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Entrevista:JACQUES ROGGE | Conferencia Mundial Antidopaje

"El público acepta demasiado de sus héroes"

Presidente del Comité Olímpico Internacional Madrid acogió ayer el inicio de los debates sobre el dopaje con la petición del sucesor de Juan Antonio Samaranch en el COI de poder utilizar la información de la Operación Puerto para medidas disciplinarias. Rogge también subrayó que los controles se incrementarán un 25% en Pekín.

Debutó Jacques Rogge (Gante, Bélgica, 1942; presidente del Comité Olímpico Internacional desde julio de 2001) en la Conferencia Mundial Antidopaje, ayer en Madrid, y lo hizo como un huracán. En castellano. Hablando de la Operación Puerto, pidiendo al juez que acelere en la resolución del recurso por su archivo.

Pregunta. Su discurso no ha sido protocolario...

Respuesta. Nunca hago discursos protocolarios. Si no hay contenido, no vale la pena.

P. ¿Pero es tan importante la Operación Puerto para centrarse en ella desde el inicio?

"Hubo un tiempo en que la prensa no sólo fue tolerante con el dopaje, sino cómplice"

"Es muy difícil luchar si la gente dice: 'vale, lo sabemos y no pasa nada"

"Un deportista debe dar sangre, orina... No hay problema para que dé ADN. No es invasivo"

"Si es necesario por la contaminación, se desplazarán algunas pruebas de Pekín"

"La Operación Puerto será la más importante si podemos sancionar a los deportistas"

"China investiga a los periodistas acreditados como han hecho otros países"

R. Claro que sí. Respetamos la independencia de la justicia y la separación de poderes, y no es una crítica contra el Gobierno español. Entiendo muy bien que Jaime Lissavetzky

[secretario de Estado para el Deporte] no puede tomar medidas, pero sí esperamos que, primero, eso no tendría que durar demasiado tiempo, porque para nosotros es prioritario, y sería importante cerrarlo antes de los Juegos de Pekín.

P. ¿Por qué es prioritario? ¿Qué espera saber? ¿Piensa que hay cosas ocultas?

R. Yo no hablo de cosas ocultas, sino de la prohibición del juez de utilizar la información del caso Puerto para medidas disciplinarias. Ahora sólo hay dos casos con sanciones, Basso y Ullrich, porque ha habido juicios en Italia y en Alemania. Pero el juez dijo que las organizaciones deportivas, nosotros, no podíamos utilizar las informaciones para sancionar a los atletas. Y eso es un problema. Hay una apelación contra esa decisión del juez, y esperamos que cuando se resuelva ganemos el derecho a utilizar las informaciones.

P. El presidente de la UCI, Pat McQuaid, piensa que aparte de ciclistas hay deportistas de otras disciplinas implicados. ¿Usted también?

R. No sé, no sé. No puedo comentar eso. No he leído las 6.000 páginas, sólo un resumen, y no hay nombres, sólo muchos apodos.

P. ¿Es la OP la operación más importante contra el dopaje?

R. Sí, hasta ahora puede que sea la más importante, y espero que la última, pero sólo con una condición, con la condición de que se pueda sancionar a los deportistas. Si sólo nos dan una lista aproximativa de nombres, nada más, tenemos un problema. Pero hay una medida muy fácil, que es la de comparar el ADN de los deportistas con las bolsas de sangre. Y eso se ha hecho dos veces, con Ullrich y Basso, y los dos casos han sido positivos. Si se pudiera aplicar a otros, sería muy importante.

P. ¿Pero eso no sería vulnerar el derecho a la intimidad de los deportistas?

R. No, en absoluto. Un deportista tiene que dar sangre, tiene que dar orina... No hay problema para que dé una muestra de ADN. No es invasivo.

P. ¿Y no es invasiva la obligación de decir dónde están las 24 horas del día, los 365 días del año, para los controles por sorpresa?

R. Claro que es un poco pesado, sí, pero los deportistas tienen que aceptar medidas que son la consecuencia, directa o indirecta, de sus propios delitos. Si no hubiera dopaje, no habría esta conferencia, y si hay dopaje es porque los deportistas han tomado sustancias dopantes. El dopaje no es el caso de las federaciones, ni del COI, es el de los participantes. Y si no se comportan de manera apropiada, tienen que aceptar que habrá medidas duras contra ellos.

P. Con todo lo que llueve por ahí, la violencia en los estadios de fútbol, las apuestas del tenis... ¿Cree usted de verdad que es el dopaje el gran problema?

R. Vale, en efecto, hay esos problemas, pero hay que comparar los niveles. La seguridad no es un problema para el deporte de bajo nivel, claro que no, pero el dopaje podría serlo. La violencia es un problema de sólo algunos deportes, sobre todo del fútbol, y, por suerte, nosotros en los Juegos Olímpicos nunca lo hemos sufrido.

P. ¿Es el ciclismo el deporte más corrupto en términos de dopaje?

R. Sí y no. Sí, porque hay muchos casos; no, porque es el deporte que más lucha. Hacen más de 10.000 controles al año y han tomado medidas muy inteligentes, como el pasaporte biológico, el perfil sanguíneo. Una federación que controla mucho, tendrá muchos casos positivos, pero, además, hay una cultura clara de dopaje en el deporte. La UCI hace mucho para luchar contra ello y por eso tiene muchos casos positivos.

