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Crónica:Clasificación para la Eurocopa 2008

Otro toque de distinción

España encuentra el guión adecuado, se estiliza y obtiene con brillantez el pase a la Eurocopa de 2008

Alrededor de Iniesta, España encontró el guión adecuado para remontar el vuelo y sellar su clasificación para la Eurocopa. El pase lo consiguió anoche, ante Suecia, pero el visado estaba tramitado desde la victoria en Dinamarca, tan decisiva para el éxito como para estilizar al equipo de Luis Aragonés.

ESPAÑA 3 - SUECIA 0

España: Casillas; Sergio Ramos, Puyol, Marchena, Capdevila; Albelda; Iniesta (Joaquín, m. 51), Xavi, Cesc, Silva (Riera, m. 65); y Villa (Tamudo, m. 51). No utilizados: Reina; Albiol, Senna y Güiza.

Suecia: Isaksson; Nilsson, Mellberg, Hansson, Edman; Wilhelmsson (Bakircioglu, m. 78), Andersson (Kallstrom, m. 46), Svensson, Ljungberg; Rosenberg (Allback, m. 59) e Ibrahimovic. No utilizados: Shaaban; Concha, Prica y Majstorovic.

Goles: 1-0. M. 14. Saque de esquina de Xavi, peina Cesc y Capdevila empalma con la derecha. 2-0. M. 38. Iniesta, tras una triangulación con Xavi y Capdevila. 3-0. M. 64. Sergio Ramos, tras un rechace.

Árbitro: Roberto Rosetti (Italia). Amonestó a Hansson y Puyol.

Santiago Bernabéu: 65.000 espectadores.

El juego y los goles de Iniesta han cambiado el ánimo de un equipo pesimista

Al fin, España tiene un plan, su ideario es reconocible, ilusiona y está adecuadamente ajustado al ADN que prevalece entre sus futbolistas, una magnífica cosecha de centrocampistas acunados en la escuela barcelonista en torno a la pelota. Xavi, Iniesta y Cesc simbolizan como nadie el modelo que predomina en las canteras nacionales, excepcionalmente productivas, no sólo la de La Masía, en este prototipo de jugador. Ahí está el caso de Silva o de los exiliados Guti y De la Peña, por ejemplo. Pero nadie ha tenido un papel tan mesiánico como Iniesta, protagonista indiscutible de la clasificación y de lo que es casi más importante con vistas al futuro: su mutación futbolística. Tras un arranque de competición tortuoso, el grupo ha logrado su objetivo con un toque de distinción. En Aarhus y ayer en Madrid, la puesta en escena de España resultó gratificante. Con el balón imantado al pie y una buena dosis de imaginación, el equipo despachó con autoridad a sus dos adversarios más huesudos.

La influencia de Iniesta en la escalada de la selección ha sido capital. El chico logró matricularse en el conjunto de Luis antes incluso que en el Barça y su violín, más sus cuatro goles con la roja, abrieron la vía perfecta. El manchego, autor de tres tantos oficiales y otro de enorme valor como el del triunfal amistoso ante la heráldica Inglaterra en Old Trafford, cambió el paso de un equipo al borde del abismo, pesimista, un tanto anodino y destemplado por los patinazos del seleccionador. El peso de Iniesta maquilló los desplantes de Luis y éste logró afinar al grupo. También mérito del técnico, sin duda. Frente a Suecia, Luis mantuvo la sinfonía de Dinamarca y España no defraudó. Ni al principio, cuando el seleccionador agrupó en el eje al pelotón del toque-toque, como en el segundo acto, cuando envidó por los extremos. Las dos fórmulas son válidas.

Con Suecia expectante ante el eterno rondo español, la selección manejó el encuentro a su antojo, con la paciencia que requiere este juego. Y nadie como Xavi para faenas semejantes. Él fue el gobernador absoluto del duelo de principio a fin. Precisamente un córner lanzado por él y peinado por Cesc derivó en una diana de Capdevila, que pateó con la pierna derecha como si no fuera un zurdo cerrado de toda la vida. Antes de marcar su primer gol en 14 partidos internacionales, el catalán ya se había estirado con acierto por su banda, bien secundado por Silva. Inopinadamente, Capdevila tenía más presencia que Sergio Ramos, que, como cabía esperar, al final se sumó al festejo con un gol. A falta de más delantero que Villa, los dos laterales se citaron con la red contraria. Una magnífica señal. Entre el acierto de uno y otro apareció Iniesta, que no desperdició una asistencia del mejor Capdevila que se recuerda, un pase que bien podría haber firmado el propio interior azulgrana. Ni antes ni después hubo respuesta sueca, un equipo atormentado por el monólogo español.

Atraído por el buen gusto, a Luis le queda una asignatura. Quizá tenga que conversar con Arsène Wenger, el gurú del Arsenal, para dar con la receta que requiere Cesc, que aún no despega con España como con el club londinense. Será cuestión de tiempo, porque del gunner sólo cabe esperar lo mejor, pero en la selección carece del mismo molde. Le ha costado sentirse titular y no pesa como debería, pero ahora, con el sosiego que se ha ganado el equipo, Luis tiene tiempo para el diván. Una vez que ha vuelto a la pócima de los peloteros exquisitos, la misma que desterró tras la derrota con Francia en el Mundial alemán, Cesc resulta imprescindible. Tiene tanto futuro como una selección que, tras meses de zozobra, se ha ganado el derecho a estar en la Eurocopa, cita a la que no ha faltado desde 1992. Otros grandes equipos también han padecido en estas fases clasificatorias tan ulcerosas, pero al final estarán la mayoría de los clásicos: Italia, Alemania, Francia, Holanda... Y España, por supuesto, una vez superados los desatinos verbales de Luis y encontrado el camino perfecto. Hoy, el equipo quiere ser torero. Adelante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de noviembre de 2007