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Reportaje:Los secretos del representante más poderoso

Del videoclub a la cima del fútbol

El portugués Jorge Mendes, por cuyos jugadores se pagaron 150 millones el pasado verano, controla desde 2004 el mercado mundial

Don Joaquim, veterano de la guerra de Angola, jubilado que compartió las ilusiones coloniales de Portugal, revolucionario que se levantó contra la dictadura de Salazar, idolatra a Jorge Mendes. "Él nos ha devuelto la ilusión. Su ascenso ha revitalizado a mi país. Demuestra que el trabajo, con unas gotas de ambición, no tiene límites. Con ejemplos como el de Jorge, volvemos a sentirnos orgullosos de ser portugueses. Lástima que no le conozca en persona. Es un referente para los hombres de negocios", afirma el anciano mientras pasea bajo los árboles de la rotonda de Boavista. Miguel, de la misma quinta, hasta le propone para la jefatura del Estado.

A un centenar de metros, con unas vistas cristalinas de Oporto, Jorge Mendes Agostinho (Lisboa, 41 años) entra como un ciclón en su soleado despacho de la empresa Gestifute (Gestión de Carreras de Profesionales Deportivos). "Hemos introducido a los futbolistas portugueses en el mercado inglés. Hemos abierto puertas que muchos soñaban con abrir", dice a toda prisa, "a mil por hora", secuestrado por sus dos teléfonos móviles. "Y eso que hoy es un día tranquilo", matiza mientras mantiene el tipo Luis Correia. Sobrino de Mendes, diez años menor, abandonó la "tranquila" vida en un banco para convertirse en el administrador de los derechos de imagen de los jugadores a través de Polaris Sports. "¿Y sabe qué? Que aunque haya días que no pare, que desayune en Londres, que almuerce en Madrid y cene en Milán, a ser posible sólo con una bolsa de mano y dos camisas para no tener que facturar... No me arrepentiré jamás de vivir esta gran aventura".

A Nuno, su primer jugador, le conoció en una discoteca. Se lo vendió al Deportivo

Las joyas de la corona de su imperio son José Mourinho y Cristiano Ronaldo

"Es el más habilidoso con los negocios y un enfermo del trabajo", cuentan en el Barça

"Hemos abierto puertas con las que muchos soñaban", afirma el agente

"Los mejores quieren estar con el mejor. Los futbolistas hacen al agente", dice Simão

Una aventura a la que se han rendido Roman Abramovich, dueño del Chelsea; Alexei Feduricsev, el millonario del Dinamo de Moscú... Todos ceden a los encantos de Mendes, por cuyos jugadores se pagaron 150 millones de euros en verano. Hasta el Manchester, que se gastó 57 por Anderson y Nani, dos cachorros. "Es una buena compra", zanjan en la praceta do Bom Sucesso.

"Una de las razones de nuestro éxito es que somos innovadores. Todos los temas comerciales los llevamos directamente nosotros. Nos ocupamos personalmente de negociar con las empresas chinas, de los actos publicitarios en Indonesia o Malaisia...", se enorgullece Correia. Licenciado en Económicas, gestiona desde hace 2005 la imagen de José Mourinho y los 71 jugadores de la compañía. Para reforzar su tesis muestra dos vídeos de promoción de "las joyas de la corona": Cristiano Ronaldo y Mourinho. Mientras el extremo del Manchester hace mil y un malabarismos y cautiva con su sonrisa, el ex entrenador del Chelsea explota su imagen de "gentleman distante". En uno de sus anuncios, The Special One salta de un avión en un paracaídas. "¡Es como James Bond! Asume para él toda la presión. Se ha inventado un personaje y lo cumple a las mil maravillas".

Al contrario que Mourinho, Mendes no es un efecto mediático. El agente más importante del momento, que en el mercado de fichajes de verano colocó a Pepe en el Madrid por 30 millones de euros -"a quienes le critican tanto les invito a ver el partido del sábado en Bilbao. Pepe va a ser el mejor central de la historia del Madrid", insiste-, rehuye los focos. Al revés que el resto de sus colegas, que se cochambean con la prensa para publicitar sus operaciones, prefiere las sombras. Encontrarse con él es un pequeño milagro. En los últimos diez años tan sólo ha recibido al diario A Bola. "¿Y usted quiere que le atienda?", exclaman las oficinistas.

