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Detenido un vecino de Mari Luz por estar implicado en su muerte

La policía le arrestó el pasado martes junto a su mujer en Cuenca

Santiago del Valle García, de 52 años, y su hermana Rosa pasarán hoy a disposición del juzgado de Huelva acusados de estar presuntamente relacionados con la muerte de Mari Luz Cortés, la niña de cinco años cuyo cadáver fue encontrado el pasado 7 de marzo en el mar, cerca de la capital onubense. Santiago ha confesado que la chiquilla falleció al golpearse cuando resbaló en la escalera de su casa de Huelva, donde él pretendía enseñarle un juguete. La policía está tratando de determinar si Rosa ayudó a su hermano a deshacerse del cuerpo de la víctima.

Santiago y su esposa, Isabel, fueron detenidos la tarde del pasado martes en Cuenca cuando estaban en una parada del coche de línea en el que acababan de llegar de Pajaroncillo, el pueblo de la serranía conquense en el que residían desde enero. La pareja había alquilado una vivienda en la calle del Pozo, propiedad de una familia domiciliada en Utiel (Valencia). Arrendaron la vivienda por dos meses. Apenas han tenido relación con los 40 vecinos que viven en Pajaroncillo en invierno. "Me comentaron que querían estar en un sitio tranquilo", explica el septuagenario Celedonio.

Santiago del Valle era el sospechoso número uno desde que se produjo la desaparición de Maria Luz en la barriada onubense de El Torrejón. Por eso se marchó a los pocos días a Granada, donde fue localizado e interrogado en relación con el caso, aunque quedó libre. Pero cuando fue encontrado el cuerpo de la chiquilla más de 50 días después de su desaparición, la Brigada Judicial de Huelva y el Grupo de Desaparecidos de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta centraron sus sospechas sobre él.

El pasado martes, Santiago y su esposa fueron arrestados cuando iban a hacer compras a Cuenca, como hacían dos veces por semana desde que estaban en Pajaroncillo. El hombre admitió que abordó a Mari Luz en la calle, la condujo a su casa y murió en su presencia, al caer por la escalera del edificio y golpearse en la cabeza, cuando pretendía mostrarle un juguete. Esta versión se contradice con la del forense que realizó la autopsia, quien estableció la hipótesis de que la pequeña falleció asfixiada cuando el agresor le taponó con su mano la boca y la nariz, a la vez que le fracturaba una costilla flotante al sujetarle violentamente por la cintura.

La esposa del sospechoso, Isabel García, fue interrogada y posteriormente quedó en libertad. Pernoctó en una pensión de Cuenca, vigilada de cerca por policías. En principio, no se le vincula con los hechos, según fuentes de la investigación.

Posteriormente, fue detenida Rosa del Valle, hermana del principal sospechoso, para comprobar si ayudó a su hermano a arrojar el cadáver de la víctima a la ría del Odiel. La policía está buscando un carrito de hipermercado que Santiago solía tener en su casa, y que no ha sido localizado, ante la posibilidad de que fuera utilizado para trasladar el cuerpo de la chiquilla. También fue interrogado el marido de Rosa, aunque no recae sobre él ninguna sospecha.

El principal imputado en el caso tiene antecedentes por agresiones sexuales e incluso pesaba contra él una orden judicial de alejamiento de sus hijos para evitar que acosara a su hija. Santiago había publicado recientemente anuncios en la sección de contactos de una revista y al menos una mujer de Teruel le había contestado interesada en conocerlo. Además, ocasionalmente chateaba por Internet y llegó a relacionarse con una joven de Gijón (Asturias).

Durante la tarde de ayer, más de un centenar de gitanos fieles de la Iglesia evangélica de Cuenca se concentraron ante la comisaría de Policía con pancartas en solidaridad con la familia de Mari Luz. Coreaban gritos de "¡queremos justicia!" y "no está loco, es un asesino!", en referencia a Santiago del Valle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 27 de marzo de 2008