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Perico Pastor batalla contra los tópicos de la expresión humana en una instalación

En los últimos meses a Perico Pastor le aguijoneaba una obsesión: dibujar caras. El resultado de ese empeño se puede contemplar en la instalación que el artista ha realizado para el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Barcelona, en cuya sede se podrá visitar hasta el 9 de noviembre.

El trabajo consiste en un estanque artificial, de 10 metros de longitud por 2 de anchura, en el que Pastor ha sumergido una multitud de caras trazadas sobre baldosas de cerámica. "Las 350 baldosas de la instalación han salido del taller de Antoni Comellas, cuarta generación de ceramistas. Su familia ha trabajado con Miró y con casi todos los grandes", explicó ayer el artista en la presentación de la obra. Dice Pastor que más que caras son signos, porque convertir seis trazos en un rostro sólo puede ser fruto de una convención.

El punto de partida de la instalación: luchar contra los tópicos de los estudios de expresiones humanas, en los que aparecen reflejados sentimientos tópicos como el enojo o la tristeza. "Siempre trato de huir de la expresión, pero es imposible. Si no la buscas, aparece. Sin embargo, el simple acto de hacer monigotes ya es gratificante", concluyó el artista, quien aboga por una colaboración más estrecha entre arquitectos y dibujantes, por una unión que vaya más allá del simple encargo decorativo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de septiembre de 2007