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Reportaje:

Los papeles de Isaac

El IGI, sede de la futura fundación de Díaz Pardo, atesora documentos históricos

Isaac Díaz Pardo guarda una copia de cada carta que envía. Así lo ha hecho durante más de 50 años. Aún hoy, el cofundador del Sargadelos moderno almacena un duplicado de todos los faxes remitidos. La ingente correspondencia acumulada, cruzada con artistas y escritores, conforma apenas una pequeña parte del patrimonio documental del Instituto Galego de Información (IGI), en Santiago de Compostela. Papeles históricos, epistolarios, bibliotecas, manuscritos y decenas de miles de fotografías sobreviven en las estancias del edificio de San Marcos y constituirán el contenido de la futura fundación que negocian Díaz Pardo, el Grupo Sargadelos y la Consellería de Presidencia.

El plan inicial de construcción del IGI, un inmueble que diseñó, mobiliario incluido, el propio Díaz Pardo, era albergar las instalaciones del periódico Galicia. Trescientos socios y las empresas del Grupo Sargadelos, que, según Díaz Pardo, cubrieron el 75% del coste, pusieron los cimientos de un proyecto abortado, entre otras razones, por la muerte de Lorenzo Varela, el poeta y periodista en el exilio llamado a dirigirlo. El IGI quedó, finalmente, como sede del Laboratorio de Formas. "En ningún momento dejó de cumplir su objetivo", argumenta Díaz Pardo, "con ediciones de libros y revistas, con exposiciones informativas o con la recuperación de personajes olvidados del exilio".

En el edificio se conservan los papeles del gobierno gallego en el exilio
La historia intelectual del país se puede trazar con las cartas allí guardadas

Precisamente la documentación de lo más parecido que existió a un Gobierno gallego en el exilio, el Consello de Galiza, se encuentra en el Laboratorio de Formas. Ideado por Castelao y jurídicamente organizado por Lois Tobío, el Consello arrancó al tiempo que terminaba la II Guerra Mundial. Los exiliados republicanos aún guardaban la esperanza de que los aliados liberasen España del general Franco.

La desaparición de Castelao, en 1950, y de otras figuras importantes del organismo -Alfredo Somoza en 1951, Elpidio Villaverde en 1962 y Ramón Suárez Picallo en 1964-, dejaron renqueante al Consello de Galiza. En el IGI, sin clasificar ni estudiar, se conserva toda la documentación del proceso. El Consello da Cultura Galega planea una edición, pero todavía busca financiación para la misma.

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También la refundación del Seminario de Estudos Galegos (SEG) contó con la cobertura del Instituto Galego de Información. Y aunque los papeles del seminario original, el que fundaran en 1923 los galleguistas de la órbita Nós y que fue clausurado en el 36, descansan en el Instituto Padre Sarmiento, la biblioteca del coordinador de la sección de pedagogía, Díaz Rozas, cayó en manos de Díaz Pardo. El pedagogo Antón Costas realizó una primera clasificación de los libros, según el fundador de Sargadelos, "todo lo que se conocía en Europa sobre pedagogía antes de la Guerra Civil".

A través de la nómina de epistolarios que se conservan en San Marcos, uno de los grandes tesoros del centro, se puede trazar una historia intelectual contemporánea del país. Carlos Maside, Felipe Fernández Armesto, Ángel Amor Ruibal, María Casares, Isidro Parga Pondal, Xoán Xesús González, Ramón Cabanillas, Arturo Cuadrado, Santiago Casares Quiroga, Fermín Bouza Brey o Celso Emilio Ferreiro. Incluso los papeles del Instituto Español de Londres, entre cuyos dirigentes se encontraba el poeta andaluz Luis Cernuda, se depositaron en el cuartel de operaciones de Sargadelos.

"Ni siquiera Isaac sabe lo que hay ahí", dice divertido un colaborador cercano de Díaz Pardo, y secretario del refundado SEG, Alfonso Mato. Los documentos se amontonan en archivadores, estanterías y cajas del IGI. "Sólo clasificar todo ese material llevará años". Tampoco las miles de fotografías tiradas por el mismo Isaac -es común la imagen de Díaz Pardo pegado a una cámara compacta en cualquier tipo de acto,- están documentadas. "Pero Isaac tiene una memoria prodigiosa, sabe cómo encontrar cualquier cosa allí dentro", termina Mato.

Hace un año, los tres ex presidentes de la Xunta -Xerardo Fernández Albor, Fernando González Laxe y Manuel Fraga Iribarne- firmaban el manifiesto O Castro-Sargadelos: Patrimonio da Galiza. Secundado por decenas de escritores, artistas y políticos, el texto instaba al Gobierno a intervenir en el conflicto accionarial a favor de Díaz Pardo. Presidencia negocia ahora la constitución de una fundación con base en el legado del Instituto Galego de Información.

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