Reportaje:El vuelco electoral | Análisis de la campaña

Los discípulos gallegos de Karl Rove

El PP desplegó una campaña basada en la llamada 'propaganda gris'

En el año 2000, Karl Rove, de Karl Rove & Co., impulsó los rumores de un supuesto hijo ilegítimo afroamericano del republicano John McCain. McCain se enfrentaba, en las primarias de su partido, al después presidente de Estados Unidos George Bush. Perdió. Rove, entonces consultor político, pasó a asesor principal del mandatario. "La denominada propaganda gris tiene origen desconocido y apela al miedo y a los bajos instintos", describe el profesor de Comunicación Política de la Universidade de Vigo, Xosé Rúas, quien identifica ese tipo de estrategias en la campaña electoral que desembocó, el pasado domingo, en la victoria del Partido Popular.

"Hubo una campaña orquestada y secuenciada", explica Rúas, "para que quedase el mensaje 'austeridad frente a despilfarro". El autor de Como gañar ou peder unhas eleccións, libro en el que analiza las elecciones autonómicas de 2001, contabiliza más de una docena de vídeos en youtube alusivos a los muebles de San Caetano o a la fotografía de Anxo Quintana en el yate del constructor Jacinto Rey. "Nada de esto es inocente", opina. Y aunque no establece comparaciones, Rúas sí traza la materia que contiene el tanque de pensamiento popular: "En su 'internacional' de propaganda, alrededor de la FAES, se encuentran universidades americanas o propagandistas israelíes, muy buenos, como todos sabemos".

"Se difundieron mentiras a sabiendas de que eran mentiras"

Para el catedrático de Sociología de la Complutense, Fermín Bouza, el PP, "si no tenemos en cuenta factores éticos", articuló la mejor campaña. "Consiguieron que rebotase el mensaje madrileño, la tensión de la derecha y de sus medios de comunicación, en el proceso electoral y en algunos medios gallegos", apunta. Esta planificación resultó decisiva. "El bipartito llegó con ventaja a la campaña", argumenta, "y en dos semanas cedió escaños". Pero Bouza no habla de propaganda gris, sino de su nombre técnico: publicidad negativa.

"Se difundieron mentiras a sabiendas de que eran mentiras y de que la gente podía creerlas, no sólo las de los coches oficiales y de Quintana con el empresario" dice, y sitúa el principal error de PSdeG y BNG en un paradójico "no haber hecho lo mismo que el PP". "La campaña negativa convierte la política en un infierno", admite, "pero sólo se puede frenar respondiéndola". Tampoco ahorra críticas al diseño publicitario de los partidos salientes: "El eslogan del BNG parecía un bolero y su campaña fue sosa; la de Touriño, de una estupidez comunicacional enorme: no puedes vender que eres el presidente a los que van a decidir si lo eres o no".

La americanización de la política no da, en lo presidencialista, resultados. "La gente sigue a votando marcas, partidos", afirma Fermín Bouza, "y eso explica, por ejemplo, que Aznar ganase elecciones". En esa apreciación coincide el editor y articulista Manuel Bragado, que califica de "pésima" la campaña de las formaciones gubernamentales, "en especial la socialista". Pero el director de Xerais reparte las responsabilidades de la derrota, "pese al ventilador de porquería del PP". Porque la tendencia, en su opinión, arrancaba antes y en dos socios que "se dedicaron más a dirimir sus disputas y no a situarse contra el adversario común".

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