Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Golpe al rally más prestigioso

La amenaza terrorista destruye el Dakar

Suspendida la carrera por primera vez en 30 años por el miedo a atentados en Mauritania - La organización no tenía un trazado alternativo - Los pilotos creen que no se correrá más en África

Pocos minutos después del mediodía de ayer, Ettiene Lavigne, director del Rally Dakar en las dos últimas ediciones, leyó un comunicado que confirmaba algo que hasta ese momento sólo era un inquietante rumor que planeaba por el Centro Cultural de Belén (Lisboa).

La decisión afecta a una caravana de 2.500 personas y a los patrocinadores

El rally puede mudarse en 2009 a los países del este de Europa o a Suramérica

La Amaury Sports Organisation (ASO), la empresa organizadora de la carrera por etapas más famosa del mundo, se veía obligada a suspender el Dakar en la víspera de su salida, prevista para esta mañana en la capital portuguesa y con rumbo a Senegal, debido a la amenaza terrorista que pesa sobre Mauritania, país que debía albergar ocho de las 16 etapas de que constaba la trigésima edición de la prueba, del 5 al 20 de enero.

"Tras varios contactos con el Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno francés y según sus firmes recomendaciones, la organización del Rally Dakar ha tomado la decisión de cancelar la carrera", anunció Lavigne, subido al escenario de un anfiteatro en el que no cabía un alfiler y delante de centenares de participantes que atendían, muchos aún enfundados en sus monos de carreras, con cara medio de asombro medio de desolación. Acto seguido, el director del rally argumentó la postura adoptada basándose "en el actual clima de tensión que hay en Mauritania", donde el pasado 24 de diciembre murieron asesinados cuatro turistas franceses tras sufrir un ataque terrorista por las calles de Aleg, a 250 kilómetros de Nuakchot, la capital del país. A la hora de justificar los motivos que han definido la suspensión del rally a última hora, Lavigne apuntó directamente a París sin dar mayores detalles: "El Gobierno francés invocó razones de Estado. Y los motivos de Estado no se discuten y no se explican".

Al mismo tiempo, el máximo responsable del rally explicó la imposibilidad de programar con urgencia un plan B, que hubiera incluido un cambio en la ruta prevista. "El recorrido de este año hacía imposible rodear Mauritania. La decisión de anular era la más triste y la única que se podía tomar de forma responsable", reconoció. La anulación del Dakar, con una caravana de 2.500 personas entre pilotos y organizadores, sobrepasa el aspecto estrictamente deportivo, y pone en evidencia la desestabilización que vive el continente africano, que en los últimos 30 años había acogido la carrera. Todo parece indicar que la decisión ya estaba tomada desde la noche del jueves, cuando la cúpula de la organización se reunió en el Hotel Marriott de Lisboa para estudiar las recomendaciones del Gobierno francés, que mediante su portavoz había desaconsejado que "cualquier ciudadano francés viaje a Mauritania, incluidos también los participantes del Rally Lisboa-Dakar". Ayer por la mañana, Bernard Kouchner, ministro francés de Asuntos Exteriores, advirtió otra vez de la amenaza terrorista: "En Mauritania hemos tenido ese incidente mortal y queremos prevenir, porque según nuestros servicios de inteligencia puede haber otros ataques".

La anulación es un golpe económico para los patrocinadores y para los países que convertían el Dakar en una esperada fuente de ingresos. Por más que la organización asegura que la cancelación no supone una amenaza a futuras ediciones -"el Dakar es un símbolo y nada puede destruir los símbolos", dijo Lavigne-, la creencia más extendida entre los participantes es que el Dakar cerró ayer una etapa y que nunca más volverá a ser la misma carrera. Aunque la ASO se mantenga hermética, si se tiene en cuenta la coyuntura política de muchos países africanos, resulta difícil imaginar que pueda celebrarse allí otra edición del raid más duro del mundo. Más que nada, porque ya no quedan rutas naturales por las que dibujar un itinerario. Se abren las especulaciones acerca de la posibilidad de que la organización modifique radicalmente el recorrido de la carrera de ahora en adelante y se la lleve a países del Este de Europa o incluso a Suramérica, donde desde hace un par de años tiene contactos periódicos con la organización del Rally Por las Pampas, que dura nueve días, arranca en el sur de Chile y pasa por el desierto de Atacama y Argentina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de enero de 2008