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Necrológica:IN MEMORIAN

Antoni Calvó, el fulgor de la investigación

Toni Calvó i Armengol se nos ha muerto de repente, sin aviso [el pasado sábado]. Lo tenía todo. Desde el calor y la simpatía que uno asocia con las personalidades más atractivas, a la brillantez, ambición intelectual, empuje y capacidad de trabajo que, como investigador económico, exhibía a raudales. En poco tiempo se había convertido en una de las figuras jóvenes más interesantes y reconocidas en el mundo académico de la economía, y ya estaba identificado (en los procesos selectivos del nuevo European Research Council, por ejemplo) como un componente clave de la nueva hornada de jóvenes economistas europeos. Era uno de nuestros líderes. Y era muy joven. Nacido en 1970 su carrera universitaria se inició en Francia, donde se graduó en l'Ecole Polytechnique y en l'Ecole de Ponts. Tras un breve paso por el mundo de los negocios su pasión por la investigación le llevó a un doctorado en la UPF (y en Paris), a la Universidad Carlos III de Madrid, y, desde hace cuatro años, a ser Investigador ICREA en la UAB.

Recibía constantemente cantos de sirena de los mejores centros europeos y de los EE UU. Esto nos hacía sufrir pero también nos enorgullecía por lo que suponía de reconocimiento hacia él, y nos animaba ver que los resistía, decidido a construir su carrera desde Barcelona. Su continuado ascenso solo podía ser detenido por la maldita circunstancia que lo ha conseguido.

Toni era andorrano y ejercía de tal. Mantenía tradiciones tan exóticas como la afición a la caza de la liebre en la nieve que practicaba con su padre. Por otra parte, continuaba una tradición familiar de acción civil y política: durante un tiempo fue embajador (no residente) de Andorra en Portugal, ahora lo era ante la OCDE. Trataba los temas económicos y sociales de su país con la seriedad y el rigor científico que le caracterizaban. Uno de sus artículos más conocidos publicado en una revista de máxima reputación, (El Journal of Political Economy) contiene un afinado análisis económico de una institución tradicional andorrana, utilizada como mecanismo de seguro contra incendios: la Crema. Como ciudadano de una tierra pequeña pero abierta, supo recoger lo mejor de todos los países y tradiciones que confluyeron en él. La referencia francesa le llevaba a lecturas poco comunes en otros economistas, su formación de ingeniero se complementaba con una amplia gama de referentes en sociología y filosofía, y todo ello convergía en una especial sabiduría para seleccionar sus temas de investigación. Había hecho suyo el estudio de las redes de conexión social y de su papel económico y eso le permitía poner en juego aquellos intereses y capacidades especiales, convirtiéndose así en uno de los autores más importantes en estos temas, hoy tan pujantes.

Toni era un maestro deseado. Consciente de la importancia de formar estudiantes, dirigía con éxito y gusto un número creciente de tesis doctorales, y ya estaba haciendo escuela. Su presencia atraía a investigadores y coautores de todo el mundo. El futuro académico de la economía en Barcelona y en España no será el mismo sin él. Su ausencia se notará durante muchos años, aunque sus amigos y colegas mantendremos vivos su espíritu y su memoria. Una memoria a través de la cual seguiremos unidos a su esposa, Goretti, a sus jóvenes hijos, y a sus padres, para quienes los testimonios de Toni como brillante investigador y profesor no pueden ser sino un detalle ante una trayectoria ejemplar como esposo, padre e hijo.

Salvador Barberà y Andreu Mas-Colell son catedraticos de economia en la UAB y la UPF, respectivamente, y ambos son profesores en la Barcelona GSE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de noviembre de 2007