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Fallece a los 93 años López Raimundo, el dirigente del PSUC

Fue secretario general del partido de los comunistas catalanes entre 1965 y 1977 y su presidente hasta 1981

Uno de los mitos de la clandestinidad comunista en Cataluña, Gregorio López Raimundo, falleció ayer en Barcelona, a los 93 años. Hace un mes había sido ingresado en el hospital de la Esperanza, ya gravemente enfermo.

En enero de este año, en una de sus últimas apariciones públicas, bromeó sobre la longevidad que le ha permitido vivir la plenitud, decadencia y desaparición del movimiento comunista internacional del que en 1951 fue uno de los héroes a escala mundial. Pero no le llevó a renunciar a los ideales de justicia social, que ahora identificaba con la lucha del movimiento altermundialista.

Dirigió el tránsito del PSUC del estalinismo al eurocomunismo

López Raimundo (Tauste, Zaragoza, 1914) fue el secretario general del Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) entre 1965 y 1977, periodo en el que el partido de los comunistas catalanes desarrolló una intensa actividad contra la dictadura y experimentó un fuerte crecimiento. Luego presidió el partido hasta 1981. Pero, en realidad, era el hombre fuerte de la organización desde 1956, cuando regresó de su primer exilio.

Saltó a la primera fila del protagonismo comunista internacional cuando en 1957 fue detenido en Barcelona como uno de los organizadores de la huelga de tranvías que constituyó la primera gran acción de masas contra la dictadura militar franquista. Detenido, torturado, condenado a cárcel, fue objeto de una gran campaña internacional de solidaridad, que culminó con su expulsión al exilio.

Pese a su notoriedad, regresó clandestinamente a Barcelona en 1961. Desde entonces, y en estrecha colaboración con Antoni Gutiérrez Díaz, a López Raimundo le tocó dirigir el tránsito de una organización formada en el culto a Stalin a otra compatible con los valores de la libertad y la democracia por las que luchaba en España. Lo hizo, con éxito. Pero esta transformación se hizo al precio de una permanente brega en el seno del propio partido comunista, que se polarizó en la segunda mitad de la década de 1970 en torno al abandono del leninismo y la definición del PSUC como partido eurocomunista. La pugna culminó en 1981 con la fractura del PSUC y la del PCE dirigido por Santiago Carrillo, de los que se desgajaron sendas organizaciones fieles a la ortodoxia marxista-leninista. Al quedar en minoría, López Raimundo y Gutiérrez Díaz renunciaron a continuar al frente de la organización, en un gesto de coherencia que daba fe de la sinceridad y credibilidad de su apuesta que les iba a ser reconocida incluso por sus adversarios.

Nacido en el seno de una familia de ideas liberales, López Raimundo llegó a Barcelona en 1931, ya muy impregnado de la excitación política propia de la instauración de la Segunda República. Aprendiz de sastre y empleado de banca, en 1936 ingresó en la Joventut Socialista Unificada (JSU de Cataluña) y en el PSUC, donde conoció a la que sería su esposa, la escritora Teresa Pàmies. La pareja tuvo cuatro hijos cuyo lugar de nacimiento indica las andanzas propias de un profesional de la revolución comunista en las décadas centrales del siglo XX: Uno nació en México, dos en Praga y el otro en París.

Cantado por Raimon como el hombre de cabellos blancos y bondad en la cara, López Raimundo recibió 2005 la Medalla de Oro de la Generalitat. Era muy apreciado en los medios políticos catalanes, que ayer expresaron el pesar por su muerte. En primer lugar, el Gobierno catalán y los responsables de las organizaciones a que pertenecía, Jordi Miralles (EUiA) y Joan Saura (ICV), consejero de Interior de la Generalitat. También el líder de otro de los partidos históricos catalanes, Unió Democràtica, Josep Antoni Duran Lleida, expresó su pésame por la pérdida de una figura identificada "con la defensa de la democracia y la catalanidad frente a la dictadura franquista".

Más información en la página 59

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de noviembre de 2007