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Reportaje:PEKÍN 2008 | Natación

Regreso al pasado en la natación española

Aschwin Wildeboer, el único finalista, irá a entrenarse al extranjero como hace décadas hicieron sus grandes predecesores

Nina Yivaneskaia se retira, Erika Villaecija tiene fiebre, Mireia Belmonte se ha sentido agotada en sus primeros Juegos y Aschwin Wildeboer, por ahora el único finalista -séptimo ayer en los 100 metros espalda-, quiere irse a vivir a Australia. Quiere entrenarse junto a nadadores de élite, "no junto a señoras de 60 años que hacen agua gym y niños de cursillo en las calles de al lado". La natación española sigue su larga travesía del desierto, le puede la molicie y no encuentra remedio en su propia casa. La fuga de Wildeboer evoca el pasado. Cuatro medallas en la historia olímpica y todas con acento extranjero: bronce de David López Zubero en 100 mariposa en Moscú 1980, bronce de Sergi López en 100 braza en Seúl 1988, oro de Martín López Zubero en 200 espalda en Barcelona 1992 y bronce de Yivaneskaia en 100 espalda en Sidney 2000. Los tres primeros se forjaron en Estados Unidos, al igual que otros grandes como Santiago Esteva, y Nina, en Rusia. A sus 22 años, el menor de los Wildeboer, de padre holandés, ha decidido emprender el mismo camino que los pioneros. Cuarenta años después, los mejores nadadores aún prefieren el destierro.

"No quiero seguir preparándome al lado de señoras de 60 años y niños de cursillo"

"Cuando lo haces junto a rivales de nivel, unos empujan a otros hacia adelante"

"En España se margina a los profesionales", critica su padre y entrenador

El objetivo es lograr la admisión en el elitista programa de Australia

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"Voy a hacer lo posible para irme fuera no porque en España no esté bien, sino porque me entreno solo. Cuando te entrenas junto a compañeros y rivales de nivel, unos empujan a otros hacia adelante", explica Wildeboer. El director técnico de la federación española, el italiano Maurizio Coconi, no quiso valorar su marcha "por no tener información al respecto". Pero el anuncio no se produjo en un momento de amargura, ni mucho menos. El hispano-holandés acababa de igualar su récord de España logrado el día anterior (53,51s) en una espectacular final, ganada por el estadounidense Aaron Perisol (52,54s, récord mundial). Tanto el nadador como su padre y entrenador, Paul, ya hace tiempo que han reflexionado al respecto. El progenitor, ex técnico de la federación, sostenía ayer: "Es como irse a la NBA. Si Aschwin ha logrado meterse entre la élite mundial trabajando él y yo solos en una piscina de Mataró y los demás no lo han logrado con ayuda oficial, es que algo falla en la natación española". Wildeboer hijo subrayó que las relaciones con la federación se han "armonizado" en los últimos meses. No obstante, el nadador de Sabadell matizó que "hay que mostrar apoyo no sólo cuando se saca una medallita".

Padre e hijo están de acuerdo en que Australia es el mejor destino. "Allí la gente es abierta y hay muy buen ambiente. En Estados Unidos te dan mucha caña y sólo sobreviven los que tienen mucho talento", dijo Aschwin. Ahora necesita que la federación australiana le admita en su elitista programa. Los australianos se encargarían de la financiación y, a cambio, alistarían a un nadador que no puede competir por su país, pero sí servir de estímulo a los suyos. Según su padre, Aschwin, que "en estos Juegos ha demostrado ser el único español capaz de aguantar el tirón de la natación mundial", necesita nuevos retos, rodearse de expertos, "porque en España la natación está organizada de forma amateur y margina a los profesionales". "La natación española", agregó Paul, "ha mejorado, pero no al mismo ritmo que los récords del mundo y, por tanto, no es suficiente. Los Juegos no engañan; los Campeonatos de Europa, sí".

España consiguió ocho medallas -descontadas las cuatro de sincronizada- en los Europeos de Eindhoven en marzo pasado. No es la primera vez que los españoles obtienen buenos resultados en momentos valle de la temporada y luego se estancan en las grandes citas. Pero esta vez la cita holandesa había dejado una huella interesante. Mireia Belmonte, de 17 años, ganó allí los 200 estilos y fue bronce en 200 mariposa. Ayer, en la semifinal de los 200 estilos, en la que era la más joven de todas las series junto a la china Jiaxing Li, fue sexta en su eliminatoria, con el 14º tiempo final (2m 13,45s), a dos segundos de su marca en Eindhoven. En Pekín mejoró su récord de España de 400 estilos (de 4m 39,09s a 4m 37,91s), pero fue 14ª y tampoco alcanzó la final.

"Hay mucho nivel. Son mis primeros Juegos y con estas fieras...", apuntó tras los 200 estilos de ayer. La joven badalonesa añadió: "Me he levantado a las seis de la mañana y me he notado cansada". Lo mismo que el resto de los días. Los Juegos se le han hecho muy largos. De momento, piensa en retomar sus estudios de segundo de bachillerato. ¿Se irá al extranjero? "El año que viene veré".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de agosto de 2008