Detrás de ese aire enigmático tan trabajado, detrás del agente que convirtió en 2004 al Oporto -ganador de la Champions y un año antes de la Copa de la UEFA- en el club que más millones ha ganado de una tacada (70,5), con Mourinho y cuatro jugadores aterrizando en el Chelsea, se esconde un tipo sencillo. El hijo de Manuel, funcionario de la Administración Pública, y María, ama de casa, cambió su Lisboa natal, metrópoli de 2,6 millones de habitantes, por la villa de 30.000 almas de Viana do Castelo, a 50 kilómetros de la frontera con Galicia. "Porque antes de ser agente, mucho antes de todo eso, Jorge era futbolista. Y con 21 años se fue a buscar fortuna al Vianense", asienten en su círculo íntimo.

Centrocampista izquierdo, dicen que incluso tuvo una oferta del Benfica. Pero Mendes tenía otros objetivos. Nada más llegar al club, de Segunda B, surgieron sus dotes como empresario. No sólo llegó a pedir la cesión de la gestión de las vallas publicitarias del estadio. Fue más allá. Abrió su primer videoclub. El emporio del mercader de futbolistas más poderoso del globo arrancó entre cintas de Beta y VHS, bajo los luminosos de Samui Video. "Por eso sabe bien el poder de la imagen", se jactan en Gestifute. "¡Ja, ja, ja! Abría una tienda y la vendía a los pocos días por cuatro o cinco millones de pesetas", cuenta Mendes mientras vuela por su despacho. En una bolsa lleva una camiseta de Pelé. Falta la firma de la promesa brasileña del Inter. El punto y final para que luzca con las zamarras de compañeros ilustres como Deco, Márquez -las que lucían en la final de la Champions que el Barça ganó al Arsenal en París-, Mourinho, Tiago, Pepe... "Para el mejor empresario del mundo", se lee en la dedicatoria del zaguero madridista.

La fama precede a Mendes, "responsable de Cristiano y Mou, los dos embajadores de Portugal". Nadie le critica. "En los negocios es el más habilidoso. Y un enfermo del trabajo", le definen en el Barcelona. "Mantenemos una relación sana desde que hicimos nuestra primera operación, la de Hugo Leal [temporada 1999-2000]. Luego vinieron las demás", observa Miguel Ángel Gil Marín. "No es el típico agente que coloca a un jugador y luego se despreocupa. No te lía con comisiones. Éste no. Es trabajador, honrado y busca un equilibro entre las tres partes: jugador, representante y club", añade el consejero delegado del Atlético. El equipo rojiblanco tiene en nómina a cuatro de los chicos de Gestifute: Maniche, Seitaridis, Simão y Motta. "¿Y...? Sus jugadores suelen dar buen rendimiento. Además, Mendes está bien relacionado; es importante mantener contactos de su talla", estiman en el Manzanares.

Pero ¿quién fue el primer jugador que representó Mendes? ¿Cómo comenzó su asalto desde un videoclub a la cima del fútbol? La respuesta la tiene Augusto César Lendoiro, el presidente con más años en el cargo de la Liga española. "Y claro, claro, tanto tiempo da para mucho", se ríe el mandatario gallego, cuatro horas antes del Barcelona-Deportivo. "Pues, mire, Jorge, que para mí es como un ahijado, se estrenó con nosotros, cuando en 1997 aceptamos a Nuno. El portero entonces estaba en el Vitoria de Guimarães. Si no recuerdo mal, pagamos 300 millones de pesetas". Desde entonces, los dos mantienen "una estrechísima relación".

"Nuno conoció a Jorge en una discoteca que él mismo montó. Hace amigos con mucha facilidad. Se cayeron bien y una cosa llevó a la otra. Y cuando Lendoiro le trató así de bien... Siempre le estará agradecido ¡Si es que hasta cogía el coche y se iba a Riazor a charlar con el presidente! Podía esperar cuatro horas para tomar un café. Y Augusto le decía: 'Oye, que falar, falamos, pero no te voy a comprar a nadie...", recuerdan en su firma. "Tiene un mérito extraordinario", continúa Lendoiro; "aparte de ser un hombre positivo, que aporta soluciones, se mantiene cerca de los jugadores, pero no se aleja de los clubes. ¡En este negocio, que es como un ménage à trois!". Después de Nuno le llegó el turno, en el mismo año, a Costinha. El internacional luso militaba en el Nacional, en Segunda. Se contentaba con seguir la Primera División por televisión. Mendes convenció al Mónaco. "Costinha estaba desaparecido, nadie conocía su potencial hasta que le descubrió. Esa operación resume lo que Jorge significa: es amigo, padre, hermano... Es la continuación de su familia. Es el Espíritu Santo".

