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ACTIVISMO

Asalto a las 'webs' de chiíes por una disputa teológica

Trescientas páginas atacadas por grupos islamistas contrarios

La disputa teológica entre radicales suníes y chiíes ha llegado a la red. El pasado viernes hackers wahhabíes lanzaron un ataque contra decenas de páginas chiíes, entre ellos las del gran ayatolá Ali Sistaní que quedaron desfiguradas. En Qom, el Vaticano chií, donde se hallan los principales seminarios de esta rama del islam y sus correspondientes centros informáticos, se pusieron de inmediato manos a la obra para repararlos. Pocas horas después volvían a ser accesibles.

Un pirata informático, que se identificaba como Group XP, dejó su firma en varias de esas páginas, incluida la de Al Beit, la gran fundación chií que dirige Sistaní, líder espiritual de los chiíes iraquíes. La voz de alarma la dio la agencia semioficial iraní Fars que descubrió la firma del hacker, a quien vinculó con medios wahhabíes y situó en Emiratos Árabes Unidos. Según esa fuente, el ataque fue "el mayor de los piratas wahhabíes contra sitios chiíes de los últimos años". Alcanzó a 300 páginas.

Resulta difícil comprobar esas alegaciones, pero no es la primera vez que los extremistas llevan sus diferencias al ciberespacio. Los wahhabíes, que siguen una versión extremadamente rigorista del islam suní, consideran a los chiíes como una desviación herética de la verdadera fe y en el límite condonan su muerte.

Al abrir algunas de las páginas hackeadas aparecía la firma Group-XP en rojo con un mensaje en árabe que denunciaba las creencias de los chiíes y a sus dignatarios. El caso del sitio oficial de Sistaní (sistani.org) era más osado. La imagen del anciano ulema fue sustituida por un vídeo de YouTube en el que aparecía el cómico estadounidense Bill Maher bromeando sobre una fetua del ayatolá referida a las posturas que puede adoptar un matrimonio durante la relación sexual.

La página seguía no operativa el domingo por la noche, aunque se podía acceder a su contenido desde direcciones alternativas como najaf.org.

"Los wahhabíes fanáticos no quieren que la voz de los dignatarios chiíes se propague por el mundo, pero estos ataques son la mejor prueba de la justicia del chiísmo", declaró el ayatolá Naser Makarem Shirazí, citado por la agencia Fars. Según la misma fuente, un contraataque desfiguró "dos importantes sitios wahhabíes" en represalia. Aunque esta ciberbatalla no ha llegado al nivel de la que enfrentó a Rusia con Estonia el año pasado, o a la más reciente durante la guerra de Georgia, ha puesto de relieve la profunda división entre las dos ramas del islam.

A pesar de ser minoritarios (entre un 10% y un 15% de todos los musulmanes), los chiíes son mayoría en Irán, Irak, Bahrein y Azerbaiyán, y cuentan con importantes minorías en Líbano y algunos países árabes ribereños del golfo Pérsico.

Su reciente ascenso al poder en Irak y la creciente confianza de Irán (primer país en el que el chiísmo político tomó el poder con la revolución islámica de 1979), tienen preocupados a sus vecinos suníes. Los más radicales de entre éstos, los wahhabíes, controlan Arabia Saudí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de septiembre de 2008