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Reportaje:MODA

Furor plástico

Las chanclas multicolores que sedujeron a Israel el verano pasado son ya tan del país como desayunar ensalada. Son feas a rabiar. No pesan nada. Son comodísimas. Proliferan en la playera Tel Aviv, han hecho furor entre los colonos de la Cisjordania ocupada y hasta algunos judíos ultraortodoxos las calzan en el Muro de las Lamentaciones para escándalo de los defensores de la modestia; y eso que prefieren la versión discreta, en negro. Los Crocs (de cocodrilo, en inglés) nacieron en Canadá, pero los israelíes han encontrado en ellos la horma de su zapato. Aquí vestir desaliñado es norma, pocos, aparte del primer ministro, se someten a la corbata

y llueve poco, con lo que los agujeros no son problema. Estos zuecos de resina, a 199 shekels (35 euros) el par, son una epidemia que se extiende sin publicidad. La única sombra del idilio es que la justicia investiga al importador israelí por inflar el precio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de julio de 2007