OPINIÓNColumna
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Una vez al año

Llega la cena de Navidad, y nunca habremos tenido más expectación ante el discurso del Rey. Todos los años, el Rey es líder de audiencia. Por la conexión de casi todas las cadenas de televisión, sí. Pero hay que estar ahí, como dicen las estrellas. Hay que estar ahí, y el Rey este año está ahí. Padres y madres dirán a los niños: "¿Por qué no te callas?". Y los niños reirán alborotados. ¡Esta vez sí que saben de qué va el Rey!

Lo mejor del discurso real es la valoración del día siguiente por parte de los partidos políticos. Es de las peores cosas que puede tener la política: la guardia en los días festivos para comentar cosas. ¿Qué le parece la guerra en tal sitio? ¿Qué le parece que los niños finlandeses tengan armas? Siempre, en los días festivos, pasan desgracias en el extranjero, que tienen muy buen comentar. Pero si el comentario que te toca es sobre el discurso del Rey, lo normal es que la familia te pida que lo dejes. La carrera política exige sacrificios muy grandes. Pero no tanto. ¿Qué le ha parecido el discurso del Rey? Podría hacerse mediante un sistema de contestador automático. Si el discurso le ha parecido bien, dado que ha incidido en los principales desafíos que tiene España, pulse uno. Si el discurso le ha parecido bien porque ha incidido en los principales problemas que tiene España, pulse dos. Si es usted Iñaki Anasagasti, pulse tres.

¡Y ya llegan las elecciones! Ay, la política en elecciones. No es el momento de políticas más elevadas. Entramos ya en año electoral, con lo que ya no podremos quejarnos del bombardeo de promesas y promesas y promesas. Hasta ahora, podíamos decir: ¡pero si aún faltan seis meses! Ahora, ya no. Ahora, ya tienen derecho a inundarnos. Pero vamos a tener un problema. Un problema gordo. Sucede que los partidos llegarán al periodo electoral propiamente dicho con las promesas gastadas. Es como si hubiéramos empezado a celebrar los Reyes en octubre, ahora un iPod, ahora unos zapatos, ahora un disco, ahora un libro..., y llegamos a Papá Noel con todos los regalos dados. Y gastados. Papá Noel baja por la chimenea y se queda a cuadros, como un político despistado que llegara ahora prometiendo ayudas para la vivienda, y dices: de qué vas, Nicolás, si ya tenemos dos, una del PSOE y una del PP. Después nos dirá Solbes que no tenemos interiorizado el euro. Claro. Él habla por lo que ve, y ya se ve que muchos ministros no lo tienen nada interiorizado. Muchos ministros anuncian medidas contando con que un euro son dos reales.

Qué final de año más tonto están teniendo los socialistas. ¿Se darán cuenta alguna vez de que la mejor manera de subir en las encuestas es hablar poco? Que se fijen en el Rey. Una vez al año, y se sale. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de diciembre de 2007.