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Nombres de mujer para calles de Vigo

El 97% del 'rueiro' lo copan varones y topónimos y el resto, un santoral

Sólo 44 de las 1.400 calles de Vigo tenían hasta ahora denominación femenina, incluyendo santas y los diversos heterónimos de la Virgen, que reducen la nómina civil a la mínima expresión. La emancipación de la mujer, que en España se homologa con la Segunda República, limita las opciones y explica las ausencias. Luego ellas volvieron a la casa, "y con la pierna quebrá", lo que no evitó los méritos de algunas para instalarse en la memoria urbana. A las tres últimas, del total de diez que dan nombre a calles incipientes, les fueron reconocidos esta semana, pero aquí va a ser difícil alcanzar la paridad.

La opción preferente, según el principio establecido por el gobierno local, es la microtoponimia o la tradición, que da ocasiones como la rúa Fonte das Mozas en los montes de Teis. Después van los nombres de mujer.

Las preferencias señalan la microtoponimia y después, las mujeres

El PP no quiso elevar al nomenclátor a las represaliadas de la Guerra Civil

Las últimas nominadas carecen de placa y esquina, en calles todavía en construcción

Belén Sío, ex concejala socialista, y María Méndez, que sigue en la brecha con el BNG, iniciaron en el anterior mandato municipal esta batalla de la nomenclatura. "La historia nunca se escribió con nombre de mujer, pese a que hemos contribuido como los hombres a realizarla", aducían, para al cabo lamentar que las mujeres nunca formen de esa representación explícita en el rueiro. Un ejemplo claro de la desigualdad y discriminación de género. "Esta desigual presencia en las calles y plazas de nuestra ciudad es herencia de una historia androcéntrica, que en un ayuntamiento que se declara por la igualdad de género tiene que desaparecer", añadían. Ya tenían el primer nombre sobre el papel, Clara Campoamor, para el vial de la universidad, y anunciaron los siguientes, una tanda de seis gallegas represaliadas en la Guerra Civil, que tardó en cuajar por desgana del PP.

Inés Pérez de Ceta impuso su nombre hace unos años a la que siempre fue calle del Hospital, aunque ya sin hospital y determinante para urbanizar el ámbito de Rosalía Castro, donde doña Inés era propietaria de suelo, como antes y en otro lugar, la Condesa de Bárcena, y tales son los méritos de ambas para perpetuarse en sus calles, encaramadas a la placa de las esquinas.

Las tres últimas nominadas, aún sin placa ni esquina porque las calles están en construcción, han ido para la parroquia de Oia por iniciativa de la concejalía de Cultura y por unanimidad. Son Ángeles Alvariño, oceanógrafa que trabajó en Vigo y en Estados Unidos, descubrió 22 especies y fue la primera científica a bordo de un buque de investigación británico; Xohana Torres, poeta y narradora, que dirigió un programa de radio para mujeres y trabajó en el primero que se emitió íntegramente en gallego; y la pintora Mercedes Rubial, cuya obra se expone en museos de arte contemporáneo de Madrid, Nicaragua y Chile, además de Vigo. Los méritos de las otras, al hilo de la memoria histórica, fueron más discutidos.

Después de Clara Campoamor, hace tres meses encontraron un sitio las seis víctimas del franquismo. Rosario Hernández Diéguez, A Calesa, era hija de un ferroviario anarquista, vendía periódicos en un portal y abanderaba manifestaciones de la izquierda, como la retrató un periódico de Madrid, con blusa roja y puño en alto. Tenía 16 años y le dieron una muerte atroz, digna del martirologio. Con Carmen Miguel Agra, muerta en el bou Eva, ambas vivirán en esquinas de la zona de Travesía. Ángeles Iglesias Rebollar, A Protestante, fusilada sin reparos por el embarazo de su tercer hijo, es la primera evangelista que rompe la exclusividad católica del nomenclátor vigués.

Margarita Bilbatúa Zubeldía, Urania Mella Serrano y Mercedes Núñez Targa sobrevivieron a tragedias familiares análogas. La primera era costurera y acabó trabajando en París para Valenciaga. A Urania, artista plástica, la acusaron de ser "persona de moralidad que deja bastante que desear por cuanto en muchas ocasiones regresaba a casa a altas horas de la noche, probablemente de alguna reunión de carácter extremista". Mercedes Núñez Targa, Paquita Colomer, perdió la guerra, militó en la Resistencia francesa y dio testimonio del holocausto. En el peri de Barreiro, las dos primeras, y en Coia-Bouzas la otra, Vigo crece con los nombres de todas en las nuevas calles. Nadie piensa en llegar a una paridad, inalcanzable incluso feminizando todas las calles nuevas que abra el plan de urbanismo. Salvo que aquella ola del women lib acabe el tsunami y borrando nombres de varón como generales del franquismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de junio de 2008