Crónica:PEKÍN 2008 | día 15Crónica
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El duelo y la gloria

El deporte español compite con honores por las víctimas de Barajas y se cuelga dos medallas para sumar ya 12

Sobrecogida España por la tragedia de Barajas, en una jornada de duelos, emotividades y silencios en Pekín, el deporte español compitió con honores por las víctimas y se colgó otras dos medallas, con lo que ya cuenta con una docena. Una de oro, en vela, y otra que será de oro o plata, la que dirimirán entre el hockey hierba español y el alemán. A la espera del color que logren los chicos del palo de Maurits Hendricks, Fernando Echávarri y Antón Paz lograron en Qingdao la 33ª medalla de oro en la historia del deporte español, que ya tiene 107 en total. Un podio, el suyo, teñido de luto, previo al minuto de silencio que al mediodía en Pekín guardó toda la delegación, con los duques de Lugo a la cabeza, en la Casa de España, próxima a la plaza de Tiananmen, no en la Villa Olímpica, tras las primeras reticencias del Comité Olímpico Internacional y el comité organizador y algunos problemas de protocolo español.

El hockey alcanza la final y la vela logra el 33º oro en la historia del medallero español

En la jornada de tarde, ningún deportista español pudo lucir el crespón negro. Algunas, como Almudena Cid en gimnasia rítmica, se lo tuvieron que descoser. El COI matizó que no se trataba de una cuestión de animadversión contra España, sino que hay muchos países con situaciones dramáticas y prefería evitar agravios. Por ello, muchos deportistas españoles compitieron en silencio.

Desde que Amat Cansino lograra el bronce en los Juegos de Los Ángeles de 1932, la vela ha sido una constante fuente de medallas. Una de cada tres de oro conseguidas por España se deben a este deporte, espejo de la ancestral tradición marinera española. No hay disciplina más premiada: la vela suma 17 medallas, por 14 el ciclismo y 11 el atletismo y el tenis. En náutica, además, España siempre apunta alto. Entre sus galardones sólo hay un bronce, precisamente aquél de 1932. Por si fuera poco, desde que Gorostegui y Millet consiguieran el oro en Montreal 76, la vela siempre ha tenido botín salvo en Sidney 2000. Una cosecha que no es fruto de una generación espontánea, sino de varias, puesto que ya son 18 los tripulantes españoles que se han proclamado campeones.

Con el oro del cántabro Echávarri y el madrileño Paz, aunque ambos se consideran pontevedreses de adopción, España ya supera en Pekín los tres oros obtenidos en Sidney y Atenas. No es un dato irrelevante si se tiene en cuenta que hasta la fabulosa colecta de Barcelona en 1992 (22 metales, 13 de oro), el deporte español jamás había contabilizado más de un oro en unos mismos Juegos.

La vela es al deporte español lo que el hockey sobre hierba al éxito colectivo. Ningún otro deporte de equipo ha logrado mayores cotas. Con un oro (1992), dos platas (1980 y 1996) y un bronce (1960), el hockey mantiene su flirteo con los Juegos. Con el holandés Hendricks como seleccionador, algo así como un Van Gaal de este deporte con mejor humor y el mismo laboratorio, España se sostiene en la élite. Ayer, ante Australia, no se arrugó con 0-2 en el marcador. Igualó y a menos de dos minutos para el final Santi Freixa marcó el gol decisivo (3-2). Un final vibrante, anticipo quizá de lo que hoy espera al baloncesto, ante Lituania, y al balonmano, ante Islandia. Es la hora de los deportes de equipo, y de un solista excepcional como David Cal, que remará por su primera medalla en Pekín y la tercera de su carrera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de agosto de 2008.

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