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Crónica:Novena jornada de Liga

Tchité liquida al Valencia

El Racing gana con una apuesta descarada en Mestalla y le destrona de lo alto de la tabla

Siempre dispuesta la clase media a dar un disgusto a uno de los grandes, el Racing le planteó anoche al Valencia un partido de verdad. Lleno de alternativas, exigencias y golpes. Siempre con la iniciativa del equipo de Muñiz, que contó con un Tchité inspiradísimo. Marcó tres goles y le arrebató el liderato al Valencia, que encajó ayer sólo un tanto menos de los que había recibido en las ocho jornadas anteriores. El conjunto de Emery pagó la mala noche de sus dos estrellas, Mata y Villa, que pasaron de puntillas.

La valentía del Racing tuvo su premio. Sorprendió el descaro de Muñiz. No sólo en la alineación sino también en el espíritu del juego. El técnico del Racing entendió que al Valencia había que jugarle cara a cara. Sin subterfugios. Y le buscó las cosquillas con dos extremos, Munitis y Serrano, y dos delanteros, Jonathan Pereira y Tchité. Bien asentado por su pareja de mediocentros, Lance y Colsa, el cuadro cántabro lanzó a sus cuatro hombres de ataque, multiplicando el trabajo defensivo de los centrales locales, Albiol y Alexis. Munitis, posicionado en el interior derecho, le hizo muchísimo daño al Valencia. Tiraba carreras en diagonal o pases que se convertían en claras invitaciones al gol de sus dos puntas.

VALENCIA 2 - RACING 4

Valencia: Renan; Miguel, Albiol, Alexis (Marchena, m. 68), Moretti (Morientes, m. 61)); Joaquín, Albelda, Fernandes (Baraja, m. 61), Vicente; Mata y Villa. No utilizados: Guaita, Del Horno, Angulo, Pablo Hernández y Edu.

Racing: Toño; Pinillos, Navas, Marcano, Sepsi; Munitis (Gonçalves, m. 87), Colsa, Lacen, Serrano; Tchité (Juanjo, m. 89)y Pereira (Moratón, m. 85). No utilizados: Coltorti, Christian, Edu Bedia, Luccin, Canales, Zé Antonio.

Goles: 0-1. M. 22. Tchité, de cerca. 1-1. M. 28. Villa, de penalti. 1-2. M. 49. Tchité, desde fuera del área. 2-2. M. 72. Joaquín, tras fallo de Toño. 2-3. M. 79. Tchité, de cabeza. 2-4. M. 84. Albelda, en propia puerta.

Árbitro: Turienzo Álvarez. Amonestó a Pinillos, Colsa, Moretti, Albelda y Lacen.

Unos 35.000 espectadores en Mestalla

El delantero africano, inspiradísimo con tres goles, aprovechó las diagonales de Munitis

Albelda y Fernandes naufragaron en el centro del campo, mientras que la apuesta anoche de Emery, el ingreso de Vicente en la alineación, tampoco reportó grandes ventajas. Su inclusión supuso que Mata dejara la banda izquierda para jugar por detrás de Villa, con una consecuencia indeseada para el técnico: Mata apenas participó.

Emery observaba el panorama desasosegado en la banda, aguantando la tormenta sobre su espesa cabellera, calado hasta los huesos. Villa falló lo imprevisto. Dos veces solo ante Toño; dos veces erró en la definición. En la primera, envió el globo desviado; y en la segunda disparó al cuerpo del portero tras un magnífico pase de Joaquín. El Guaje pretendía levantar el cuero por encima de Toño en su media salida, pero éste aguantó erguido. Cuando sí se venció el meta cántabro fue en el penalti posterior. Villa marcó su décimo tanto en nueve jornadas y se quedó a uno de los 100 goles en Primera. En la acción del penalti, Joaquín arrastró la pierna para engañar al árbitro. Y lo engañó.

Emery no varió nada en el descanso y el Racing lo aprovechó para desarrollar su idea primigenia: otra jugada iniciada por Munitis que le cayó a Tchité a unos 35 metros de la portería. Al delantero burundés se le abrió el cielo y envió un trallazo como le venía que entró como un cohete junto al palo. Ahora así, reaccionó Emery, que dio entrada a Morientes y a Baraja para que dieran un golpe de efecto. Con el inconveniente de que el campo ya no era el tapiz del primer tiempo sino una superficie cada vez más rugosa. Pero con la fortuna de que se le resbalara el balón a Toño tras un córner y lo rematara a gol Joaquín sin oposición.

Los cambios de orientación de Baraja oxigenaron al Valencia. El Racing se empequeñeció y el conjunto de Emery actuó por primera vez como el líder que pretende ser. Pero el Racing no había dicho su última palabra. Y Tchité, mucho menos. Su cabezazo, por encima de Marchena, resultó tan espectacular e inapelable como el triunfo de la arriesgada apuesta de Muñiz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de noviembre de 2008