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Huelga en el naval de Pontevedra por el juicio a cuatro sindicalistas

Unos 2.000 trabajadores se manifiestan ante los juzgados

Los trabajadores del naval pararon los astilleros de Pontevedra en "solidaridad" con cuatro compañeros, que ayer se sentaron en el banquillo de la Sala de lo Penal número 1 acusados de causar diversos daños durante los disturbios de la última huelga del metal. El fiscal pedía para Daniel C., Emilio D., Xosé G. e Iván P., cuatro años de prisión y una multa individual de 1.830 euros. En el exterior del edificio judicial, unos 2.000 trabajadores se concentraban contra "la represión" que, según ellos, "están ejerciendo contra inocentes". "Ellos no fueron los que quemaron los 19 contenedores de basura" se podía leer en uno de los panfletos. Pero el motivo de tanta movilización duró poco. Cinco minutos después de comenzar la vista, Daniel C. anunció a la juez que renunciaba a su defensa al considerar que su abogada, que también lo es de otros dos encausados y afiliados al sindicato CIG, no estaba "preocupada por defenderle". Esto provocó el aplazamiento del juicio hasta el próximo 5 de febrero.

A la salida, entre gritos de "libertad" y "policía asesina", los cuatro trabajadores fueron recibidos por sus compañeros con abrazos y aplausos. Todos ellos negaron su participación en los hechos y argumentaron que "se trata de una maniobra" para "reprimir a los trabajadores de cara a próximas movilizaciones".

Posteriormente, la concentración se trasladó por la Gran Vía viguesa hacia la plaza del Ayuntamiento. En el camino se vivieron algunos altercados y un contenedor terminó calcinado.

El responsable de negociación colectiva de la CIG, Antolín Alcántara, avanzó que el próximo juicio de febrero supondrá una nueva convocatoria de paro en el sector. La patronal expresó, por su parte, que la movilización perjudica seriamente a la economía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de noviembre de 2008