumbre de protección donde se podrán mantener viviendas, pero no ser ampliadas, y cualquier reforma precisará permiso de Costas.

Los constructores de Xàbia creen que el deslinde será la puntilla para un sector en plena crisis. "La única demanda que nos quedaba era la de extranjeros que pedían chalés en primera línea y ahora vamos a perder también ese mercado" señaló el empresario Rafael Matí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de julio de 2009