Columna
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El bicentenario de Darwin

Hace exactamente 100 años, Santiago Monmeneu, estudiante de Medicina de la Universitat de València, tuvo una idea que puso a nuestra ciudad en el epicentro científico del país. Mientras leía, en sus vacaciones estivales, El origen de las especies cayó en la cuenta de que el centenario de Charles Darwin tendría lugar en solo unos meses, en febrero de 1909, y se puso manos a la obra. Con el inicio del nuevo curso, comenzó a preparar junto con sus compañeros de la asociación estudiantil Academia Médico-Escolar lo que se convertiría en la única conmemoración en todo el país y en un acto singular en el panorama académico de la Europa del momento. Y, también, cabe añadir, en motivo de una encendida polémica en la prensa, más ideológica que científica, dicho sea de paso. El acto conmemorativo se hizo en el paraninfo de la Universitat bajo la presidencia de Miguel de Unamuno, que por aquel entonces ya era rector de la Universidad de Salamanca. Además, se publicó un número especial de la revista Tribuna Médica dedicado a Darwin y se le dedicó una placa conmemorativa.

Todo ello no nacía en el vacío ni era solo el producto de una original idea de unos estudiantes avanzados a la sociedad de su tiempo. En la Facultad de Medicina de la Universitat, el que fue su decano y catedrático de anatomía Pelegrí Casanova i Ciurana se había destacado por ser un riguroso evolucionista. A su vez, Casanova había sido discípulo del biólogo alemán Ernst Haeckel, uno de los difusores más potentes y originales del darwinismo en toda Europa.

Cien años más tarde de aquel evento, la Universitat ha preparado otra conmemoración con la intención de que sea igualmente un foco de reflexión y difusión científica. Pero, por suerte, ahora el motor no es solo la feliz idea de un estudiante y la inquietud entusiasta de un grupo de alumnos. Desde hace unos años la Universitat de València ha iniciado a conciencia las actividades preparatorias de la doble celebración que tiene lugar el 2009, pues, aparte de los 200 años del nacimiento de Darwin, se conmemora también 150º aniversario de la publicación de la obra que cambió el rumbo de la ciencia: El origen de las especies.

Como vicerrector de Investigación, tengo el honor el presidir una comisión asesora para un programa que aspira a tener una relevancia similar a la que en su momento tuvo el acto de 1909 pero ahora primando especialmente la reflexión científica y su difusión a la sociedad sobre la estricta conmemoración.

El programa está todavía abierto a nuevas iniciativas universitarias y posibles colaboraciones con otras instituciones; entre otras, la Fundación Española de Ciencia y Tecnología, el Consell Valencià de Cultura, l'Institut d'Estudis Catalans, y la inestimable participación de nuestro principal patrocinador en nuestra Cátedra de Divulgación de la Ciencia, Caja Mediterráneo (CAM). No obstante, la línea la tenemos bien definida: ofrecer un abanico lo más diverso posible de actividades a la comunidad universitaria y también a la sociedad en general.

Como hace 100 años con la chispa de Monmeneu al leer El origen de las especies de Darwin, la Universitat comenzará el programa con otro libro del naturalista inglés. Pero ahora no será solo con su lectura sino con la publicación de un libro con documentos excepcionales para entender la génesis del evolucionismo. El próximo 1 de julio se presentará en el Jardín Botánico el libro que recoge los textos de la comunicación conjunta que Darwin ofreció, junto con Alfred R. Wallace, sobre la teoría de la selección natural a la Sociedad Lineana de Londres. Ese día se cumplirán los 150 años de aquella comunicación, y Publicacions de la Universitat de València ya ha preparado lo que creemos será una excelente edición de ese texto, junto con cartas y otros documentos de los dos padres del evolucionismo. Cien años más tarde, la Universitat de València vuelve a ser el epicentro científico y un estimulante para el conocimiento y su extensión a la sociedad.

Esteban J. Morcillo es vicerrector de Investigación y Política Científica de la Universitat de València.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 24 de junio de 2008.