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La apertura de un segundo canal aboca a TVG a aumentar el gasto

El canal autonómico dará en verano el salto a la televisión digital

Los hogares de A Fonsagrada dejarán de recibir dentro de unos meses la señal de televisión tradicional. Llega el apagón analógico, y antes que a ningún sitio lo hace al montañoso municipio lucense. Dos años después de esa experiencia piloto, únicamente quedará la televisión digital terrestre (TDT), un cambio que revolucionará no sólo la forma de ver televisión, sino sobre todo de producirla. Para afrontar el salto, Televisión de Galicia (TVG) pondrá en marcha el próximo 25 de julio su segundo canal, G2, con el que la compañía que preside Benigno Sánchez da el primer paso ante un cambio que será definitivo a partir de abril de 2010.

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El 25 de julio, Día de Galicia, se cumplen 23 años desde que TVG comenzó a emitir desde unas instalaciones provisionales en Bando (Santiago). Ahora la compañía piensa ya en ampliar su actual sede en San Marcos, desde la que también el 25 de julio iniciará su programación el segundo canal, que emitirá exclusivamente en tecnología digital. De esta forma, CRTVG afronta gradualmente un cambio del que le separan dos años y medio y dos presupuestos.

"Como es lógico, el apagón analógico supondrá un incremento del gasto", advierte el director de la televisión autonómica, Suso Iglesias. Nadie se expone a adelantar cifras, aunque sólo la puesta en marcha de un segundo canal, tanto analógico como digital, puede suponer un desembolso de unos 5 millones de euros, según los cálculos que realizó la Xunta del PP cuando se planteó esa posibilidad. De momento, el gasto será menor. Para los cinco meses durante los que funcionará en 2007, la G2 necesitará de unos fondos de entre uno y dos millones, de los que la mitad podrían ser financiados mediante convenios con entidades públicas.El gasto para el nuevo canal se centrará sobre todo en la imagen de marca y en la continuidad, ya que los contenidos se nutrirán de archivo y derechos de pase: series y películas que se emiten por segunda y tercera vez. "Atenderá a los sectores más excluidos de la programación; será muy infantil, cultural o juvenil", explica Iglesias. También atenderá al "servicio público", con la emisión, por ejemplo de sesiones en directo del Parlamento de Galicia.

La G2 será sólo el primer paso para afrontar un reto tecnológico que incrementará necesariamente los presupuestos de la compañía CRTVG, actualmente de casi 130 millones de euros, de los que más de 100 van a parar a TVG. La televisión autonómica necesita, en primer lugar, sufragar las cuotas de la extensión de la red de emisores por todo el territorio. También deberá afrontar la digitalización interna, con el cambio de los equipos e instalaciones. Por último, tendrá que incrementar su plantilla o acudir a servicios externos. Según fuentes del sector, el millar de empleados de la compañía debería incrementarse en unos 120 trabajadores más.

TVG ya emite experimentalmente en digital, además de la programación convencional, el canal internacional, que será reemplazado por la G2. Son los dos canales, o programas en el lenguaje técnico, de los que dispone CRTVG del múltiplex -frecuencia que puede albergar hasta cuatro canales- de Galicia, después de que el Gobierno de Manuel Fraga adjudicara los otros dos a Popular TV, de la Cope, y a La Voz de Galicia. El Gobierno gallego ha solicitado al Ministerio de Industria otro múltiplex. "Contamos con que nos lo conceda", asegura el director general de Comunicación de la Xunta, Manuel José Fernández.

Con estas previsiones, TVG no se quedará en dos canales, sino que podría llegar a seis, aunque Fernández considera "muy probable" reunir algunos de ellos para incrementar la potencia de su señal e ir a la televisión de alta definición, con una calidad de imagen muy superior a la digital convencional y muy apropiada para la emisión de acontecimientos deportivos. Un múltiplex permite cuatro canales con calidad DVD, dos de alta definición o uno de muy alta definición.

Antes de que el apagón analógico se produzca, TVG está obligada a contar con una cobertura del 90% de la población, pero el objetivo legal se le queda corto: en ese 10% de la población restante, localizado en las zonas rurales, está un buen pedazo de su audiencia, por lo que sería "muy perjudicial" emitir por debajo del 98%. Y llegar a esos niveles de cobertura no es tan fácil. La red de repetidores, similares a los de la televisión analógica, cubre con facilidad las grandes poblaciones, pero le cuesta llegar al resto del territorio.

Hay datos que ilustran la complejidad de la extensión de la red de TDT. Retegal, la compañía que se encarga de desplegar la infraestructura, cobra 6 millones por una cobertura del 80% de la población. Alcanzar el 95% cuesta 10 millones de euros, y sumar el 98%, 15 millones, que deberá pagar mediante un sistema de cuotas a Retegal.

La G2 será el último canal que ponga en marcha TVG antes del apagón. El tercero, ya después de abril de 2010, será probablemente uno de 24 horas de noticias, lo que obligará a la televisión autonómica a enfrentarse a su primer gran problema de dotación de personal, ya que deberán establecerse turnos de día, noche y fin de semana. Para el cuarto canal, la dirección de TVG estudia reconvertir la filosofía "multicultural" que impregna el canal internacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de enero de 2008