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Entrevista:FERNANDO LLORENTE | Delantero del Athletic y de la selección española

"Si no te aprietan, no mejoras"

Es improbable que Vicente del Bosque haya convocado a Fernando Llorente (Pamplona, 1985) por ser el futbolista de la Liga que más faltas ha cometido: 37. En su decisión pesa más el deseo de reforzar a la campeona europea en presencia física (mide 1,93 metros) y juego aéreo. Pese a liderar también la estadística de remates de cabeza, con 18, Llorente trata de arrancarse el sambenito de tipo lento y torpón.

Pregunta. ¿Cómo recuerda su infancia?

Respuesta. Nací en Pamplona, pero crecí en Rincón de Soto, un pueblo riojano de 3.500 habitantes. Mi padre, Fernando, era matarife y mi madre, Isabel, regenta una papelería. La principal actividad allí es el campo. Tenemos escuela hasta segundo de ESO. Luego, tienes que ir a estudiar a Calahorra o Alfaro. Allí empecé a jugar al fútbol, en campos de futbito y de tierra. Antes que yo hubo otro jugador en Primera, Óscar Arpón.

"Caparrós me ha hecho más agresivo, más fiero. He fortalecido mi carácter"

"Soy un jugador que da más de lo que se queda. Debería jugarme más balones"

P. Llegó a Bilbao de crío.

R. Con 11 años ya iba y venía a jugar partidos en el coche de mi hermano, Jesús Miguel. A los 12 me instalé en Bilbao, pero era demasiado pequeño para ir a la residencia del Athletic y José Mari Amorrortu me encontró acomodo en una familia de Las Arenas. Estuve dos años con ellos, pero la señora murió y me llevaron a la residencia hasta que me independicé.

P. Defínase.

R. Soy un jugador grande, un delantero centro que va bien de cabeza, que aguanta bien el balón... Como persona, soy sencillo, tranquilo, reflexivo. Pienso mucho. A veces le doy demasiadas vueltas a la cabeza por cosas que no debería.

P. ¿En quién se fijaba siendo pequeño?

R. En Laudrup. Aquel Barça del dream team me llamaba mucho la atención, pero ya era un poco del Athletic. En casa vivía un tío, tetrapléjico y fallecido recientemente, que hizo la mili en Bilbao y era un forofo del Athletic.

P. El Arsenal estuvo a punto de llevárselo.

R. Jugando en el juvenil, el Athletic me ofreció un contrato-tipo que yo no estaba dispuesto a firmar. Pero llegó Lamikiz a la presidencia y lo arregló.

P. Ante el Recreativo, en la Copa y con la eliminatoria igualada, lanzó su primer penalti.

R. Tenía ganas de asumir esa responsabilidad. Es un síntoma de madurez. Quiero ser uno de los referentes del Athletic y un gran jugador.

P. A su eclosión le siguieron años de zozobra. San Mamés se mostró exigente con usted, incluso inquisidor.

R. Hubo momentos difíciles, pero ya están superados.

P. Se le acusaba de frío, quejica, timorato. ¿Le faltó cariño?

R. Yo no diría tanto.

P. Y resurge con Caparrós.

R. Es el entrenador que más rendimiento me está sacando. Los demás, salvo Valverde, no supieron entenderme: ni me pusieron diez partidos seguidos ni me transmitieron confianza. Caparrós me aprieta. Eso es bueno. Si nadie te aprieta, no mejoras. A base de repetirme las cosas, Caparrós me ha hecho más agresivo, más fiero. Quizás he fortalecido mi carácter dentro del campo, que era algo que se me achacaba.

P. Nunca se le consideró un goleador.

R. No he demostrado ser un goleador nato como Van Nistelrooy, pero soy joven y puedo mejorar y llegar a ser un goleador

P. Más que por sus goles, tres, este curso destaca por su dominio en el juego aéreo.

R. En el pasado marqué dos goles en toda la primera vuelta y acabé con 11 y en éste ya llevo tres. Por mis características, me cuesta coger la forma.

P. ¿Abusa del regate?

R. No. Me considero un jugador que da más de lo que se queda para sí. Muchas veces debería jugarme más balones. Me gusta ser pasador. La sensación de dar un pase de gol sólo la supera el meterlo.

P. ¿Cuál es su sueño?

R. Ganar una Copa con el Athletic y jugar un Mundial con la selección española.

P. ¿Y fichar por un grande?

R. Ya estoy en un grande.

P. Fue Bota de Plata en el Mundial sub 20 de 2005.

R. Sí, con Cesc, Silva, Zapater, Juanfran, Jonathan Soriano... Marqué cuatro goles en un partido. Messi me asombró. Gracias a él, Argentina ganó el Mundial. Él fue Bota de Oro.

P. De la actual selección española, ¿a quién admira?

R. A todos. De Iniesta, con quien coincidí en la sub 21, admiro la calidad con la que lleva el balón, su regate, la precisión de sus pases y la sencillez y humildad con que ha asimilado el éxito. Lo tiene todo. También, Xavi.

P. A Casillas sólo le ha marcado un gol.

R. Me ha sacado muchos goles, es buenísimo. Pero algún palo también le he pegado.

P. Defina a sus compañeros de ataque en la selección.

R. Torres es rapidísimo y fuerte y está demostrando una gran capacidad goleadora. Villa es el jugador con más gol que conozco, un asesino del área, pillo y listo. Y Güiza sabe aprovechar como pocos los espacios que dejan las defensas. Me quedo con el gol que tiene Villa.

P. ¿Cuál es su primer recuerdo de la selección?

R. El codazo de Tassotti a Luis Enrique en el Mundial de 1994. Es un recuerdo amargo porque yo vivía con mucha intensidad los partidos y aquello fue un robo.

P. Su convocatoria coincide con la polémica suscitada a raíz del manifiesto, que usted firma, en el que un grupo de futbolistas exige que la selección vasca se llame Euskal Herria y no Euskadi.

R. Joseba Etxeberria ya dio las explicaciones oportunas [dijo que la reclamación no es una cuestión política]. El manifiesto está ahí. No tengo nada más que decir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de noviembre de 2008