Reportaje:PEKÍN 2008 | Faltan 2 días para los juegos

Figuras con casa aparte

Pese a las críticas, el equipo de baloncesto de Estados Unidos vuelve a alojarse fuera de la Villa, en un lujoso hotel

La afición china ha dejado atónito a Kobe Bryant. Acostumbrado a ser objeto de veneración, el mejor icono de la NBA no esperaba lo que vivió en Shanghai. Como si estuviera en el Staples Center de Los Ángeles, los 14.500 espectadores que llenaron el Qizhong Forest Arena, en el que Estados Unidos apalizó de forma sucesiva a Lituania, Rusia y Australia (ayer, por 87-76), corearon "mvp, mvp!" ("¡jugador más valioso!") cada vez que tocaba el balón. El entusiasmo de los seguidores que pretendían ver de cerca a los ídolos de la NBA, tanto en la calle como en el pabellón deportivo, provocó un impresionante despliegue de seguridad. La prensa estadounidense comparó el tratamiento dispensado a Bryant y compañía con el que reciben las más grandes estrellas del rock mundial.

"Los jugadores son unos mimados", dijo Bobby Knight en Atenas 2004
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El desembarco en Pekín siguió la misma pauta. El equipo que dirige Mike Krzyzewsky no respetará el precepto no escrito que convierte los Juegos en un periodo excepcional en el que todos los deportistas, sin distinción de ninguna clase, conviven en la Villa Olímpica. Ellos, no. Bryant, LeBron James, Carmelo Anthony y los demás astros de la canasta volverán a seguir la pauta que marcó el Dream Team en 1992 y se alojarán en un hotel de cinco estrellas en el centro de la capital china.

Desde los Juegos de Barcelona, en efecto, las sucesivas selecciones de baloncesto de la NBA se han alojado fuera de la Villa. Eso les costó duras críticas tanto en Sidney 2000 como sobre todo en Atenas 2004, donde, por añadidura, tuvieron que conformarse con la medalla de bronce. Entonces se alojaron en el Queen Mary II, el barco más lujoso y caro de los construidos con destino a las vacaciones, que estaba atracado para la ocasión en el puerto de El Pireo.

Bobby Knight, uno de los técnicos universitarios más prestigiosos y entrenador del equipo olímpico que ganó la medalla de oro en Los Ángeles 1984 con Michael Jordan y Pat Ewing entre otros, fue concluyente tras la derrota en la cita griega: "Los jugadores son unos mimados. Si yo hubiera sido el seleccionador, no habrían estado en el Queen Mary, sino en la Villa, como todo el mundo".

Por supuesto, no fue su única crítica. También afirmó que los Pistons de Detroit habrían ganado los Juegos al afrontarlo como un equipo verdadero, no como una reunión de estrellas.

Mucha gente estuvo entonces de acuerdo con él. Pero ahora vuelve a producirse una situación parecida, aunque tampoco exclusiva del conjunto estadounidense. Algunos deportistas han preferido seguir su ejemplo, como el tenista suizo Roger Federer, alegando que el régimen en la Villa de Atenas le impidió seguir su programa de trabajo.

Otros 16.000 deportistas sí empiezan ya a llenar la Villa. Entre ellos, algún otro as de la NBA, como Pau Gasol, que también fue objeto de un multitudinario recibimiento a su llegada, ayer, a Pekín.PAUL SHIRLEY ha jugado en 13 equipos profesionales, incluidos tres de la NBA (Chicago Bulls, Atlanta Hawks y Phoenix Suns) y dos de la ACB (DKV Joventut y Menorca). También jugó en Grecia, en Rusia y en un equipo chino, el Beijing Aoshen Olympians. Es el autor de un blog para ESPN titulado Mi carrera, por llamarlo así, y el pasado mes de mayo publicó un libro sobre su trayectoria como jugador de baloncesto titulado Can I Keep My Jersey? (¿Puedo quedarme mi camiseta?).

Nacido hace 30 años en Redwood City (California), Shirley estudió Ingeniería Mecánica en la Universidad de Iowa. Reside en Kansas y a caballo de las numerosas ciudades donde ha desarrollado su carrera como jugador. Con su estilo irónico explica: "Algunos managers cuestionan mi dedicación al deporte. Piensan que las 21 horas del día en las que no trabajo debería dedicarlas a algún otro noble propósito que no fuera escribir. Quizá algo como tener hijos ilegítimos o disparar a mis pit bulls ilegalmente conseguidos. Me encanta escribir y leer emails de tíos que son como yo sería si no midiese 2,09 metros". A partir de hoy, Shirley hará partícipes a los lectores de EL PAÍS de sus impresiones sobre los Juegos Olímpicos.

Kobe Bryant trata de superar ayer al australiano Matthew Nielsen.
Kobe Bryant trata de superar ayer al australiano Matthew Nielsen.AP

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Sobre la firma

Robert Álvarez

Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona, se incorporó a EL PAÍS en 1988. Anteriormente trabajó en La Hoja del Lunes, El Noticiero Universal y el diari Avui.

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