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Reportaje:Atletismo

"Los obstáculos me favorecieron"

Morató, bronce, se confirma como atleta de condiciones extremas

En el día de las españolas de hierro, Rosa Morató acrecentó su fama de mujer de acero. La catalana celebró su bronce con la amargura feliz de los competidores insaciables. "La pena es no haber podido ganar la plata detrás de Marta [Domínguez], pero al menos he podido defender el bronce", dijo. "Los obstáculos me han favorecido porque son mi especialidad. Ganar medalla aquí en casa es algo maravilloso, y si además añadimos el oro por equipos, pues todavía más".

Morató, día de obstáculos, tarde de cross, jornada de terreno áspero y severo, confirmó su imagen de mujer crecida frente a las situaciones extremas. Convencida de que lo suyo era el frío tonificante, la piel mojada, la catalana se sorprendió a sí misma cuando fue la mejor atleta de la delegación española desplazada a los Mundiales de Mombasa 2007. Enfrentada al calor y a la humedad, a la tierra seca y el clima africano, pensó en una casualidad. Y entonces llegó el Mundial de Osaka.

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Morató, como el resto de españoles, llegó a la ciudad japonesa preocupada por las condiciones. El calor era sofocante. La humedad, insufrible. El tiempo, bochornoso.

Y Morató, la chica a la que le iba bien el frío, tremenda en su serie de clasificación. Y Morató, bien en la final de los 3.000 metros obstáculos más rápida de siempre. Y Morató, sorprendida, pensando que iba a resultar lo impensable. "Ahora va a ser que las condiciones extremas se me dan bien", dijo entonces. Parecido a lo de ayer. Ganó el bronce. Celebró el oro colectivo. Y resumió las razones de su éxito: "Se me dan bien los obstáculos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de diciembre de 2007