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Reportaje:

Pabellón no apto para deportistas

Expulsan a un ex campeón por causar un desperfecto de 30 euros al entrenar

Fernando Tallón López, (Baralla-Lugo, 1947), siete veces campeón de España de jabalina, medallista en los Juegos Mediterráneos de Túnez, campeón de la primera Copa Latinoamericana de atletismo, mejor deportista español en 1970 y alrededor de 40 veces internacional, tiene todas sus esperanzas puestas en su hijo Fernando Tallón Gay, a quien entrena en su misma disciplina. Una promesa de 18 años, más de 1,80 metros de estatura y una fuerza explosiva de lanzamiento que el pasado 22 de enero dejó incrustada en el pladur de la sala de pesas del pabellón de deportes de Ourense un boliche de 800 gramos de peso. Allí sigue. 20 desafiantes centímetros de plomo en una circunferencia estampada contra las normas administrativas.

El hijo de Tallón clavó una bola en la pared en un ensayo con su padre

El consejo de deportes de Ourense les insta a pagar los daños

Apenas seis días después del incidente, los Tallón recibieron por correo la notificación del correctivo a su desliz: una nota del Consello Municipal de Deportes instándoles a pagar los desperfectos, advirtiéndoles de que se les impondrá "la multa correspondiente" y conminando al autor del despropósito a abandonar durante un año, "a partir de la comisión de la infracción", cualquier instalación deportiva municipal.

A Tallón López, la "ordenanza fiscal número 27 reguladora de la tasa por uso de la instalación municipal", que le ha aplicado el consello de deportes de Ourense, le parece "desproporcionada; una injusticia". Dice que no es por el importe del arreglo, que según le han dicho, no superará los 20 o 30 euros; que ni siquiera es por la multa, cuya valoración aún no ha establecido la institución municipal, según le hacen constar en el mismo escrito. Nada de eso. Lo desproporcionado es que su hijo, federado y "en fase de aprendizaje", no se podrá entrenar en un año. "Con lo que eso supone".

"No fue obra de un vándalo, no fue una gamberrada, sólo un desperfecto causado en un entrenamiento", se lamenta Tallón López, mientras contempla el documento oficial que firma el gerente del Consello Municipal de Deportes, el nacionalista Manuel Rodríguez Mosquera, y que incluye un único punto en el apartado de Anexos: fotos del desperfecto. Y allí se muestran, efectivamente, dos fotografías tomadas con perspectiva y distinto ángulo del cuerpo del delito atravesado en la desprovista escayola.

El ex plusmarquista no da crédito. "Incluso recubrí el boliche con esponja que pegué con cinta aislante para que amortiguara los golpes, pero estas cosas son incontrolables y pasan cuando menos te lo esperas", razona. "Porque el boliche hizo un quiebro y chocó contra el palo de una jabalina que yo sujetaba y fue a incrustarse en la pared", detalla a continuación. "Me quieren castigar, eso está claro, porque es inaudito que se tomen estas decisiones", se lamenta el entrenador, mientras hace recuento de los méritos pasados. "Dejé el pabellón gallego muy alto y mi hijo tiene condiciones para lanzar 90 metros: ahora lanza 54, pero yo a su edad sólo llegaba a 44", comenta, mientras desgrana episodios de su larga vida deportiva iniciada en los años 60 como becario en la prestigiosa Blume de Barcelona, primero, y después en la de Madrid. Apenas unos años antes de recoger de manos de la entonces Princesa Sofía la Copa Barón de Güell al mejor atleta español. Un reconocimiento "que tienen muy pocos: Santana, Bahamontes, Di Stéfano, Fermín Cacho..." Y sigue: "Aún tengo el récord de España con un lanzamiento de 81,80 metros; ahora ya lo han superado porque le cambiaron el centro de gravedad".

Después, acredita experiencia como preparador. "Fui responsable del equipo de atletismo de la Universidad Autónoma de Honduras, en donde diseñé todas sus pistas de atletismo, y fui también asesor deportivo del Gobierno sandinista de Daniel Ortega en los 80, comisionado por el Gobierno español", detalla Tallón López.

Después, vuelve al incidente. "No pienso pordiosear para que nos dejen entrenar: soy socio del pabellón de deportes y tengo mis derechos, así que tomaré cartas en el asunto", advierte, mientras se dispone a subirse ya a su coche, un flamante Mercedes. Y se vuelve para comentar: "No sé si no será por esto: quizás lo hayan visto y les parece prepotente, pero lo necesito para trabajar porque tengo que viajar mucho y lo compré por seguro", se justifica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de febrero de 2008