P. ¿Cree que la última catarata de casos, como el de Marion Jones, han herido la credibilidad del deporte?

R. Depende. Hay aún una gran tolerancia hacia el dopaje. El público acepta mucho, demasiado, de sus héroes. Son divinos y si se dopan, la gente se pone un poco triste, pero va a seguir apoyando a los deportistas. Para nosotros es difícil luchar contra esa complacencia del público. Por lo menos, hoy, la prensa es más crítica. Hubo un tiempo en que era no sólo más tolerante, sino incluso cómplice.

P. En Estados Unidos, en algunos deportes como béisbol o fútbol americano, da la impresión de que aún están en la anterior era...

R. Es un fenómeno cultural de Estados Unidos, estoy de acuerdo. Hay complacencia. El presidente Bush intentó cambiarlo porque es un problema de salud pública. Pero es difícil luchar contra ello si el público dice 'lo sabemos, pero no pasa nada...' Los gobiernos y la prensa están con nosotros. Hay que ganar también a los deportistas. Aunque ha mejorado su comportamiento, porque tienen más miedo de los controles, de las investigaciones policiales.

P. ¿Puede garantizar que Thánou no heredará la medalla de Marion Jones?

R. Aún no puedo decir nada. Tenemos que esperar la decisión de la federación internacional de atletismo. Lo estudiaremos a mediados de diciembre.

P. ¿Pero usted, personalmente, aceptaría que Thánou recibiera una medalla, después del número de Atenas?

R. Amigo, yo no comento mis deseos personales. Yo hablo aquí como presidente de una organización. Si quiere saber lo que pienso personalmente, haremos una cita después de que deje de ser presidente del COI.

P. ¿Está de acuerdo con las críticas de Dick Pound a Samaranch, al que acusó de no luchar contra el dopaje?

R. No, no estoy de acuerdo. Samaranch hizo mucho contra el dopaje. Apoyó la comisión médica, organizó el TAS y fue determinante en la creación de la AMA en agosto de 1998, después del escándalo Festina del Tour.

P. ¿Por qué le critica, entonces, Pound? ¿Quizás porque aspiraba a sucederle en la presidencia del COI?

R. Eso es su trabajo, no el mío. El análisis es cosa vuestra, la mía es la información.

P. Porque Samaranch le pudo recordar a Pound cómo defendió a Ben Johnson en los Juegos de Seúl...

R. No quiero hacer comentarios a los comentarios.

P. ¿Tiene pesadillas, temores, por cómo se desarrollen los Juegos de Pekín? ¿Le quita algo el sueño?

R. Yo duermo muy bien, sin problemas. En general, confío en que los Juegos serán un éxito porque trabajan muy duro los chinos. Los Juegos siempre traen problemas potenciales. Está el problema eterno de la seguridad, que no creo que sea grave en China, porque es un país diferente. Pero la seguridad es la prioridad número uno. Es la vida de los deportistas.

P. ¿Y no teme que un escándalo de dopaje enturbie los Juegos?

R. Tendremos positivos, claro. Lo digo ya, y no creo que me equivoque porque vamos a aumentar un 25% el número de controles. Haremos más de 4.000 en total. Si hay menos positivos, estará claro que los atletas tienen miedo. Aunque no es imposible que los médicos hayan aprendido a hacer mejor las trampas. Y hay cosas, como la autotransfusión de sangre, que no podemos detectar. Pero si, por ejemplo, logramos un test para detectar la hormona de crecimiento, no vamos a avisar a los atletas.

P. ¿Ha calculado cuántos positivos habrá en Pekín?

R. No puedo dar un número. Desde Chamonix hasta Nagano 98, sólo hubo cinco positivos. En Salt Lake City aumentamos los controles y, además, fuimos capaces de detectar sustancias como la darbepoetina, de lo que avisamos, y hubo siete positivos, como en Turín. En Sidney, 12 casos; en Atenas, 26. La diferencia es que entre Sidney y Pekín doblaremos el número de controles.

P. Estos días también se habla mucho de la contaminación de Pekín...

R. Vamos a examinar el nivel de polución atmosférica para desplazar algunas pruebas si es necesario.

P. El Gobierno chino está elaborando una base de datos con los miles de periodistas que han solicitado acreditarse para los Juegos. ¿Corre peligro la libertad de información?

R. En todos los Juegos Olímpicos toda persona que solicita una información debe pasar un examen de seguridad. Ese fue el caso en Barcelona, en Atlanta, en Atenas... y lo será en Londres. Lo es en Pekín. No se da una acreditación a cualquiera sin ver si es una persona peligrosa para la seguridad. Es una medida de todos los países. No se da un visado en una embajada sin un examen. Y se examina si tiene referencias en Interpol, si tiene conexión con el bandidismo, si tiene algo en el pasado que pueda indicar que puede ser peligroso...

P. Pero en China también se vigila si uno escribe sobre el Tíbet, por ejemplo. Y puede censurarlo...

R. Aún no conocemos qué es lo que China ha puesto en la lista. Vamos a discutirlo ahora porque es un asunto nuevo. Pero establecer listas antes de conceder un visado o una acreditación es una cosa normal que ocurre en todos los países del mundo. Recibir un visado es siempre recibir un acuerdo después de una investigación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de noviembre de 2007