"Siendo así, normal que le ganase el puesto a gente más asentada, como [José] Veiga y [Paulo] Barbosa". Lendoiro es rotundo. Simão, también. "Los mejores quieren estar con el mejor. Aunque los futbolistas hacen al agente. No al revés", puntualiza con picardía. "Veiga se quedó dormido y no se modernizó. Por eso le dejaron Simão y Maniche", zanjan en los mentideros de Oporto, capital del mercado futbolístico. "Si es el mejor es porque se desvive por su gente", refiere Correia. "Los futbolistas deben limitarse a jugar. Que nos dejen el resto a nosotros. Desde dar de comer a sus peces hasta llevarles el móvil a Caracas o hacerles la cena".

Mendes, entretanto, no habla. Prefiere el anonimato. Así, de paso, la leyenda se agranda.

También en la fórmula uno

El fenómeno de Fernando Alonso ha despertado el ingenio de los ideólogos de Gestifute. La plantilla, 18 trabajadores, de los que 13 sirven en la sede principal de Oporto, se ha planteado un nuevo -y goloso- objetivo: el mercado de la fórmula uno. "Nuestra intención es hacer de Álvaro Parente el Alonso portugués", afirma Luis Correia.

Después de darle muchas vueltas, el responsable de márketing de la compañía lusa considera que Parente, "en cosa de uno o de dos años, podría dar el salto a la gran parrilla". "No es una cosa increíble. Ya lo hicimos en 2004, cuando muy pocos se creían que Carvalho o Ferreira podrían triunfar en la Liga inglesa", expone Jorge Mendes.

El de Parente es el último paso de un detallado estudio. "Para empezar, porque no es un piloto cualquiera que nos hemos sacado de la manga. De hecho, preferimos dar pasos cortos, seguros, que lanzarnos al vacío abrumados por un crecimiento descontrolado", insiste Correia. Parente ha ganado las Worlds Series de Renault, con un equipo que no tenía sponsors. El título da una idea de su "potencial". Cuatro de los últimos cinco ganadores ya hacen sus pinitos en el circo que controla Bernie Ecclestone.

"Ésa sería nuestra idea principal. Otra que nos ronda la cabeza es combinar el fútbol con los deportes de motor. Si se hace muchas veces con artistas, ¿por qué no podemos publicitar que Pepe ha asistido al Gran Premio de España, que Andrade ha estado en la grada de Monza o que Cristiano Ronaldo siguió la carrera en el circuito de Silverstone?", prosiguen los trajeados filósofos de Gestifute.

A la espera de que lograr una "combinación explosiva, de dos deportes donde se dan sinergias muy parecidas", Mendes y el resto de "la familia" también revisan el futuro del fútbol sala. "Es increíble que en España tengan la selección y equipos que tienen y que no les saquen el menor provecho", dicen incrédulos en la sala de juntas de la empresa. Ricardinho, de 22 años, es el equivalente de Álvaro Parente en el futbol sala. "Procuramos diversificarnos, sacar un rendimiento a la imagen y aumentar la notoriedad de los deportistas. La idea es que todos salgamos ganando", se sincera Correia.

Al sobrino de Mendes no se le puede negar imaginación. Los libros de Cristiano Ronaldo y de José Mourinho son la guinda de un pastel que se horneó abriendo y vendiendo videoclubs en un villorrio a 50 kilómetros de la frontera de Portugal con Ourense y Pontevedra. "Todas las fotografías son mías", dice con orgullo Jorge Monteiro, que durante 30 años ha seguido al Oporto en todas sus correrías. Los textos son de Manuela Brandão, otra reportera contrastada. "No estamos en Navidades y ya se han vendido 60.000 ejemplares en Inglaterra. Aquí, en Portugal, ya llevamos 20.000", cuenta Correia. "Lástima que en España no exista la misma cultura futbolística que en las Islas...", termina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de diciembre de 2007

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